La campaña triguera 2026/27 comienza con perspectivas económicas moderadamente favorables, aunque atravesadas por fuertes diferencias regionales y un contexto de incertidumbre sobre los costos de producción y la evolución del mercado internacional. Un informe elaborado por la Estación Experimental Agropecuaria General Villegas del INTA, difundido por Bichos de Campo, proyecta un margen bruto promedio de 169 dólares por hectárea para el cultivo, tomando como referencia un precio de 225 dólares por tonelada para la posición enero de 2027 en el mercado Matba-Rofex.
El trabajo analiza la rentabilidad esperada del trigo en distintas zonas productivas del país y concluye que el desempeño económico dependerá en gran medida de la ubicación geográfica, los rendimientos alcanzados y la estructura de costos de cada establecimiento.
Las mejores perspectivas corresponden al sur y sudeste de la provincia de Buenos Aires, donde la combinación de mayores rindes potenciales y menores costos de transporte hacia los puertos mejora significativamente los resultados económicos.
En el otro extremo aparecen las regiones ubicadas en el norte y el oeste del área triguera, donde los márgenes proyectados son considerablemente más ajustados e incluso, en algunos casos, cercanos al punto de equilibrio.
El estudio elaborado por el INTA pone de manifiesto la heterogeneidad que caracteriza a la producción triguera argentina.
Los costos directos presentan una amplia variabilidad según la zona analizada.
Mientras algunos planteos muestran costos cercanos a los 185 dólares por hectárea, otros superan los 720 dólares, una diferencia explicada por la intensidad tecnológica aplicada y la distancia hasta los puertos de exportación.
El promedio nacional se ubica en 468 dólares por hectárea.
La logística continúa siendo uno de los factores con mayor incidencia sobre la rentabilidad final, especialmente en las regiones más alejadas de los principales centros de comercialización.
Por ese motivo, los establecimientos ubicados en el sur bonaerense mantienen ventajas competitivas respecto de otras zonas productoras.
El informe también compara los resultados proyectados para la campaña 2026/27 con los obtenidos durante los últimos años.
Según el análisis, cuatro de las siete regiones con series históricas disponibles presentan márgenes superiores al promedio registrado en las tres campañas anteriores.
En las tres zonas restantes, en cambio, los resultados proyectados permanecen por debajo de esos antecedentes.
La comparación refleja el cambio de contexto registrado desde la campaña 2023/24, cuando distintas regiones enfrentaron importantes caídas de rendimiento.
Posteriormente, durante las cosechas de 2024 y 2025, el cultivo debió desenvolverse con precios internacionales relativamente bajos.
En la actualidad, el escenario muestra una recuperación parcial.
La posición enero 2027 del trigo en el Matba-Rofex se ubica en 225 dólares por tonelada, por encima de los valores observados durante los meses de mayo de 2024 y 2025, cuando las cotizaciones equivalentes alcanzaban 220 y 202 dólares, respectivamente.
No obstante, el precio continúa ligeramente por debajo de los 228 dólares registrados en mayo de 2023.
Pese a la mejora relativa de los precios, el informe advierte que la campaña comienza en un contexto económico complejo.
Entre los principales factores de preocupación aparecen los aumentos registrados en los fertilizantes nitrogenados y en los combustibles, dos componentes que tienen un peso importante dentro de la estructura de costos del cultivo.
A ello se suman los cambios regulatorios y la incertidumbre vinculada con la evolución de la economía argentina, variables que dificultan la planificación de mediano plazo para los productores.
El documento también incorpora elementos del escenario internacional.
Las proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) anticipan una reducción cercana al 3% en la producción mundial de trigo respecto del récord alcanzado durante la campaña 2025/26.
Si bien esa disminución podría contribuir a sostener los precios internacionales, el informe aclara que todavía no existen garantías de que esa tendencia se consolide durante el desarrollo de la nueva campaña.
Uno de los apartados más relevantes del trabajo corresponde al análisis de sensibilidad.
Los técnicos evaluaron distintos escenarios combinando variaciones de precios y rendimientos para estimar cómo podría modificarse la rentabilidad del cultivo.
Los resultados muestran una elevada dependencia de ambas variables.
En un escenario adverso, con una reducción del 20% en los rendimientos y un precio de 180 dólares por tonelada, prácticamente todas las regiones analizadas registrarían márgenes negativos.
La única excepción sería el sudoeste del Chaco, donde el resultado económico permanecería levemente positivo, con un margen estimado en 17 dólares por hectárea.
Por el contrario, una mejora simultánea en los rendimientos y en los precios incrementaría significativamente la rentabilidad en todas las zonas productoras.
El ejercicio pone de manifiesto la sensibilidad económica del cultivo frente a pequeñas modificaciones de las variables productivas y comerciales.
El informe fue elaborado tomando como referencia un planteo técnico bajo siembra directa, con maquinaria contratada y producción realizada en campo propio.
Los costos de insumos y servicios fueron valuados en dólares utilizando la cotización correspondiente a la Comunicación A 3500 del Banco Central, vigente durante mayo de 2026.
La utilización de estos parámetros permite comparar resultados entre distintas regiones bajo criterios homogéneos de evaluación económica.
No obstante, el documento aclara que cada establecimiento puede presentar variaciones de acuerdo con su nivel tecnológico, estructura de costos y condiciones particulares de producción.
En un contexto marcado por la volatilidad económica y la evolución incierta de los mercados internacionales, el estudio ofrece una referencia para estimar la rentabilidad potencial de la campaña triguera.
Los resultados muestran que el cultivo mantiene perspectivas positivas en buena parte de las regiones productoras, aunque también evidencian la importancia que tendrán los rendimientos, la eficiencia en el manejo de costos y la evolución de los precios durante los próximos meses. Para los productores, el desafío será administrar esas variables en una campaña que combina mejores expectativas respecto de años recientes con un escenario todavía condicionado por múltiples factores de riesgo.