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Europa habilita cultivos editados genéticamente y se acerca a un modelo que Argentina ya aplica

El Parlamento Europeo aprobó un nuevo marco para las técnicas genómicas que promete acelerar el desarrollo de variedades más resistentes al clima.

Europa habilita cultivos editados genéticamente y se acerca a un modelo que Argentina ya aplica
miércoles 17 de junio de 2026

El Parlamento Europeo aprobó  una reforma que permitirá el uso de nuevas técnicas genómicas (NTG) en la agricultura de la Unión Europea, una decisión que marca un cambio significativo en la histórica posición del bloque respecto de la biotecnología aplicada a los cultivos. La medida fue respaldada por los Estados miembros y busca facilitar el desarrollo de variedades vegetales más resistentes a enfermedades, plagas y fenómenos climáticos extremos, en un contexto de creciente presión sobre la producción de alimentos,informo Bichos de Campo.

La iniciativa representa uno de los cambios regulatorios más importantes de las últimas décadas para el agro europeo. Si bien la Unión Europea mantendrá las restricciones sobre los organismos transgénicos tradicionales, el nuevo marco legal establece una diferenciación entre esos desarrollos y las plantas obtenidas mediante edición génica, una tecnología que modifica características específicas del ADN sin incorporar material genético de otras especies.

Según informó el medio especializado Bichos de Campo, la votación abre el camino para que los productores europeos puedan acceder a nuevas variedades vegetales desarrolladas mediante herramientas biotecnológicas que ya son utilizadas en países como Estados Unidos, China, Argentina y otras potencias agrícolas.

Un cambio de paradigma regulatorio

La decisión implica una modificación sustancial respecto del enfoque que Europa mantuvo durante décadas frente a la innovación genética en agricultura.

Desde finales de los años noventa, cuando comenzaron a expandirse los cultivos transgénicos en distintas regiones del mundo, la Unión Europea adoptó una postura restrictiva. La introducción de genes provenientes de otras especies para conferir características específicas a las plantas generó una fuerte resistencia política, ambiental y social dentro del bloque.

Como consecuencia, la mayor parte de los cultivos transgénicos quedaron excluidos de la producción agrícola europea. La única excepción relevante fue el maíz Bt desarrollado para resistir determinadas plagas, cultivado en superficies limitadas de España y Portugal.

Europa habilita cultivos editados genéticamente y se acerca a un modelo que Argentina ya aplica

Sin embargo, el avance científico de los últimos años modificó el escenario. Las nuevas herramientas de edición génica permiten realizar cambios puntuales en el ADN de una planta sin incorporar genes externos, reproduciendo alteraciones que podrían ocurrir de manera natural o mediante métodos tradicionales de mejoramiento, pero en plazos considerablemente más cortos.

Esta diferencia técnica fue clave para que los legisladores europeos decidieran avanzar con una regulación específica para las NTG.

Europa habilita cultivos editados genéticamente y se acerca a un modelo que Argentina ya aplica

El medio francés France 24 explicó que estas técnicas permiten desarrollar "variedades que consumen menos agua o pesticidas" y también obtener productos específicos como "trigo con bajo contenido de gluten". Según esa publicación, las semillas resultantes son organismos genéticamente modificados desde el punto de vista técnico, aunque no pueden ser consideradas transgénicas en el sentido tradicional del término.

Más competitividad para la agricultura europea

La reforma contó con un fuerte respaldo de organizaciones de productores y de la industria semillera europea.

Entre los principales impulsores se encuentra Copa-Cogeca, la entidad que representa a agricultores y cooperativas agropecuarias del continente. Desde hace años, estas organizaciones reclamaban una actualización normativa que permitiera competir en igualdad de condiciones con otros grandes productores agrícolas.

La creciente adopción de estas tecnologías en Estados Unidos, China y otros países generó preocupación entre los productores europeos, que advertían sobre el riesgo de perder competitividad frente a regiones capaces de desarrollar variedades más productivas y resistentes.

La eurodiputada sueca Jessica Polfjärd, una de las principales impulsoras de la iniciativa, sostuvo que la nueva legislación permitirá a Europa avanzar hacia una agricultura más eficiente y preparada para enfrentar los desafíos climáticos.

Según consignó Bichos de Campo, la legisladora afirmó que el nuevo marco permitirá "cultivar plantas resistentes al cambio climático y obtener rendimientos más altos en superficies más reducidas".

Las entidades agropecuarias también celebraron la aprobación de la norma. En un comunicado difundido tras la votación, Copa-Cogeca consideró que la decisión abre las puertas a una nueva generación de cultivos capaces de ofrecer mejores respuestas frente a la sequía, las altas temperaturas y la presión de enfermedades y plagas.

Qué cambia con la nueva normativa

El acuerdo alcanzado entre el Parlamento Europeo y los Estados miembros establece que una parte importante de las plantas obtenidas mediante NTG será considerada equivalente a las variedades convencionales.

La clasificación alcanzará a aquellos cultivos que presenten un número limitado de modificaciones genéticas y que no incorporen ADN proveniente de otras especies.

Este criterio se asemeja al adoptado desde hace años por países como Argentina, donde los organismos reguladores diferencian claramente entre los cultivos transgénicos tradicionales y aquellos obtenidos mediante edición génica.

En términos prácticos, esto permitirá acelerar procesos de investigación, evaluación y aprobación comercial, reduciendo barreras regulatorias que hasta ahora limitaban el desarrollo de estas tecnologías dentro del territorio europeo.

No obstante, la reforma mantiene algunas restricciones importantes.

Los cultivos modificados para resistir herbicidas o producir sustancias insecticidas seguirán excluidos de esta flexibilización normativa. Además, la agricultura orgánica continuará sin autorizar el uso de ningún tipo de técnica genómica.

Otro aspecto relevante es el relacionado con la información al consumidor. El texto aprobado establece que las semillas correspondientes a cultivos clasificados como NTG de categoría 1 deberán estar identificadas como tales en su comercialización.

Sin embargo, esa obligación no se extenderá a los alimentos finales elaborados a partir de esas materias primas, que no requerirán un etiquetado específico.

Resistencia y debate en el sector

Pese al amplio respaldo que recibió la iniciativa en ámbitos científicos y productivos, la reforma no estuvo exenta de cuestionamientos.

Las principales críticas provinieron de organizaciones vinculadas a la producción orgánica y de grupos ambientalistas que consideran que la flexibilización regulatoria podría favorecer una mayor concentración del mercado de semillas.

Estos sectores advierten sobre el riesgo de una creciente dependencia de tecnologías patentadas y sostienen que la expansión de las nuevas técnicas genómicas podría contribuir a una reducción de la diversidad agrícola.

Entre los argumentos más reiterados aparece la preocupación por una eventual "privatización" de los recursos genéticos y una posible homogeneización de los sistemas productivos.

No obstante, los defensores de la reforma consideran que la evidencia científica acumulada durante los últimos años demuestra que la edición génica constituye una herramienta segura y eficaz para enfrentar algunos de los principales desafíos de la agricultura moderna.

Los próximos pasos

Concluido el proceso legislativo, la responsabilidad de implementar el nuevo esquema recaerá sobre la Comisión Europea, que deberá elaborar las directrices técnicas y los mecanismos de aplicación de la normativa.

Las organizaciones agropecuarias solicitaron que ese proceso se desarrolle con criterios científicos y en consulta permanente con productores, cooperativas, obtentores y empresas de la cadena agroalimentaria.

De acuerdo con las previsiones actuales, el nuevo marco regulatorio podría entrar plenamente en funcionamiento durante los próximos dos años.

Para el sector agrícola europeo, la decisión representa un punto de inflexión en una discusión que se prolongó durante más de tres décadas. La apertura a las nuevas técnicas genómicas no implica el abandono de las restricciones sobre los transgénicos tradicionales, pero sí marca el inicio de una etapa en la que la innovación biotecnológica tendrá un espacio más amplio dentro de la estrategia productiva del continente.

El resultado podría redefinir la capacidad competitiva de la agricultura europea en un escenario global cada vez más condicionado por el cambio climático, la demanda creciente de alimentos y la necesidad de producir más con menos recursos.



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