La zafra de liebre europea comenzó la temporada 2026 con perspectivas favorables para las economías regionales de la Patagonia. El incremento del precio pagado a los cazadores, la incorporación de nuevos operadores frigoríficos y las inversiones en infraestructura de conservación impulsan una actividad que este invierno proyecta movilizar más de 100 millones de pesos y sostener una importante fuente de ingresos para decenas de familias.
Según informó Más Producción, la temporada se desarrolla con normalidad en Chubut, donde el centro de acopio tradicional ubicado en Esquel concentra buena parte de la operatoria regional. Este año, el valor abonado por cada liebre alcanzó los 5.500 pesos, un incremento significativo respecto de los 3.300 pesos registrados durante la campaña anterior.
Las estimaciones oficiales indican que la captura total podría ubicarse entre 30.000 y 36.000 ejemplares, cifras similares a las obtenidas en las últimas temporadas. De concretarse esos volúmenes, la actividad generaría un movimiento económico superior a los 100 millones de pesos, con proyecciones que incluso podrían acercarse a los 140 millones de acuerdo con antecedentes recientes.

El impacto económico no se limita a los cazadores habilitados. La cadena también involucra servicios de transporte, logística, provisión de combustibles, almacenamiento y procesamiento industrial, convirtiéndose en una actividad relevante durante los meses de menor movimiento para otras economías regionales.
Uno de los cambios más importantes de la campaña es la incorporación de un nuevo frigorífico exportador. A la operatoria tradicional de Infriba S.A., radicada en Mar del Plata, se sumó Industrias Alimentarias Coronel Vidal S.A., que amplió la red de recepción de piezas mediante centros de acopio instalados en El Maitén, Gualjaina, Trevelin, Gobernador Costa y Alto Río Senguer.

La ampliación de la infraestructura también alcanzó al centro de acopio de Esquel, donde se incorporaron nuevas cámaras frigoríficas con energía trifásica y contenedores refrigerados para garantizar las condiciones sanitarias del producto antes de su procesamiento y exportación.
El primer embarque de la temporada contempla unas 6.000 piezas, que serán procesadas bajo los protocolos sanitarios exigidos por los mercados internacionales.
A pesar de este escenario favorable, el negocio enfrenta desafíos vinculados al contexto internacional. La demanda global de carne de liebre registra una disminución como consecuencia de cambios en los hábitos de consumo europeos.
Esa tendencia provocó una fuerte reducción de las exportaciones argentinas durante las últimas dos décadas. Mientras a comienzos de los años 2000 el país exportaba alrededor de 2 millones de piezas anuales, actualmente ese volumen ronda las 450.000 unidades. Sin embargo, Chubut mantiene una participación destacada dentro de ese mercado.
La actividad se encuentra regulada por la Disposición 27/26 de la Dirección de Fauna y Flora Silvestre, que establece la temporada entre el 1 de abril y el 31 de julio.
La normativa fija un límite de 10 liebres por día para cada cazador habilitado, quienes deben contar con licencia provincial y autorización de los propietarios de los establecimientos rurales donde desarrollan la actividad.
Asimismo, queda prohibida la caza en espacios públicos, reservas naturales y áreas protegidas, además del uso de armas semiautomáticas, con el objetivo de preservar el recurso y garantizar un aprovechamiento controlado.
Desde el punto de vista económico, la actividad también está alcanzada por la Ley XXIV Nº 119, que regula las tasas correspondientes a licencias, transporte y comercialización de carne y cueros.
Más allá de los aspectos regulatorios, la zafra continúa siendo una fuente de ingresos clave para numerosos trabajadores durante el invierno. El pago directo a los cazadores y la organización de la cadena comercial permiten que el beneficio económico llegue de manera inmediata a quienes participan de la actividad.
Con mejores precios, nuevas inversiones en infraestructura y una red logística más amplia, la temporada 2026 muestra señales positivas para una actividad que busca sostener su competitividad en un mercado internacional cada vez más exigente y consolidar su aporte a las economías regionales de la Patagonia.