La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca aprobó un nuevo protocolo para el funcionamiento de la Red de Ensayos Comparativos de Cultivares de Trigo Pan (RET), con el objetivo de ordenar la participación de los organismos públicos involucrados y estandarizar la evaluación de las variedades utilizadas en la Argentina. La medida, establecida mediante la Resolución N° 169/2026, publicada el 10 de septiembre, articula el trabajo del INASE, el INTA, el SENASA y la Dirección Nacional de Agricultura para generar información oficial sobre el comportamiento agronómico, sanitario, comercial e industrial de los cultivares de trigo.
La actualización establece un esquema de trabajo conjunto que busca mejorar la calidad y disponibilidad de los datos producidos por la red de ensayos. La información obtenida tendrá carácter oficial, público y transparente y será utilizada, entre otros fines, para la clasificación varietal y para aportar elementos de decisión al sector triguero.
Uno de los cambios centrales es la definición de responsabilidades específicas para cada organismo dentro del proceso. De esta manera, la RET contará con una estructura coordinada que abarcará desde la selección de los cultivares participantes y la realización de los ensayos a campo hasta los análisis de calidad y la publicación de los resultados.
El nuevo protocolo establece un comité integrado por cuatro organismos nacionales: el Instituto Nacional de Semillas (INASE), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y la Dirección Nacional de Agricultura (DNA).
Cada institución tendrá funciones determinadas dentro de la Red de Ensayos Comparativos de Trigo.
El INASE tendrá a su cargo la confección del listado de cultivares que participarán de la red y la programación de las auditorías correspondientes. También intervendrá en la clasificación de los cultivares dentro de los diferentes grupos de calidad, junto con los obtentores y un comité ad hoc.
Otra de sus responsabilidades será la publicación oficial de los resultados obtenidos en los ensayos, tanto en lo relacionado con el comportamiento agronómico como con la calidad comercial e industrial de las variedades evaluadas.
El INTA, por su parte, tendrá un papel central en la organización de los ensayos a campo. El organismo integrará el Comité Técnico junto con obtentores y otros representantes de la cadena triguera para planificar, organizar y conducir los Ensayos Comparativos de Rendimiento (ECR) en las diferentes localidades donde se desarrollen las evaluaciones.
La participación del INTA permitirá concentrar el trabajo técnico vinculado con el comportamiento de los cultivares bajo diferentes condiciones productivas y ambientales. La realización de ensayos en distintas zonas resulta clave para comparar el desempeño de las variedades en escenarios productivos diversos.
El nuevo esquema también asigna al SENASA la responsabilidad de realizar los análisis vinculados con la calidad comercial e industrial de los cultivares.
Estos estudios forman parte de la información utilizada para determinar la clasificación de las variedades en los grupos de calidad correspondientes.
La evaluación de un cultivar no se limita así a su rendimiento por hectárea. Los resultados de la RET contemplarán también características relacionadas con su comportamiento sanitario y con la calidad del grano y sus posibilidades de utilización industrial.
Esta información resulta relevante para distintos eslabones de la cadena, desde los productores y semilleros hasta la industria que utiliza el trigo como materia prima.
La incorporación de estos parámetros dentro de un sistema común de evaluación apunta a que los resultados puedan ser comparados bajo criterios definidos y conocidos por los diferentes actores.
Por su parte, la Dirección Nacional de Agricultura tendrá funciones de asesoramiento a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca en los aspectos estratégicos vinculados con sus competencias.
El esquema busca, de esta forma, integrar las capacidades técnicas y regulatorias de los diferentes organismos públicos que participan en el sistema de semillas y en la evaluación de la producción triguera.
Uno de los puntos establecidos por el nuevo protocolo es la participación obligatoria durante tres años para todo cultivar inscripto en el Registro Nacional de Cultivares (RNC) que produzca semilla fiscalizada.
La disposición permitirá que las nuevas variedades sean evaluadas durante un período determinado y bajo un esquema común antes de que sus resultados sean incorporados al sistema oficial de información.
La permanencia durante tres campañas busca generar una base de datos suficientemente amplia para observar el comportamiento de los cultivares y reducir el riesgo de sacar conclusiones a partir de un único ciclo productivo.
El rendimiento de un trigo puede variar de acuerdo con las condiciones ambientales, el manejo y la región donde se desarrolla. Por eso, la comparación de materiales a través de diferentes localidades y campañas constituye una herramienta para caracterizar su comportamiento productivo.
La participación de los cultivares durante tres años también permitirá construir información acumulada para su clasificación y para el seguimiento de sus características agronómicas y de calidad.
La Red de Ensayos Comparativos de Trigo cumple una función relevante como generadora de información técnica sobre las variedades disponibles para el cultivo.
Los datos obtenidos en los ensayos permitirán conocer el desempeño de los cultivares desde diferentes perspectivas. El nuevo protocolo contempla información sobre rendimiento, comportamiento sanitario y calidad comercial e industrial, lo que amplía el enfoque respecto de una evaluación basada únicamente en la productividad.
La disponibilidad de información oficial y pública puede facilitar la comparación entre variedades y aportar elementos para las decisiones relacionadas con la elección de semillas.
Para los productores, contar con datos obtenidos mediante una metodología estandarizada puede resultar útil al momento de analizar qué materiales se adaptan mejor a determinadas condiciones productivas.
Para los obtentores y empresas semilleras, la red constituye además un mecanismo formal para evaluar los cultivares y determinar su comportamiento dentro del esquema oficial.
La participación de organismos con diferentes competencias permite incorporar una mirada integral sobre el cultivo. El INTA aporta su experiencia en investigación y ensayos agronómicos; el SENASA interviene en los análisis de calidad; el INASE concentra funciones vinculadas con semillas, cultivares y publicación de resultados; y la Dirección Nacional de Agricultura participa en la definición de aspectos estratégicos.
La actualización del protocolo apunta también a estandarizar la evaluación del trigo argentino. La existencia de criterios comunes permite que los resultados obtenidos en diferentes localidades y campañas puedan integrarse dentro de un mismo sistema de información.
La estandarización adquiere especial importancia en un cultivo que presenta una fuerte diversidad de ambientes productivos. Las condiciones agroecológicas de las distintas regiones argentinas pueden generar diferencias significativas en el comportamiento de un mismo cultivar.
Por ese motivo, los ensayos comparativos permiten analizar los resultados dentro de contextos determinados y construir información que contemple las particularidades de cada zona.
El nuevo marco de funcionamiento establece una coordinación institucional que busca evitar superposiciones y ordenar las responsabilidades de los organismos participantes.
Además, al establecer mecanismos específicos para la publicación de resultados, la actualización apunta a garantizar que la información generada pueda ser consultada por los diferentes actores de la cadena.
La transparencia y el carácter público de los datos constituyen uno de los principales aspectos del nuevo esquema. El objetivo es que los resultados de los ensayos no queden limitados al ámbito de los organismos que participan en su realización, sino que se conviertan en una herramienta disponible para el conjunto del sector.
La aprobación del nuevo protocolo mediante la Resolución N° 169/2026 establece así un marco actualizado para el funcionamiento de la RET y define una mayor articulación entre los organismos nacionales involucrados en la evaluación del trigo.
La iniciativa busca consolidar un sistema que combine ensayos de rendimiento, evaluación sanitaria, análisis de calidad y clasificación varietal bajo criterios coordinados.
Para una cadena que necesita información precisa sobre el comportamiento de las distintas variedades, la actualización representa un paso hacia una base de datos más sistemática y comparable. La participación obligatoria durante tres años y la publicación de los resultados permitirán construir información acumulada sobre los cultivares y ponerla a disposición del sector agropecuario.
El nuevo protocolo deja así establecido un esquema de trabajo conjunto entre INASE, INTA, SENASA y la Dirección Nacional de Agricultura, con una metodología común para evaluar el trigo y generar información oficial que sirva como referencia para la producción y para el desarrollo de la cadena triguera argentina.