El médico Valentín Lobo, nacido en Catamarca y radicado desde 2017 en General Roca, desarrolló un emprendimiento basado en la elaboración de aceite de nuez de primera prensada en frío. Bajo la marca Aconquija, el profesional combina su experiencia en medicina con la tradición productiva de su familia y una investigación sobre las propiedades del producto. Según informó LM Neuquén, el aceite ya se comercializa en siete provincias y forma parte de un proyecto que une salud, innovación y agregado de valor.
Lobo estudió Medicina en Cuba y, una vez finalizada su formación, eligió instalarse en el Alto Valle de Río Negro. Explicó que la región le ofrecía mejores oportunidades laborales y un entorno que rápidamente adoptó como propio. Allí comenzó a ejercer como médico generalista mientras mantenía vivo su interés por los tratamientos elaborados con ingredientes naturales.
Durante la pandemia, una experiencia personal impulsó el nacimiento del emprendimiento. El profesional sufrió alteraciones en la piel y caída del cabello, situación que lo llevó a investigar distintas alternativas naturales. Esa búsqueda lo condujo al aceite de nuez, un producto con el que comenzó a experimentar y cuyos resultados, según su experiencia, fueron positivos tanto para él como para algunos de sus pacientes.

Según informó LM Neuquén, Lobo decidió profundizar la investigación apoyándose en estudios desarrollados en Europa e India sobre las propiedades del aceite de nuez. Esa combinación entre evidencia científica, conocimientos médicos y tradición familiar dio origen a Aconquija, una pequeña planta instalada en General Roca donde produce aceite mediante un proceso de primera prensada en frío.
Las nueces utilizadas provienen de Catamarca, donde su familia mantiene la tradición productiva. Se trata de la variedad Chandler, cultivada bajo prácticas agroecológicas. El nombre de la marca hace referencia a la Sierra del Aconquija, un símbolo de sus raíces y de la identidad productiva del noroeste argentino.
El médico asegura que su experiencia profesional le permitió observar aplicaciones del aceite en pacientes con afecciones dermatológicas como dermatosis y rosácea, además de personas con resequedad cutánea. También destaca su utilización como complemento alimenticio por sus propiedades nutricionales y digestivas. Estas afirmaciones corresponden a su experiencia profesional y al desarrollo de su investigación, mientras continúan los procesos de evaluación y comercialización del producto.

Actualmente, el aceite cuenta con habilitación provincial y la empresa tramita la autorización nacional para ampliar su alcance comercial. Mientras tanto, el emprendimiento continúa creciendo a través de la venta directa por redes sociales y de la participación en ferias y encuentros de productores de la región.
Para Lobo, el proyecto representa mucho más que un negocio. Significa recuperar las enseñanzas familiares ligadas a la producción agrícola y transformarlas en un producto con valor agregado. Su padre, productor de nueces en Catamarca, fue uno de los principales impulsores de la iniciativa y una figura clave en el desarrollo del emprendimiento.

La historia de Valentín Lobo refleja cómo la combinación entre conocimiento científico, tradición agropecuaria e innovación puede dar origen a un proyecto que vincula la producción regional con nuevas alternativas de desarrollo para las economías locales.
