La innovación, la inversión y la capacidad de adaptación son los pilares con los que Nestlé busca sostener su crecimiento en Argentina, un mercado donde opera desde hace casi un siglo y que ha atravesado numerosos cambios económicos. Así lo expresó Gian Carlo Aubry, CEO de la compañía para Argentina, Uruguay y Paraguay, quien aseguró que la empresa mantiene una estrategia de largo plazo basada en mejorar la competitividad, desarrollar nuevos productos y avanzar en materia de sustentabilidad, aunque reconoció que los consumidores todavía priorizan el precio al momento de comprar.
El ejecutivo suizo sostuvo que la sustentabilidad es un valor cada vez más reconocido por la sociedad, aunque aclaró que esa percepción aún no se traduce en una disposición a pagar más por productos elaborados bajo estándares ambientales más exigentes. "La gente valora la sustentabilidad, pero no está dispuesta a pagar un plus por eso", afirmó Aubry al medio especializado.
La reflexión resume uno de los principales desafíos que enfrenta hoy la industria de alimentos. Las compañías deben invertir en procesos más eficientes, reducir emisiones, optimizar el uso de recursos naturales y desarrollar envases más sustentables sin trasladar esos mayores costos al consumidor, especialmente en economías donde el poder adquisitivo continúa siendo un factor determinante en las decisiones de compra.
Para Nestlé, esa ecuación obliga a trabajar sobre la productividad y la innovación. La empresa considera que el camino para sostener las inversiones ambientales pasa por generar procesos más eficientes, incorporar nuevas tecnologías y mejorar permanentemente la competitividad de sus operaciones.
Aubry conoce de cerca la realidad argentina. Esta es la segunda vez que lidera la filial local de la multinacional, ya que anteriormente estuvo al frente de las operaciones entre 1989 y 1993. Esa experiencia, sumada a su vínculo familiar con el país, le permitió construir una visión diferente sobre los ciclos económicos argentinos.

En diálogo con Ámbito, explicó que su conocimiento del mercado local trasciende el plano estrictamente empresarial. "Tengo una visión muy amplia de Argentina por haber estado dos veces trabajando en este país. Y además porque mi mujer es argentina y tiene su familia aquí. Esto me permite tener cierta visión, un cierto conocimiento de Argentina, que otros extranjeros no tienen", señaló.
Ese recorrido le permitió atravesar diferentes etapas de la economía nacional y comprender las particularidades del consumo, un aspecto que resulta central para una empresa con una presencia histórica en el país y un amplio portafolio de alimentos y bebidas.
La filial argentina de Nestlé forma parte de una organización global que apuesta a sostener inversiones de largo plazo, aun en escenarios complejos. La compañía considera que los cambios económicos forman parte de la dinámica habitual del mercado argentino y que la mejor estrategia consiste en mantener una planificación consistente, enfocada en la eficiencia operativa y el desarrollo de productos.
En ese contexto, la innovación ocupa un lugar estratégico. El desarrollo de nuevas propuestas responde tanto a las demandas de los consumidores como a la necesidad de adaptarse a tendencias globales vinculadas con la alimentación saludable, la nutrición, la reducción del impacto ambiental y la transformación tecnológica de los procesos industriales.
Para el ejecutivo, las empresas deben encontrar un equilibrio entre las exigencias del mercado y los compromisos ambientales. La creciente preocupación social por el cuidado del ambiente representa una oportunidad para impulsar mejoras en toda la cadena de valor, aunque el desafío sigue siendo hacerlo sin afectar la competitividad de los productos.
La visión de Aubry también pone de relieve una característica recurrente del mercado argentino: la sensibilidad del consumidor frente a los precios. En un contexto donde las decisiones de compra continúan muy influenciadas por el ingreso disponible, las empresas buscan absorber parte de los costos asociados a la transformación productiva mediante mejoras en productividad e innovación.
En los últimos años, la sustentabilidad dejó de ser un aspecto exclusivamente reputacional para convertirse en un componente estratégico del negocio. La reducción de emisiones, el uso eficiente de energía y agua, la optimización logística y el desarrollo de envases reciclables forman parte de las prioridades de las principales compañías alimenticias a nivel mundial.
Sin embargo, la experiencia de Nestlé muestra que todavía existe una brecha entre la valoración social de esas iniciativas y el comportamiento efectivo de los consumidores. Si bien crece la conciencia ambiental, el factor económico continúa teniendo un peso decisivo al momento de elegir entre distintas alternativas en las góndolas.
La empresa entiende que esa realidad obliga a profundizar las inversiones en eficiencia y tecnología para evitar que la transición hacia modelos productivos más sustentables implique mayores precios finales. Según la estrategia de la compañía, la competitividad será uno de los elementos centrales para sostener el crecimiento en los próximos años.
Con casi un siglo de presencia en Argentina, Nestlé atravesó diferentes contextos económicos y políticos, consolidando una operación que abastece tanto al mercado interno como a distintos destinos de exportación. Esa trayectoria explica, según Aubry, la importancia de mantener una mirada de largo plazo y de continuar apostando por la inversión incluso en escenarios desafiantes.
El ejecutivo considera que la capacidad de adaptación ha sido una de las principales fortalezas de la compañía y seguirá siendo determinante frente a los nuevos desafíos que plantea la transformación de la industria alimentaria. La combinación entre innovación, sustentabilidad y eficiencia aparece así como el eje de una estrategia que busca responder a consumidores cada vez más conscientes, pero que aún mantienen al precio como uno de los principales criterios de decisión.