Ecosistemas Pecuarios / Insumos Ganaderos

Cuál es la clave para producir novillos más pesados sin perder eficiencia

La investigación concluyó que aumentar el tamaño de las vacas no siempre mejora la productividad y propone priorizar una selección genética más eficiente

Cuál es la clave para producir novillos más pesados sin perder eficiencia
viernes 17 de julio de 2026

La demanda de novillos más pesados por parte de algunos mercados internacionales está impulsando cambios en las estrategias de producción de la ganadería argentina. En ese escenario, un estudio realizado por especialistas del INTA Cuenca del Salado evaluó cómo impacta la selección genética orientada a incrementar el tamaño de los animales sobre la productividad, la eficiencia y la reproducción de los rodeos. Los resultados muestran que, si bien las vacas de mayor porte producen terneros más pesados, esa alternativa no necesariamente representa el camino más eficiente para aumentar el peso de faena.

La investigación fue difundida por el INTA y buscó responder una de las principales inquietudes que enfrenta hoy la producción de carne bovina: cómo satisfacer la demanda de animales más pesados sin comprometer la rentabilidad ni el equilibrio productivo de los sistemas pastoriles.

Para ello, los investigadores analizaron el efecto de utilizar toros de mayor tamaño dentro de una misma raza y observaron cómo esa decisión repercute sobre el crecimiento de los animales, el consumo de alimento, la reproducción y la eficiencia general de los rodeos de cría.

Uno de los principales hallazgos del trabajo es que existe una relación directa entre el tamaño de la vaca y sus requerimientos nutricionales. A medida que aumenta el peso corporal, también crece la cantidad de alimento necesaria para mantener la producción.

De acuerdo con las evaluaciones realizadas en rodeos experimentales, por cada 100 kilogramos adicionales de peso vivo de una vaca, el consumo diario aumenta alrededor de 1,7 kilogramos de materia seca.

Ese mayor requerimiento nutricional se traduce en una mejora del peso al destete de los terneros. Según el estudio, las crías provenientes de vacas más grandes pueden registrar entre 10,1 y 20,6 kilogramos adicionales al momento del destete, dependiendo del sistema de producción.

Sin embargo, cuando el análisis incorpora la eficiencia productiva, las conclusiones cambian.

Los investigadores observaron que las vacas de mayor tamaño destetan proporcionalmente menos kilos de ternero en relación con su propio peso corporal y requieren una mayor cantidad de forraje para producir cada kilo adicional de carne.

Esto significa que el aumento del tamaño del rodeo no siempre se traduce en una mejora del rendimiento económico del sistema, especialmente en establecimientos donde la disponibilidad de recursos forrajeros constituye un factor limitante.

"Seleccionar toros de mayor tamaño permite producir novillos más pesados, pero también genera vacas con mayores requerimientos nutricionales. Si esas demandas no son cubiertas adecuadamente, podrían verse afectadas la precocidad y la eficiencia reproductiva de las futuras madres", explicó Sebastián López Valiente, investigador del INTA Cuenca del Salado.

El especialista agregó que "por eso es fundamental evaluar el impacto de esa decisión sobre todo el sistema de cría".

Los antecedentes analizados durante la investigación muestran además que los novillos provenientes de vacas más grandes efectivamente alcanzan mayores pesos de faena y producen reses de mayor tamaño.

No obstante, ese beneficio también implica mayores exigencias productivas.

Los animales requieren más días de engorde y consumen una mayor cantidad de materia seca durante todo el ciclo de producción, factores que pueden incrementar los costos y reducir la eficiencia global si no son acompañados por una adecuada disponibilidad de alimento.

Los investigadores advierten que la relación entre tamaño corporal y productividad está lejos de ser lineal.

"La relación entre el aumento del tamaño de la vaca y la eficiencia productiva no es lineal. Lograr animales más pesados también implica considerar sus mayores demandas de alimentación y el impacto sobre la rentabilidad", señaló López Valiente.

Con el objetivo de profundizar estos resultados, el INTA Cuenca del Salado puso en marcha una nueva serie de ensayos en sistemas ganaderos de ciclo completo.

El propósito es comparar distintos biotipos bovinos para determinar hasta qué punto es posible incrementar el peso de los animales sin afectar la fertilidad de las futuras madres ni comprometer la eficiencia de los establecimientos pastoriles.

El trabajo busca generar información que permita a los productores tomar decisiones basadas en evidencia, adaptando la genética a las características de cada sistema productivo y a la disponibilidad de recursos.

Según los investigadores, el desafío no consiste simplemente en criar animales cada vez más grandes, sino en encontrar un equilibrio entre productividad, eficiencia y rentabilidad.

En ese sentido, López Valiente sostuvo que "la clave no pasa por producir los animales más grandes posibles, sino por encontrar el biotipo que mejor combine peso de faena, eficiencia productiva y fertilidad dentro de cada sistema ganadero".

El especialista destacó además que la ganadería argentina cuenta con herramientas de evaluación genética que permiten avanzar en ese objetivo sin necesidad de incrementar el tamaño adulto de las vacas.

"Contamos en Argentina con evaluaciones genéticas que permiten identificar animales con curvas de crecimiento más intensas y eficientes hasta los 18 meses de edad, logrando mayores pesos a edades tempranas sin trasladar ese incremento al tamaño adulto de las vacas, lo que resulta fundamental para sostener la eficiencia reproductiva y el ajuste al ambiente", afirmó.

Este enfoque representa una alternativa para responder a las exigencias de los mercados internacionales, que demandan animales de mayor peso, sin generar un aumento permanente en los costos de mantenimiento de los rodeos de cría.

La posibilidad de obtener novillos más pesados mediante animales con mayor velocidad de crecimiento durante las primeras etapas de vida permitiría mejorar la productividad sin incrementar significativamente las necesidades de alimentación de las madres.

Para los especialistas, esa estrategia cobra especial importancia en sistemas pastoriles, donde la disponibilidad de forraje condiciona buena parte de la eficiencia económica de los establecimientos.

El estudio también pone de manifiesto la importancia de analizar la producción ganadera de manera integral.

La genética constituye una herramienta clave para mejorar el desempeño de los rodeos, pero sus resultados dependen de factores como la oferta forrajera, el manejo sanitario, la reproducción y las condiciones ambientales.

Por eso, las decisiones vinculadas a la selección de reproductores deben contemplar el funcionamiento de todo el sistema y no únicamente el peso final de los animales.

En un contexto en el que la ganadería argentina busca consolidar su presencia en mercados de mayor valor agregado, producir animales más pesados seguirá siendo uno de los principales objetivos del sector.

Sin embargo, los resultados de esta investigación indican que el camino hacia ese objetivo no pasa necesariamente por aumentar el tamaño de las vacas, sino por aprovechar la genética para desarrollar animales capaces de crecer más rápido, alcanzar mayores pesos de faena a edades tempranas y mantener la eficiencia reproductiva y productiva de los rodeos.

 

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