La siembra de girasol avanza con buen ritmo, pero el exceso de humedad condiciona la campaña 2026/27

La implantación ya cubrió el 4,4% del área proyectada, aunque las condiciones climáticas generan incertidumbre en las principales regiones productoras del sur del país

La siembra de girasol avanza con buen ritmo, pero el exceso de humedad condiciona la campaña 2026/27
lunes 03 de agosto de 2026

La campaña 2026/27 de girasol comenzó con un ritmo de siembra superior al promedio de los últimos años y con una intención de superficie en expansión. Sin embargo, el exceso de humedad registrado en distintas regiones agrícolas y las perspectivas de un año climático más húmedo comenzaron a generar incertidumbre sobre el desarrollo de las labores, especialmente en el centro y sur del país. Según el último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la implantación alcanzó el 4,4% de las 3 millones de hectáreas proyectadas, impulsada exclusivamente por el avance de las sembradoras en el Nordeste Argentino (NEA).

El informe de la entidad muestra un escenario con contrastes regionales. Mientras el NEA concentra toda la actividad de implantación y registra un progreso significativo, el resto de las zonas productivas permanece prácticamente sin movimiento debido a factores climáticos y a las características propias del calendario agrícola.

La superficie proyectada para esta campaña representa un incremento del 5,3% respecto del ciclo anterior, reflejando una mayor apuesta de los productores por la oleaginosa. Además, el ritmo de siembra se ubica dos puntos porcentuales por encima del promedio de las últimas cinco campañas, un indicador que confirma un comienzo dinámico pese a las dificultades climáticas.

Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el avance de las labores se concentra íntegramente en el Nordeste Argentino, donde ya se sembró el 23,6% del área prevista para esa región.

En contraste, las zonas centrales del país todavía aguardan mejores condiciones para iniciar la implantación.

Los productores esperan un aumento de las temperaturas que permita alcanzar las condiciones óptimas para el establecimiento del cultivo, mientras que en las regiones del sur la situación presenta un mayor grado de incertidumbre.

El clima condiciona las decisiones

Las perspectivas meteorológicas aparecen como uno de los principales factores que podrían modificar el desarrollo de la campaña.

En las regiones australes, donde la ventana óptima de siembra aún no comenzó, el elevado contenido de humedad en los suelos y los pronósticos de un año con abundantes precipitaciones generan dudas sobre la planificación de los trabajos.

La condición actual de los lotes dificulta la preparación de los campos y obliga a muchos productores a reevaluar la estrategia de implantación.

La evolución del clima durante las próximas semanas será determinante para definir si la superficie inicialmente proyectada podrá concretarse en su totalidad.

El trigo se acerca al final de la siembra

Mientras el girasol inicia su ciclo productivo, la campaña de trigo transita la etapa final de implantación.

De acuerdo con el informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cobertura alcanzó el 98,4% de las 6,5 millones de hectáreas previstas, luego de un avance semanal de apenas 0,7 puntos porcentuales.

La desaceleración de los trabajos responde, principalmente, a las dificultades registradas en el sur del área agrícola.

En el sudeste de Buenos Aires, la elevada humedad ambiental y la saturación de los perfiles impidieron el ingreso de maquinaria y pusieron en duda la posibilidad de completar la superficie originalmente prevista.

No obstante, las condiciones hídricas favorecen el desarrollo del cultivo en la mayor parte del país.

El relevamiento indica que el 99,7% del trigo implantado presenta una condición entre normal y excelente, mientras que ya comenzaron a observarse los primeros lotes en etapa de espigazón.

El maíz mantiene la proyección productiva

La campaña de maíz también continúa avanzando, aunque con algunas dificultades puntuales.

La cosecha alcanzó el 69,8% del área apta, con un rendimiento promedio nacional de 79,4 quintales por hectárea.

El principal retraso vuelve a localizarse en el sudeste bonaerense, donde la persistencia de la humedad demora el secado natural de los granos y limita el ritmo de recolección.

En paralelo, el informe advierte sobre una mayor presencia de Dalbulus maidis, insecto vector de enfermedades que afecta al cultivo.

La incidencia de la plaga en el norte del país habría resultado superior a la prevista inicialmente y sus efectos sobre la productividad podrían comenzar a reflejarse a medida que avance la cosecha.

Pese a esa situación, los resultados obtenidos en los planteos tardíos implantados en los Núcleos Norte y Sur, así como en el norte de La Pampa-oeste de Buenos Aires, se mantienen dentro de las expectativas.

Por ese motivo, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires decidió sostener su proyección de una producción nacional de 64 millones de toneladas.

El sorgo ajusta su estimación

En el caso del sorgo granífero, la cosecha avanzó sobre el 90,3% del área apta, con un rendimiento medio nacional de 41,4 quintales por hectárea.

Los mejores resultados continúan observándose en el centro-norte de Córdoba, donde el promedio alcanza los 56,5 quintales por hectárea.

Sin embargo, los rindes obtenidos en otras regiones quedaron por debajo de las previsiones iniciales, reduciendo el promedio nacional.

Como consecuencia de ese comportamiento, la entidad recortó en 100.000 toneladas su estimación de producción y ubicó el volumen final de la campaña en 2,8 millones de toneladas.

Un escenario marcado por la evolución del clima

El panorama agrícola muestra un comportamiento diferente según el cultivo y la región.

Mientras el girasol inicia una campaña con mayor superficie proyectada y un ritmo de siembra superior al promedio histórico, el exceso de humedad comienza a transformarse en un factor de preocupación para los productores.

Al mismo tiempo, el trigo transita la etapa final de implantación con muy buenas condiciones sanitarias y de desarrollo, aunque enfrenta dificultades para completar la superficie prevista en el sur bonaerense.

En el caso del maíz, la cosecha mantiene su proyección de producción pese a los retrasos ocasionados por la humedad y a la mayor incidencia de Dalbulus maidis, mientras que el sorgo ajustó a la baja su estimación por rendimientos inferiores a los esperados.

La evolución de las condiciones climáticas durante agosto será determinante para definir el ritmo de implantación del girasol, completar la siembra de trigo, acelerar la cosecha de los cultivos estivales y confirmar las proyecciones de producción elaboradas por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. En un contexto de elevada disponibilidad hídrica, el comportamiento del clima volverá a ser el principal factor que condicionará las decisiones productivas de la campaña agrícola 2026/27.

 

 

 

 

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