Las grandes empresas industriales comenzaron a rediseñar sus estrategias energéticas frente a la desregulación del mercado del gas impulsada por el Gobierno nacional. El nuevo esquema, que transfiere mayores responsabilidades y riesgos desde el Estado hacia el sector privado, obliga a las compañías a replantear sus modelos de contratación y abastecimiento en un contexto marcado por la expansión de Vaca Muerta y la creciente disponibilidad de recursos energéticos.
La transformación del mercado gasífero está modificando las reglas de juego para productores, comercializadores y consumidores. La posibilidad de acceder a contratos más flexibles y de definir estrategias de abastecimiento propias abre oportunidades, pero también exige una gestión más sofisticada del riesgo y de los costos energéticos.
Durante el encuentro, los especialistas coincidieron en que la energía dejó de ser un insumo regulado para convertirse en una variable estratégica dentro de la estructura de costos de las empresas. La nueva dinámica incorpora además una marcada estacionalidad, con precios más elevados durante el invierno y valores más competitivos en los meses de menor demanda.

Uno de los temas centrales del debate fue cómo capitalizar el crecimiento de Vaca Muerta, cuya producción continúa expandiéndose y genera expectativas sobre el desarrollo de nuevas inversiones industriales.
La presidenta de Dow, Dolores Brizuela, explicó que la compañía sigue de cerca la evolución del yacimiento debido a que la empresa es el principal consumidor de etano del país, materia prima fundamental para su complejo petroquímico de Bahía Blanca.
"Que haya mucho etano en el gas de Vaca Muerta es una excelente noticia para nosotros, pero también nos obliga a analizar cómo crecer", señaló Brizuela durante el panel organizado por EconoJournal.
La ejecutiva advirtió que el aumento de la disponibilidad del hidrocarburo genera oportunidades, aunque también desafíos técnicos. Según explicó, si no se desarrolla una mayor demanda industrial para absorber ese excedente, podrían surgir inconvenientes vinculados a las especificaciones del gas que llega al sistema.
Brizuela también contextualizó las decisiones de inversión dentro del escenario internacional. Señaló que la fuerte expansión de la capacidad petroquímica en Asia presiona los precios y reduce los márgenes del negocio, lo que dificulta la aprobación de nuevos proyectos de expansión.
No obstante, destacó que la Argentina cuenta con ventajas competitivas relevantes. La disponibilidad de materia prima a costos atractivos y la distancia respecto de los principales focos de tensión geopolítica son factores que, según afirmó, despiertan interés dentro de la multinacional.

Desde la óptica del consumo masivo, Bruno Brunetti, gerente corporativo de Energía y Servicios de Grupo Arcor, explicó que la compañía trabaja para adaptar su estrategia a un mercado cada vez más flexible y competitivo.
La empresa cuenta con 37 plantas distribuidas en nueve provincias y posee necesidades energéticas diversas, tanto para sus negocios de alimentos como para sus operaciones agroindustriales y de packaging.
"La competitividad elevada al marco de la energía motiva a hacer foco en la disponibilidad del producto y del transporte", afirmó Brunetti.
Entre las opciones que evalúa el sector aparece la posibilidad de acceder directamente a cargamentos de Gas Natural Licuado (LNG), una modalidad que podría diversificar las fuentes de suministro y ampliar las alternativas disponibles para las grandes industrias.
Brunetti consideró además que el transporte será uno de los principales desafíos del nuevo esquema. Sin embargo, destacó el creciente interés de las empresas por celebrar contratos de largo plazo, una herramienta que permitiría dar mayor estabilidad a la cadena productiva.

Mauricio Roitman, presidente de la comercializadora Energeia, analizó el proceso de desregulación desde una perspectiva más amplia y aseguró que la velocidad de las reformas está modificando profundamente el funcionamiento del mercado.
Según explicó, la transición implica que las empresas deberán asumir responsabilidades que hasta hace poco recaían sobre el Estado.
"Estamos construyendo una desregulación. El Gobierno está ayudando al sector privado a asumir riesgos y tomar decisiones que antes estaban en manos del regulador o de la Secretaría de Energía", señaló.
Para Roitman, uno de los cambios más importantes es la progresiva unificación del mercado del gas, históricamente segmentado según tipos de usuarios, precios y modalidades contractuales.
La convergencia hacia un sistema más homogéneo obliga a las compañías a fortalecer sus áreas de compras energéticas y a desarrollar capacidades para optimizar costos, evaluar riesgos y diseñar estrategias de contratación más complejas.
La discusión sobre el nuevo mercado del gas se produce a pocos días del inicio del invierno. En ese contexto, la capacidad de las empresas para adaptarse a las nuevas reglas y aprovechar la abundancia de recursos que ofrece Vaca Muerta aparece como uno de los factores decisivos para mejorar la competitividad industrial y consolidar una nueva etapa para el sector energético argentino.