Grupo L atraviesa una de las etapas de mayor crecimiento de su historia y se prepara para expandirse fuera de Argentina luego de consolidar una estructura de 7.200 empleados, presencia en 1.700 puntos de operación y una cartera de más de 500 clientes. La empresa, especializada en servicios integrales y alimentación, alcanzó esta dimensión tras un proceso de expansión acelerado que tuvo como punto clave la adquisición de Compass Argentina y que hoy la posiciona para buscar nuevas oportunidades en mercados regionales.
Durante una reciente presentación pública, el CEO de la compañía, Sebastián Lusardi, repasó la transformación que experimentó la organización en los últimos años y los desafíos que implica liderar una estructura distribuida en cientos de localidades y sectores productivos del país.
El ejecutivo explicó que la firma pasó de ser una pequeña empresa familiar a convertirse en uno de los principales actores del mercado de facilities. Según detalló, el crecimiento se aceleró especialmente en los últimos tres años, período en el que la compañía incorporó miles de colaboradores y amplió significativamente su alcance operativo.
La historia de Grupo L se remonta a 1928, cuando la familia fundó una empresa dedicada a servicios de limpieza. Sin embargo, el salto de escala se produjo en las últimas dos décadas. Lusardi recordó que el relanzamiento de la compañía permitió transformar una estructura de apenas siete personas en una organización con miles de trabajadores distribuidos en todo el país.
Uno de los hitos más importantes en ese recorrido fue la compra de Compass Argentina. La operación permitió incorporar alrededor de 6.000 trabajadores y ampliar la capacidad de prestación de servicios en distintos segmentos. Posteriormente, la compañía sumó otros 1.200 empleados, consolidando una estructura que hoy alcanza diariamente a más de un millón de personas a través de sus actividades.

El crecimiento obligó a replantear los modelos de gestión y liderazgo dentro de la compañía. Actualmente, Grupo L cuenta con equipos que trabajan en 1.700 ubicaciones diferentes, desde pequeñas dotaciones hasta grandes operaciones con más de 150 personas.
En ese contexto, Lusardi señaló que uno de los principales retos consiste en mantener la cercanía con los equipos sin perder una visión integral del negocio. Según explicó, la conducción de una organización de semejante tamaño exige combinar la supervisión estratégica con una presencia activa en las operaciones cotidianas.
La dispersión geográfica de los colaboradores también impulsó una fuerte apuesta por la innovación tecnológica. La empresa avanzó en la incorporación de herramientas digitales, automatización de procesos y soluciones basadas en inteligencia artificial para mejorar la eficiencia operativa y fortalecer la experiencia de los clientes.
De acuerdo con el directivo, la tecnología no es vista como una herramienta destinada a reemplazar puestos de trabajo, sino como un recurso para optimizar procesos, facilitar la toma de decisiones y elevar los niveles de productividad. Esta estrategia permitió acompañar el crecimiento de la organización sin perder capacidad de respuesta en las distintas áreas de negocio.
Además de los desafíos operativos, la integración de Compass Argentina representó un importante proceso de transformación organizacional. La incorporación de miles de trabajadores provenientes de otra cultura corporativa obligó a desarrollar nuevas dinámicas de gestión y coordinación.
Lusardi sostuvo que uno de los objetivos centrales fue combinar las fortalezas de ambas compañías. Por un lado, la experiencia comercial y operativa de Compass; por otro, la capacidad logística, de infraestructura y gestión construida por Grupo L a lo largo de los años.
El ejecutivo describió esta etapa como una transición desde un modelo característico de una empresa de conducción familiar hacia una organización cada vez más orientada por procesos, estándares y sistemas de gestión escalables.
La transformación también incluyó una revisión de los criterios de liderazgo. En los últimos años, la empresa redefinió el perfil de sus mandos medios y responsables operativos para priorizar competencias vinculadas a la empatía, el trabajo en equipo y el desarrollo de talento.
La experiencia acumulada en sectores estratégicos permitió a Grupo L expandir su presencia en entornos complejos, incluidos proyectos mineros ubicados en zonas de difícil acceso. En esos escenarios, la coordinación logística y el uso de herramientas digitales se vuelven fundamentales para garantizar la continuidad de los servicios y mantener conectados a los equipos.
La compañía también enfrenta el desafío de sostener una cultura corporativa homogénea entre miles de colaboradores que desarrollan tareas en contextos muy diversos. Para ello, reforzó los programas de formación, capacitación y comunicación interna.
Mientras consolida su crecimiento en el mercado argentino, Grupo L ya trabaja en un plan para desembarcar en otros países de la región. El objetivo es aprovechar la experiencia acumulada durante los últimos años y replicar un modelo de negocio que logró combinar expansión, eficiencia operativa y altos niveles de satisfacción de los clientes.
Precisamente, ese indicador continúa siendo el principal parámetro de evaluación para la empresa. La compañía registra una tasa de retención de clientes del 95% sobre una cartera de 513 empresas e instituciones, un resultado que refleja la solidez alcanzada por el grupo en medio de una etapa marcada por la transformación y el crecimiento sostenido. La información fue difundida originalmente por Forbes.