La dirigencia del agro, referentes de la energía, la minería, la economía del conocimiento y funcionarios nacionales coincidieron este jueves, durante el Coloquio Empresarial realizado en la Exposición Rural de Palermo, en que la Argentina atraviesa una etapa de transformación que podría modificar su estructura productiva en los próximos diez años. El encuentro reunió a empresarios y autoridades que proyectaron un crecimiento sostenido de las exportaciones, una mayor generación de empleo y una estrategia basada en la complementariedad entre los distintos sectores para fortalecer el ingreso de divisas.
Según informó TN, el eje central del debate fue la posibilidad de que el país deje de depender casi exclusivamente del desempeño del campo para sostener su balanza comercial. En ese sentido, los participantes coincidieron en que el desarrollo de Vaca Muerta, la expansión de la minería, el crecimiento de las exportaciones de servicios basados en el conocimiento y la consolidación del agro como uno de los principales complejos productivos permitirán conformar una matriz económica más diversificada.
El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, resumió esa visión durante el cierre del encuentro. "Nos pone muy contentos ver que el campo no va a ser el único en empujar el país. Fuimos el sector que lo hizo por 200 años, pero ahora se van a juntar más brazos y la carga se va a hacer más liviana", afirmó, según consignó TN.
Las declaraciones marcaron un cambio respecto de los reclamos históricos del sector agropecuario, que durante años sostuvo que era el principal generador de divisas del país. En esta oportunidad, el mensaje estuvo orientado hacia la necesidad de una articulación entre actividades estratégicas para potenciar la economía argentina.
El panel reunió a representantes de algunos de los sectores que concentran las mayores expectativas de inversión para la próxima década. El diagnóstico común fue que la Argentina cuenta con recursos naturales, capacidades tecnológicas y capital humano suficientes para ampliar significativamente su participación en los mercados internacionales.
En representación del sector energético, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, destacó el proceso de inversiones desarrollado durante los últimos años y sostuvo que el desafío consiste en consolidar esas políticas con una mirada de largo plazo.
De acuerdo con las proyecciones presentadas durante el coloquio, la industria energética podría superar los US$25.000 millones anuales en exportaciones desde 2031, además de generar alrededor de 40.000 puestos de trabajo permanentes a lo largo de la próxima década.
"Estoy convencido de que este cambio histórico va a perdurar y en 10 años vamos a ser un país en el que se complementen las actividades", expresó Marín, según reprodujo TN.
Las expectativas del sector energético se apoyan principalmente en el desarrollo de Vaca Muerta, cuya producción de petróleo y gas no convencional se convirtió en uno de los principales motores de inversión del país y en una de las apuestas oficiales para incrementar las exportaciones.
Otro de los sectores que proyecta una fuerte expansión es la minería, impulsada especialmente por la demanda global de minerales estratégicos como el litio, el cobre y el oro.
El presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y de Minera Santa Cruz, Roberto Cacciola, sostuvo que el contexto actual posiciona nuevamente a la Argentina como un destino atractivo para las inversiones internacionales.
Durante su exposición destacó la importancia de contar con marcos regulatorios que otorguen previsibilidad a los proyectos de gran escala y señaló que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) constituye una de las herramientas que mejoraron la percepción de los inversores.
Las estimaciones del sector indican que hacia 2035 las exportaciones mineras podrían superar los US$35.000 millones anuales, una cifra que modificaría el peso relativo de la actividad dentro del comercio exterior argentino.
"Eso significa que la Argentina no va a depender solo del agro y el sector energético. La minería va a ser fundamental en la generación de divisas y empleo", afirmó Cacciola, de acuerdo con la cobertura realizada por TN.
Desde el sector agroindustrial también destacaron que el crecimiento de otras actividades podría generar beneficios indirectos para la producción primaria.
El presidente de Los Lazos-La Sibila, Federico Boglione, sostuvo que el fortalecimiento de industrias como la minería y la energía puede traducirse en mayores inversiones en infraestructura, logística y financiamiento, aspectos considerados claves para mejorar la competitividad del campo.
La visión compartida durante el encuentro fue que una economía con más sectores exportadores permitirá distribuir mejor los riesgos asociados a las fluctuaciones internacionales y ampliar la capacidad de inversión en obras estratégicas.
En esa línea, los empresarios coincidieron en que la infraestructura vial, ferroviaria y energética será uno de los principales desafíos para acompañar el crecimiento proyectado de las exportaciones.
La economía del conocimiento, que ya figura entre los principales complejos exportadores del país, también ocupó un lugar destacado durante el coloquio.
El CEO de Pieper AI, Víctor Valle, sostuvo que las empresas tecnológicas argentinas cuentan con oportunidades concretas para ampliar su presencia internacional gracias al crecimiento de la demanda de soluciones vinculadas con la inteligencia artificial y los servicios digitales.
Según explicó, el sector podría incrementar aproximadamente un 50% sus exportaciones si logra consolidar inversiones, ampliar mercados y sostener la formación de talento especializado.
Los participantes coincidieron en que la integración entre tecnología e industrias tradicionales será uno de los factores determinantes para mejorar la productividad y generar mayor valor agregado.
El cierre del encuentro estuvo a cargo del viceministro de Economía, José Luis Daza, quien reconoció el papel histórico del agro como principal generador de divisas del país y defendió el rumbo económico impulsado por el Gobierno nacional.
Durante su intervención sostuvo que la consolidación del equilibrio fiscal, la continuidad de las políticas de desregulación, la apertura comercial y la reducción de la inflación constituyen los pilares necesarios para sostener el crecimiento de las inversiones.
Además, planteó la necesidad de avanzar en una reforma tributaria orientada a mejorar la competitividad del sector privado.
"Tenemos una estructura impositiva que atenta enormemente contra la producción y la inversión. Hay que terminar con las retenciones, ingresos brutos y tasas municipales, limpiar el sistema impositivo e institucionalizar la reforma. El proceso de transformación recién comienza y tenemos que consolidar el cambio", afirmó Daza, según publicó TN.
Las declaraciones reflejan uno de los principales reclamos compartidos por buena parte del sector empresarial, que considera que la carga tributaria continúa siendo uno de los factores que limitan la competitividad de las exportaciones argentinas.
Más allá de las diferencias sectoriales, el coloquio dejó una coincidencia central: la necesidad de construir una estrategia de desarrollo basada en la cooperación entre las distintas actividades productivas.
El consenso expresado durante la jornada apunta a que el crecimiento de la energía, la minería, la tecnología y el agro permita consolidar una economía menos dependiente de un único sector y con mayor capacidad para generar divisas, empleo e inversiones.
En ese contexto, Pino planteó que el desafío para los próximos años será transformar el potencial productivo en resultados concretos. Según expresó durante el cierre del encuentro, el objetivo es que dentro de una década la discusión deje de centrarse en las posibilidades de la Argentina y pase a enfocarse en los niveles de producción alcanzados por el conjunto de sus sectores económicos.