La inflación de Estados Unidos mostró en junio una desaceleración superior a la esperada por el mercado, impulsada principalmente por la baja en los precios de la gasolina, la ropa y los autos usados. El índice de precios al consumidor registró una variación interanual de 3,5%, frente al 4,2% de mayo, mientras que los precios cayeron 0,4% respecto del mes anterior, la mayor baja mensual en cuatro años. Según informó Infobae, el dato representa una señal alentadora para la evolución de los precios, aunque persisten factores de incertidumbre vinculados al mercado energético y a la política monetaria.
La moderación de la inflación también se reflejó en el índice subyacente, que excluye alimentos y energía. En junio permaneció sin cambios respecto del mes anterior y avanzó 2,6% en términos interanuales, por debajo del 2,9% registrado en mayo. Aunque la cifra continúa por encima de la meta del 2% fijada por la Reserva Federal (Fed), el resultado fue mejor al previsto por los analistas.
Entre los factores que explicaron la desaceleración sobresalió la caída en los precios de la gasolina, además del descenso de la indumentaria y los vehículos usados. También se observó una moderación en el costo de los alquileres, mientras que los alimentos mantuvieron incrementos moderados.
No obstante, el escenario sigue presentando desafíos. El precio internacional del petróleo Brent volvió a subir tras la escalada de tensión en Medio Oriente y los anuncios del presidente Donald Trump sobre nuevas medidas en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial de crudo. Ese contexto podría volver a presionar los costos energéticos durante los próximos meses.

La evolución de la inflación también mantiene dividido al comité de política monetaria de la Reserva Federal. Según las actas de la última reunión del organismo, parte de sus integrantes considera que todavía será necesario subir las tasas de interés antes de fin de año, mientras que otro grupo prefiere esperar para confirmar si la desaceleración de los precios logra consolidarse.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, reiteró que el objetivo del organismo continúa siendo devolver la inflación al 2%. "Tolerancia cero" con la inflación alta, afirmó el funcionario al exponer ante el Congreso estadounidense, aunque evitó anticipar futuras decisiones sobre las tasas de interés.
Otro elemento que sigue bajo análisis es el impacto de las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial, que podrían mantener presión sobre los precios de la electricidad y de componentes tecnológicos como los semiconductores. Algunas empresas del sector ya anunciaron ajustes en los valores de productos electrónicos.
Por su parte, el gobernador de la Fed, Christopher Waller, manifestó que el comportamiento de la inflación subyacente continúa siendo un punto de atención. Advirtió que, si los próximos indicadores vuelven a mostrar aumentos superiores a los esperados, el organismo podría considerar un nuevo endurecimiento de la política monetaria.
Mientras tanto, algunos indicadores ofrecen señales favorables para los consumidores. Empresas como Walmart anunciaron reducciones de precios en miles de productos, mientras que la reciente baja de los combustibles ayudó a moderar el costo de vida durante junio. Aunque persisten riesgos asociados al contexto internacional, los últimos datos fortalecen las expectativas de que la inflación estadounidense continúe acercándose gradualmente al objetivo de la Reserva Federal.