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Quedan 8,3 millones de toneladas de trigo por vender y la calidad puede definir el precio

Un análisis de Kimei Cereales advierte sobre la diferencia entre el trigo estándar y las partidas con calidad panadera

Quedan 8,3 millones de toneladas de trigo por vender y la calidad puede definir el precio
martes 18 de agosto de 2026

Más de 8,3 millones de toneladas de trigo de la campaña 2025/26 todavía deben ingresar al circuito comercial argentino, según un análisis de Kimei Cereales difundido por Bichos de Campo el 17 de agosto de 2026. El cálculo contempla un remanente de 3,9 millones de toneladas que debería quedar como stock para el inicio de la campaña 2026/27 y adquiere relevancia por la diferencia de valores que existe entre el trigo condición cámara y las partidas que cumplen requisitos específicos de calidad para la industria molinera.

El dato muestra que todavía existe un volumen importante de cereal en manos de productores y otros actores de la cadena, pero también pone el foco sobre una variable que puede modificar de manera sustancial el resultado de una venta: la calidad del trigo almacenado.

De acuerdo con el informe de Kimei Cereales, la industria está dispuesta a pagar valores que llegan hasta US$300 por tonelada, dependiendo de las características de la mercadería. El precio se ubica muy por encima del valor de referencia del trigo disponible condición cámara en Rosario, que ronda los US$220 por tonelada según la información difundida.

La diferencia no responde solamente a una cuestión de mercado. Para los molinos, determinados atributos del cereal son necesarios para producir harinas con características específicas. Por eso, las partidas que presentan mejores parámetros de calidad pueden alcanzar valores superiores a los del trigo comercializado bajo una condición estándar.

Kimei Cereales puso el acento precisamente en ese aspecto. En el análisis citado por Bichos de Campo, la firma señaló: “Por el lado de la industria, los valores trepan hasta los 300 u$s/tonelada según calidad y eso es lo que no hay, con lo cual ese mercado seguirá demandante de mercadería con condiciones panificables”.

El escenario abre una oportunidad para los productores que todavía conservan trigo, aunque para aprovecharla resulta necesario conocer con precisión las características del grano disponible. La diferencia entre una partida convencional y otra con condiciones panificables puede representar una mejora significativa en el precio, pero también debe evaluarse en función de la ubicación del establecimiento y el costo de trasladar la mercadería.

La calidad gana peso en las operaciones

La comercialización de trigo suele estar asociada a un precio de referencia para una condición determinada. Sin embargo, la industria molinera puede establecer primas para mercadería que cumple determinados parámetros vinculados con su aptitud para producir harinas.

Entre esos atributos aparecen, según el análisis difundido, variables como el nivel de proteína y gluten. En determinadas circunstancias, esas características permiten diferenciar una partida dentro de un mercado en el que el precio estándar no refleja necesariamente todo su potencial comercial.

Los registros de Sio Granos correspondientes a las operaciones realizadas durante agosto muestran precisamente esa dispersión. Una proporción reducida de los negocios de trigo disponible se concretó a valores considerados excepcionales en relación con el precio de referencia, en operaciones asociadas a partidas con atributos requeridos por la industria.

El fenómeno permite observar una diferencia importante entre el precio general del cereal y el valor que determinados compradores están dispuestos a pagar por una mercadería específica.

El informe de Kimei Cereales recomendó, por ese motivo, que quienes mantienen trigo almacenado conozcan la calidad de las partidas antes de definir una venta. No todas las toneladas tienen necesariamente el mismo valor comercial, aun cuando correspondan a la misma campaña.

La firma lo expresó de manera concreta en su análisis: “Sigue siendo de suma importancia, para quienes poseen trigo guardado, conocer la calidad en la que se encuentran los mismos”.

La recomendación también incorpora un elemento logístico. Una prima elevada puede perder parte de su atractivo si la mercadería se encuentra lejos de los centros donde existe una demanda específica por ese tipo de trigo.

La ubicación también entra en la ecuación

La distribución geográfica de la demanda constituye otro de los factores que los vendedores deben considerar antes de cerrar una operación.

Según el análisis citado por Bichos de Campo, buena parte de las operaciones con valores superiores al precio de referencia tiene como destino molinos ubicados en el Gran Buenos Aires y en el norte de la provincia de Buenos Aires.

En esas zonas se concentran industrias que elaboran harinas destinadas a usos diferenciados y que, por lo tanto, pueden requerir materia prima con características determinadas.

La cercanía entre la producción almacenada y esos centros de demanda puede tener impacto sobre el precio final que recibe el productor. El motivo es sencillo: una mejora en el valor de compra debe compararse con el costo de trasladar el cereal hasta el comprador.

Kimei Cereales incluyó esa consideración dentro de su advertencia. El informe plantea que la evaluación del negocio no debe limitarse al diferencial obtenido por calidad, sino que también debe incorporar el costo del flete, especialmente en regiones donde existe una demanda activa de parte de la industria.

De esta manera, la decisión de vender una partida de trigo requiere analizar al menos tres elementos: la calidad del grano, el precio ofrecido y la distancia hasta el comprador.

La combinación de esos factores puede generar resultados diferentes entre productores que disponen de volúmenes similares de cereal.

Un mercado con demanda por trigo panificable

El escenario descrito por Kimei Cereales se explica, en parte, por la disponibilidad de determinadas calidades. El informe sostiene que existe una demanda industrial que busca mercadería con condiciones panificables y que esa necesidad genera precios superiores para las partidas que reúnen los atributos buscados.

Quedan 8,3 millones de toneladas de trigo por vender y la calidad puede definir el precio

El fenómeno no implica que todo el trigo disponible pueda comercializarse a valores cercanos a US$300 por tonelada. Por el contrario, el análisis señala que se trata de operaciones puntuales vinculadas con la calidad y con las necesidades específicas de determinados compradores.

La referencia de aproximadamente US$220 por tonelada para el trigo Rosario condición cámara funciona como punto de comparación. Sobre ese valor aparecen negocios con primas que dependen de las características del cereal.

Por eso, extrapolar el precio máximo observado al conjunto de la producción sería incorrecto. La oportunidad está asociada a partidas determinadas y a compradores que necesitan esa mercadería.

En ese sentido, el conocimiento de la calidad almacenada se transforma en una herramienta comercial. El productor que dispone de análisis sobre sus lotes puede identificar qué mercadería tiene características diferenciadas y buscar el canal de venta correspondiente.

El contexto también ayuda a explicar por qué una parte de la producción puede dejar de comportarse como un producto indiferenciado. Cuando existe una demanda específica y una oferta limitada de determinada calidad, los atributos del cereal pasan a tener una incidencia mayor en la formación del precio.

El remanente de la campaña 2025/26

El cálculo de 8,3 millones de toneladas pendientes de comercialización surge de considerar el volumen que todavía debe colocarse y el stock que debería quedar disponible para la campaña siguiente.

Según el análisis de Kimei Cereales, el stock remanente estimado para el inicio de la campaña 2026/27 alcanza las 3,9 millones de toneladas.

Ese volumen permite dimensionar la cantidad de trigo que todavía permanece fuera del circuito comercial de la campaña anterior. No obstante, el dato por sí solo no indica que todo ese cereal vaya a venderse inmediatamente, ya que una parte está contemplada como existencia para el nuevo ciclo.

La situación coloca a los tenedores de trigo frente a un mercado en el que la estrategia comercial puede resultar relevante. La necesidad de la industria de abastecerse de determinadas calidades convive con un precio de referencia que se encuentra por debajo de los valores máximos registrados para partidas diferenciadas.

La decisión de vender, esperar o buscar un comprador específico dependerá de las condiciones particulares de cada productor, incluida la calidad del grano, la ubicación y los costos logísticos.

La importancia de no vender sin conocer el producto

El principal mensaje del análisis difundido por Bichos de Campo es que el trigo almacenado no debería evaluarse únicamente por su volumen. En un mercado con diferencias importantes entre las partidas, conocer sus características puede determinar el precio obtenido.

La proteína, el gluten y otros atributos demandados por la industria permiten establecer diferencias respecto del trigo condición cámara. Esa segmentación puede ser especialmente relevante cuando los molinos necesitan abastecerse de mercadería con aptitud para producir harinas de calidad.

El contexto también refuerza la importancia de la información. Los registros de operaciones muestran que existen negocios por encima del precio de referencia, pero esas operaciones representan una parte limitada del mercado y responden a condiciones particulares.

Por eso, el desafío para los productores que aún conservan trigo consiste en identificar qué tienen almacenado antes de decidir dónde y cuándo venderlo.

El volumen pendiente de comercialización es significativo, pero la oportunidad no se encuentra necesariamente en vender todo de la misma manera. La diferenciación por calidad, sumada a la ubicación de los molinos y al costo del transporte, puede generar estrategias comerciales distintas para cada partida.

En un mercado donde el trigo de calidad panadera escasea para determinados usos industriales, conocer el valor específico de la mercadería puede ser tan importante como seguir la evolución de la cotización general.

El análisis de Kimei Cereales, difundido por Bichos de Campo, plantea así un escenario en el que la información sobre la calidad puede convertirse en una herramienta concreta de negociación. Para quienes todavía tienen trigo 2025/26, el precio de referencia es apenas el punto de partida: las características del grano y el destino industrial pueden determinar cuánto vale realmente cada tonelada.

 

 

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