Pablo Sibilla, CEO de Renault Argentina, afirmó que la industria automotriz argentina “exporta 12% de impuestos” y planteó la necesidad de avanzar con una reforma tributaria para mejorar la competitividad internacional del sector. En una entrevista realizada por Forbes durante el 62° Coloquio de IDEA, el ejecutivo también analizó la competencia de las marcas chinas, las inversiones de la automotriz y las perspectivas del mercado local.
La carga impositiva apareció como uno de los principales puntos del análisis de Sibilla sobre los desafíos que enfrenta la producción automotriz argentina. El ejecutivo sostuvo que se necesita un acuerdo entre los distintos niveles del Estado para reducir impuestos que afectan a las empresas.
“Hoy la industria automotriz exporta 12% de impuestos”, afirmó Sibilla. Para dimensionar ese impacto, comparó la cifra con los márgenes que registra el negocio automotor.
Según explicó, la rentabilidad de Renault durante el primer semestre rondó el 5%, un nivel que ubicó entre los más altos dentro de una industria en la que otras compañías operan con márgenes menores.
“Imaginate que 12% de impuestos en una empresa que en promedio gana 5%, es enorme el impacto, te deja adentro o afuera de la competencia”, sostuvo el ejecutivo durante la entrevista con Forbes.
Sibilla señaló que la compañía trabaja para reducir esa carga vinculada con las exportaciones. El planteo se inserta en una discusión más amplia sobre la competitividad de la industria argentina y la capacidad de las automotrices locales para enfrentar a productores internacionales de mayor escala.
Uno de los principales desafíos es China. El CEO de Renault describió al país asiático como el competidor de mayor peso para la industria automotriz mundial y destacó la diferencia de escala productiva.
Según los datos mencionados por Sibilla, China produce alrededor de 30 millones de vehículos por año, una cifra comparable con la producción conjunta de Estados Unidos y la Unión Europea. Además, indicó que su capacidad instalada ronda los 50 millones de unidades.
En materia tecnológica, sin embargo, sostuvo que las diferencias entre las fábricas argentinas y las internacionales no necesariamente están en el equipamiento industrial. “Son las mismas máquinas, son los mismos robots”, afirmó al comparar las plantas.
Para Sibilla, uno de los diferenciales de las automotrices históricas que producen y operan en Argentina está en la red de concesionarios, la disponibilidad de repuestos y el servicio posventa.
El ejecutivo explicó que una marca con presencia extendida puede atender a un cliente en distintos puntos del territorio nacional. Frente a vehículos que ofrecen niveles tecnológicos cada vez más similares, consideró que el servicio puede convertirse en un factor decisivo para competir.
El mercado argentino también atraviesa un año desafiante. Sibilla proyectó que 2026 terminará con alrededor de 500.000 vehículos vendidos, frente a unas 575.000 unidades del año anterior. Pese a esa caída, consideró que un mercado de medio millón de unidades mantiene una escala relevante frente a los niveles registrados años atrás.
Renault, en paralelo, mantiene sus planes industriales de largo plazo. Sibilla destacó una inversión de 350 millones de euros asociada al lanzamiento de un nuevo vehículo y aseguró que la compañía continúa trabajando para atraer nuevas inversiones hacia Argentina.
La automotriz también atraviesa una renovación de su gama y de su red comercial. Sibilla mencionó los lanzamientos de Kardian, Arkana, Koleos, Boreal y Niagara, además de anticipar nuevos productos para el próximo año.
En ese escenario, el planteo de Renault combina inversión y renovación de productos con un reclamo por menores costos estructurales. Para Sibilla, reducir la carga tributaria vinculada con las exportaciones es uno de los factores necesarios para que la producción argentina pueda competir con mayor fuerza en los mercados internacionales.