Conseguir una cucarda en la Exposición Rural de Palermo representa uno de los máximos reconocimientos para los criadores de genética bovina y otras especies productivas. En la edición 2026 de la muestra, los jurados explicaron cuáles son los criterios que utilizan para seleccionar a los mejores ejemplares, un proceso que combina conocimientos técnicos, experiencia y una evaluación minuciosa de las características funcionales y raciales de cada animal. La información fue difundida por TN, que dialogó con uno de los especialistas responsables de las juras durante la exposición.
Cada año, cientos de animales llegan al predio ferial de Palermo luego de meses de preparación. Detrás de cada ejemplar hay un trabajo sostenido de selección genética, alimentación, manejo sanitario y entrenamiento que apunta a mostrar su mejor versión frente al jurado. Sin embargo, el resultado final depende de una evaluación que contempla numerosos aspectos y que va mucho más allá de la apariencia.
El director de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y jurado de la exposición, Ernesto "Tito" Ayling, explicó a TN que el primer requisito es que el ejemplar represente fielmente el estándar de su raza y exprese las condiciones productivas buscadas.
"En principio que sean representativos de la raza, que muestren de la mejor manera la productividad que uno está buscando", señaló Ayling en declaraciones al medio.
La evaluación comienza incluso antes de observar detalles específicos. El comportamiento general del animal, su presencia en la pista y la forma en que responde durante la presentación permiten al jurado obtener una primera impresión que luego será complementada con un análisis más profundo.
Uno de los aspectos más importantes es la funcionalidad. Para los especialistas, un animal de excelencia debe demostrar que puede desempeñarse correctamente dentro de un sistema productivo.
"Lo que es fundamental son sus aspectos funcionales. Sea la especie que sea, deben moverse bien, tener buenos aplomos, mostrar mansedumbre y a la vez una actitud despierta", explicó Ayling a TN.
En el caso de los bovinos de carne, la evaluación se concentra además en las características que determinan el potencial productivo del ejemplar. La conformación corporal, el desarrollo muscular y la distribución de los cortes comerciales son algunos de los factores que influyen en la decisión.
Según explicó el jurado, en estos animales se busca que la estructura corporal favorezca una mayor proporción de los cortes de mayor valor comercial, ya que esa condición representa un atributo productivo clave para la ganadería.
La evaluación también contempla aspectos reproductivos. En los machos, la circunferencia escrotal constituye uno de los indicadores de fertilidad que reciben especial atención, mientras que en las hembras se analizan características como el desarrollo y la conformación de la ubre, fundamentales para la eficiencia reproductiva y productiva.
Con su habitual tono distendido, Ayling resumió ese criterio con una frase que refleja la importancia de respetar la identidad sexual y racial de los ejemplares.
"El toro tiene que parecerse a un toro y la vaca a una vaca", comentó durante la entrevista publicada por TN.
Aunque gran parte del protagonismo recae sobre el animal, el trabajo del presentador también resulta determinante durante la competencia. La persona encargada de conducir al ejemplar debe posicionarlo correctamente y responder rápidamente a las indicaciones del jurado para que este pueda apreciar todas sus virtudes.
"Él tiene que estar muy atento porque uno tiene poco tiempo para mirar. Entonces debe estar concentrado en que el animal esté parado correctamente, que tenga las patas suficientemente abiertas, que las manos estén correctas también. Eso hace que se luzca mejor", sostuvo Ayling ante TN.
La tarea exige precisión porque cada ejemplar permanece pocos minutos frente al jurado. En ese lapso, cualquier detalle puede influir en la percepción final y marcar diferencias entre animales de altísimo nivel genético.
Más allá de los criterios técnicos, el especialista reconoció que también existe un componente de interpretación personal. La experiencia acumulada durante años permite desarrollar una imagen mental del biotipo ideal para cada raza, aunque eso no significa que todos los jurados observen exactamente lo mismo.
"Uno ya tiene en su cabeza cómo es la forma de un Angus por ejemplo. Sabe cómo debe ser su cabeza, sus orejas, su pelo", explicó.
En ese sentido, agregó que "A fin de cuentas, es un tema de interpretaciones. Podemos no estar de acuerdo en lo que nos gusta y eso está bien. De eso se trata", una reflexión que pone de manifiesto que la evaluación combina parámetros objetivos con el criterio profesional desarrollado por cada especialista.
Esa subjetividad, sin embargo, no implica falta de rigurosidad. Los jurados que participan en la Exposición Rural son seleccionados por las asociaciones de criadores y por los propios expositores, quienes depositan en ellos la responsabilidad de elegir a los mejores representantes de cada raza.
Ayling explicó que existe un proceso previo mediante el cual se designan personas reconocidas por su trayectoria y conocimiento técnico.
"Hay un comité en el que se elige a quienes se consideran idóneos. Ellos confían en tu criterio, en que vas a elegir bien", afirmó en declaraciones reproducidas por TN.
La Exposición Rural de Palermo constituye desde hace más de un siglo el escenario más importante para la presentación de la genética ganadera argentina. Obtener un campeonato en esta pista no solo representa un reconocimiento para el trabajo realizado por las cabañas, sino que también incrementa el prestigio y el valor comercial de los reproductores.
Las juras reúnen animales provenientes de distintos puntos del país y reflejan el avance permanente del mejoramiento genético desarrollado por los productores argentinos. Las decisiones adoptadas por los jurados suelen convertirse en referencia para criadores, compradores y asociaciones de raza, ya que marcan tendencias sobre las características buscadas en la producción pecuaria.
Para quienes participan de la muestra, llegar a Palermo ya constituye un objetivo cumplido. Sin embargo, alcanzar una cucarda implica ingresar a un grupo reducido de ejemplares que logran destacarse entre los mejores del país.
Ayling resumió el significado de esa experiencia con una definición que sintetiza el valor simbólico de la exposición. "Es la vidriera por la que todos miran y evalúan", expresó al cierre de la entrevista publicada por TN.
La competencia de Palermo continúa consolidándose como uno de los espacios más importantes para exhibir el desarrollo de la genética ganadera argentina. Detrás de cada fallo existe un proceso de análisis técnico respaldado por años de experiencia, donde la funcionalidad, la productividad, la fidelidad racial y la capacidad reproductiva se combinan para determinar cuáles son los animales que representan el máximo nivel de excelencia dentro de cada raza.