La campaña de trigo y garbanzo en Santiago del Estero muestra un panorama alentador pese a los retrasos registrados durante la siembra. De acuerdo con el último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), realizado entre el 6 y el 12 de julio, las abundantes precipitaciones ocurridas durante junio dificultaron el avance de las labores por la falta de piso en distintos sectores de la provincia, pero al mismo tiempo permitieron recomponer las reservas de agua en el perfil del suelo, mejorando la condición de los cultivos y fortaleciendo las expectativas para las próximas etapas de desarrollo.
Según el informe elaborado por la entidad, la implantación del trigo ya se encuentra prácticamente finalizada en la mayor parte del territorio provincial, mientras que el garbanzo transita los últimos tramos de la siembra con un leve atraso respecto del calendario habitual.
Aunque las condiciones climáticas generaron inconvenientes operativos durante buena parte de junio, el estado general de ambos cultivos evolucionó favorablemente respecto del mes anterior.
El principal condicionante de la campaña invernal fue el exceso de precipitaciones registrado durante junio.
Las lluvias, si bien resultaron beneficiosas desde el punto de vista hídrico, provocaron problemas de transitabilidad en numerosos lotes, retrasando el ingreso de la maquinaria y postergando las tareas de implantación.
De acuerdo con la Bolsa de Cereales de Córdoba, los mayores inconvenientes se concentraron en los departamentos General Taboada, Belgrano, Aguirre, Moreno y Alberdi, donde la falta de piso obligó a extender las labores más allá de los plazos inicialmente previstos.
En localidades como Tomás Young y Bandera, el exceso de humedad acumulada dificultó especialmente la finalización de la siembra de trigo.
En el caso del garbanzo, el informe indica que la implantación también avanza hacia su etapa final con una demora moderada respecto de las fechas consideradas óptimas para el cultivo.
A pesar de esas dificultades, el balance productivo continúa siendo favorable debido a la recuperación de las reservas hídricas.
Uno de los datos más destacados del relevamiento es la evolución positiva observada en el estado de los lotes.
Los técnicos de la BCCBA señalaron una reducción en la proporción de cuadros clasificados en condición regular o mala, lo que refleja una mejora respecto del informe correspondiente al mes anterior.
Las lluvias permitieron asegurar una adecuada disponibilidad de agua para afrontar las próximas etapas fenológicas, especialmente en un contexto donde los cultivos comienzan a incrementar sus requerimientos hídricos.
En el caso del trigo, predominan actualmente los lotes que transitan la etapa de macollaje, uno de los momentos clave para la definición del potencial de rendimiento.
Sin embargo, la evolución no resulta uniforme en toda la provincia.
El informe explica que conviven materiales de ciclo largo e intermedio que presentan un desarrollo más avanzado con planteos de ciclo corto cuya siembra todavía se encontraba finalizando durante el período relevado.
Por su parte, el garbanzo presenta una evolución acorde con el calendario de implantación.
La mayor parte de los lotes relevados ya alcanzó el estadio de cuatro o más hojas multifoliadas desplegadas, reflejando una adecuada implantación en las zonas donde las condiciones permitieron completar las tareas a tiempo.
Durante el período analizado también se registraron algunos episodios de bajas temperaturas.
Según la información difundida por la Bolsa de Cereales de Córdoba, se reportaron eventos aislados en Bandera, Pueblo Pablo Torelo, Quimilí y Colonia Alpina.
En esta última localidad se verificó la ocurrencia de heladas leves, aunque hasta el momento no se informaron daños de magnitud sobre los cultivos implantados.
La combinación entre buenas reservas de humedad y temperaturas propias de la estación favorece, por ahora, el normal desarrollo de la campaña invernal.
Otro aspecto positivo señalado por el informe corresponde al estado sanitario de ambos cultivos.
En el caso del trigo, el monitoreo realizado durante el relevamiento no detectó focos importantes de plagas o enfermedades que comprometan el potencial productivo.
Las observaciones registraron únicamente la presencia aislada y con bajas poblaciones de ácaros, pulgones y algunas orugas defoliadoras.
Entre estas últimas se destacó la detección de oruga cogollera (Spodoptera frugiperda) en establecimientos ubicados en la zona de Bandera, aunque sin niveles de infestación considerados preocupantes.
En cuanto al garbanzo, el estado sanitario también permanece bajo control.
Los técnicos informaron daños puntuales ocasionados por orugas cortadoras en áreas cercanas a Quimilí y Sachayoj.
Respecto de las enfermedades, únicamente se observaron casos aislados de hongos de suelo en la zona de Quimilí, con baja incidencia de Rhizoctonia spp. y, en menor medida, Fusarium spp.
Hasta el momento, ninguno de estos problemas representa una amenaza significativa para la evolución de la campaña.
Más allá de la humedad superficial, el informe también evaluó la disponibilidad de agua almacenada en los perfiles del suelo.
A partir de datos obtenidos mediante el satélite GPM, la entidad indicó que las precipitaciones de junio presentaron una distribución heterogénea dentro de la provincia.
Los mayores acumulados se concentraron en los departamentos Aguirre, Ojo de Agua y Guasayán, donde las lluvias superaron ampliamente los promedios históricos para la época.
Si bien la humedad disponible en la capa arable aparece como justa o ajustada en sectores del noroeste provincial y otras regiones del territorio, los mapas elaborados con información del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el INTA y la FAUBA muestran que las reservas de agua en profundidad continúan siendo favorables.
Ese volumen almacenado constituye uno de los principales factores que sostienen las buenas perspectivas para ambos cultivos durante el resto del invierno.
Las perspectivas climáticas también aportan señales positivas para la continuidad de la campaña.
El pronóstico estacional elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional para el trimestre julio-agosto-septiembre prevé precipitaciones dentro de los valores normales para la región.
A su vez, las temperaturas medias se ubicarían por encima de los registros históricos en toda la provincia.
Estas condiciones permitirían sostener un desarrollo favorable de los cultivos siempre que las lluvias mantengan una distribución adecuada y no vuelvan a generar excesos que dificulten las labores de manejo.
Pese a las complicaciones que ocasionaron las lluvias durante la etapa de implantación, la campaña de trigo y garbanzo en Santiago del Estero ingresa en una fase con perspectivas alentadoras.
La recuperación de las reservas hídricas, la mejora observada en el estado general de los lotes y un panorama sanitario estable constituyen factores que fortalecen el potencial productivo de ambos cultivos.
Según el análisis de la Bolsa de Cereales de Córdoba, el principal desafío para las próximas semanas será acompañar la evolución de los cultivos mediante un monitoreo permanente de las condiciones sanitarias y climáticas, aprovechando una base hídrica que, por el momento, aparece como uno de los principales activos de la campaña invernal.