La campaña de trigo 2026/27 continúa avanzando en la Argentina con un 58% del área prevista ya implantada, impulsada por mejores condiciones de humedad en el centro y norte del país. Sin embargo, el exceso de agua en amplias zonas del sur agrícola mantiene demoras en la siembra y complica el ingreso de la maquinaria a los lotes. Al mismo tiempo, la caída del precio internacional de la urea genera expectativas por una posible reducción en los costos de fertilización, aunque los márgenes económicos siguen siendo ajustados y las ventas anticipadas del cereal permanecen prácticamente paralizadas. Los datos corresponden al informe Agro Perspectivas, elaborado por la Universidad Austral.
El relevamiento indica que durante la última semana la implantación avanzó 13 puntos porcentuales, alcanzando el 58% de la superficie proyectada para esta campaña.
Aunque ese ritmo se ubica 2,7 puntos por debajo del registrado en igual período del año pasado, todavía supera ampliamente el promedio de las últimas cinco campañas, con una diferencia positiva de 16,6 puntos porcentuales, reflejando un inicio relativamente favorable para el cereal.
Las mejores condiciones se observan en el norte del país, donde la disponibilidad de agua en el perfil del suelo permitió acelerar las labores de implantación y favorecer una correcta emergencia de los cultivos.
En el NOA, la siembra ya se completó sobre la totalidad del área prevista, mientras que en el NEA alcanzó el 74%, ingresando en la etapa final de implantación.
Según el informe de la Universidad Austral, la humedad disponible en los primeros centímetros del perfil permitió obtener una emergencia uniforme y un adecuado establecimiento de plantas, además de un estado sanitario considerado muy bueno para esta etapa inicial del cultivo.
No obstante, todavía existen sectores donde las tareas permanecen condicionadas por problemas de transitabilidad, principalmente en caminos rurales afectados por las precipitaciones de las últimas semanas.
La situación cambia de manera significativa en el sur de la región agrícola.
Las abundantes lluvias registradas durante junio, sumadas a los pronósticos que anticipan nuevas precipitaciones hacia fines de mes, mantienen elevados los niveles de humedad tanto en los suelos como en los caminos rurales.
Esta situación dificulta el ingreso de sembradoras y otros equipos, retrasando las labores de implantación en una región que concentra una parte importante de la producción nacional de trigo.
Los analistas advierten que el comportamiento climático de las próximas semanas será determinante para completar la siembra dentro de las ventanas agronómicas recomendadas y preservar el potencial de rendimiento del cultivo.
En ese contexto, el informe también señala que un eventual desarrollo de un fenómeno El Niño podría representar una oportunidad para la producción argentina debido a una mayor disponibilidad hídrica durante el ciclo del cereal, aunque ese mismo escenario tendría un efecto menos favorable para Australia, uno de los principales competidores del país en el mercado internacional.
Mientras la campaña avanza en la Argentina, el mercado mundial comienza a incorporar el efecto de la nueva cosecha del hemisferio norte.
En Estados Unidos, la recolección del trigo de invierno ya alcanzó el 25% del área, con un avance semanal de cinco puntos porcentuales y un ritmo superior al promedio histórico.
Aunque los rindes obtenidos por las variedades de invierno resultaron inferiores a los esperados, el ingreso de un mayor volumen de mercadería al mercado internacional ejerció presión bajista sobre las cotizaciones.
Por otra parte, el trigo de primavera mostró una mejora en su condición sanitaria. El 55% de los lotes fue calificado entre bueno y excelente, un punto por encima del promedio histórico, aunque todavía por debajo del nivel registrado durante la campaña pasada.
En Francia, otro actor clave del comercio mundial de trigo, el 76% de los cultivos presenta una condición buena o excelente, superando ampliamente el 68% observado un año atrás.
A pesar de la ola de calor que afecta a distintas regiones europeas, el informe sostiene que el impacto sobre la producción sería limitado debido a la proximidad de la cosecha.
La baja de los precios internacionales comenzó a estimular nuevamente la demanda.
Entre las operaciones más relevantes aparece la compra de 800.000 toneladas de trigo realizada por Argelia, que busca asegurar el abastecimiento interno.
Además, otros países importadores retomaron las adquisiciones aprovechando el descenso de las cotizaciones, situación que permitió una recuperación parcial del mercado luego de las caídas registradas con el ingreso de la cosecha del hemisferio norte.
Uno de los factores que podría modificar las decisiones de manejo durante la campaña es la fuerte caída del precio internacional de la urea, principal fertilizante nitrogenado utilizado en el cultivo de trigo.
De acuerdo con el informe, el valor del producto descendió desde aproximadamente 950 dólares por tonelada hasta un rango que oscila entre 650 y 700 dólares.
Esta reducción abre la posibilidad de que numerosos productores evalúen realizar aplicaciones adicionales de nitrógeno para potenciar el rendimiento de los cultivos.
Sin embargo, la Universidad Austral advierte que esa decisión continuará dependiendo de la situación económica de cada establecimiento.
Si bien los costos de fertilización disminuyeron respecto del año pasado, los márgenes operativos permanecen limitados debido a la relación entre los costos de producción y los precios esperados para la nueva cosecha.
Por ese motivo, muchos productores continúan priorizando una estrategia conservadora en materia de inversiones.
El escenario comercial también refleja la cautela del sector.
Tras un inicio relativamente dinámico, las operaciones sobre el trigo nuevo se desaceleraron de manera significativa.
Hasta el momento se comercializó alrededor del 6% de la producción esperada, porcentaje que supera al registrado durante la campaña anterior, aunque permanece un punto por debajo del promedio histórico para esta época del año.
En contraste, las operaciones correspondientes al trigo viejo mostraron un mayor nivel de actividad, favorecidas por la necesidad de concretar negocios sobre los remanentes disponibles.
La menor predisposición a vender anticipadamente responde, en buena medida, a la incertidumbre sobre la evolución futura de los precios y las condiciones productivas.
El informe también repasó la evolución de los principales cultivos estivales.
En el caso de la soja, la cosecha nacional alcanzó el 97,2% del área apta, con un avance semanal de apenas dos puntos porcentuales.
Las tareas pendientes se concentran principalmente en el sudeste de la provincia de Buenos Aires y en la Cuenca del Salado, donde la elevada humedad del suelo continúa dificultando el ingreso de las cosechadoras.
En cuanto al maíz, la trilla llegó al 48% de la superficie nacional, con un progreso cercano a cinco puntos porcentuales durante la última semana.
Mientras las regiones del norte del país y el norte de Córdoba continúan mostrando buenos rendimientos, las zonas centro y sur bonaerenses mantienen retrasos como consecuencia de la humedad presente tanto en el perfil del suelo como en los granos.
Con este panorama, el trigo transita una etapa decisiva de la campaña. El buen estado inicial de los cultivos en gran parte del país contrasta con las dificultades que persisten en las regiones más afectadas por las lluvias. A ello se suma un escenario internacional de mayor oferta, menores precios y costos de fertilización más bajos, factores que influirán en las decisiones de manejo de los productores durante las próximas semanas y en el potencial productivo de uno de los principales cultivos de invierno de la Argentina.