La forestoindustria argentina atraviesa un escenario de fuertes contrastes en Gobernador Virasoro, Corrientes, donde mientras los aserraderos tradicionales enfrentan problemas de costos, menor demanda y caída de la obra pública, el Grupo Insud avanza con una inversión estimada en US$20 millones para poner en marcha Cambium Timber, una planta especializada en madera estructural de alta tecnología. El proyecto, que comenzó a recibir maquinaria importada de Eslovenia y apunta a iniciar operaciones entre fines de 2026 y comienzos de 2027, tendrá una capacidad inicial de 15.000 metros cúbicos anuales y buscará incorporar madera proveniente tanto de la cadena forestal del propio grupo como de empresas locales.
La información fue publicada por Bichos de Campo, que describió el proyecto como una muestra de los contrastes que atraviesa la industria maderera en la localidad correntina, considerada la Capital Nacional de la Foresto-Industria. La llegada de la nueva planta se produce en un momento en el que establecimientos históricos de la zona enfrentan dificultades financieras y laborales.
El proyecto se desarrolla sobre la ruta nacional 14, en un predio que anteriormente pertenecía a Pomera Maderas, también vinculada al Grupo Insud. Allí se levantará la nave industrial que albergará la nueva línea de producción. La instalación contará con unos 4.800 metros cuadrados y estará equipada con tecnología de la compañía eslovena Ledinek Engineering.
La llegada de los equipos demandó una operación logística de gran escala. Según consignó Bichos de Campo, un convoy compuesto por 54 contenedores arribó al puerto de Corrientes con parte del equipamiento necesario para montar la fábrica.
La inversión apunta a desarrollar en el país una industria especializada en la fabricación de paneles estructurales de madera, un segmento que agrega procesamiento y valor a la materia prima forestal.
Cambium Timber producirá principalmente madera contralaminada, conocida como CLT, y madera laminada encolada, o GTL. Ambos productos están destinados a la construcción y permiten utilizar madera procesada en componentes estructurales de grandes dimensiones.
El CLT se fabrica mediante la unión de capas de madera colocadas en distintas orientaciones. El resultado es un panel de gran tamaño que puede utilizarse para construir muros, losas y otras estructuras. En el caso de la madera laminada encolada, el producto tiene aplicaciones principalmente en vigas y columnas.
La planta proyectada podrá fabricar paneles de hasta 12 metros de largo, 3 metros de ancho y 35 centímetros de espesor. Esas dimensiones permiten utilizar el material en viviendas, edificios, hoteles y distintos desarrollos inmobiliarios.
Si bien algunos aserraderos de la región ya habían elaborado este tipo de productos, lo hicieron principalmente frente a pedidos puntuales. La apuesta de Cambium Timber consiste en desarrollar una planta industrial dedicada específicamente a esta producción, con una escala que permita atender una demanda más amplia.
El proyecto tiene además una particularidad dentro de la cadena forestal. La empresa utilizará como principal materia prima pino elliottii, una especie que se produce en cantidades importantes en la región y que tiene como destino principal la industria forestal.
La compañía ya inició procesos de certificación de esta materia prima en Europa, según la información difundida por Bichos de Campo.
Para llegar al producto terminado, la madera debe atravesar distintas etapas. El proceso comienza con la cosecha del pino, que requiere más de 12 años de madurez antes de convertirse en rollizos. Esos rollizos son procesados en los aserraderos para obtener tablas.
A partir de allí comienza una etapa industrial adicional que permite fabricar los paneles estructurales. La madera debe pasar por procesos de secado, clasificación, mejoramiento, encolado y mecanización.
Ese procesamiento es el que permite transformar las tablas en elementos estructurales de mayor valor agregado.
Aunque el Grupo Insud cuenta con una cadena forestal propia a través de Pomera Maderas, la nueva planta no dependerá exclusivamente de esa fuente de abastecimiento.
De acuerdo con lo informado por Bichos de Campo, el CEO de Cambium Timber confirmó que la compañía también prevé comprar madera a empresas locales. La decisión adquiere relevancia debido al momento complejo que atraviesan numerosos aserraderos de la región.
Los establecimientos tradicionales enfrentan una combinación de factores adversos, entre ellos el aumento de los costos, una menor demanda, la retracción de la obra pública, el debilitamiento del consumo interno y una mayor competencia derivada de la apertura de las importaciones.
En ese contexto, la nueva fábrica puede convertirse en un nuevo canal de demanda para parte de la producción local. Sin embargo, su escala y nivel de automatización marcan una diferencia importante respecto de los aserraderos tradicionales.
La planta fue diseñada para alcanzar una capacidad inicial de 15.000 metros cúbicos de madera estructural por año, volumen equivalente a al menos 50.000 metros cuadrados de construcción, según las estimaciones difundidas.
El proyecto, por lo tanto, apunta a que una parte de la producción forestal regional avance hacia una etapa industrial de mayor procesamiento antes de llegar al mercado.
La inversión tecnológica tendrá un impacto limitado en términos de empleo directo si se la compara con el tamaño de algunos establecimientos históricos de la región.
La línea de producción será altamente automatizada y comenzará a operar con unos 20 trabajadores en planta. A ellos se sumará una estructura de aproximadamente 70 técnicos y profesionales, entre arquitectos, ingenieros, supervisores y modeladores.
La diferencia queda expuesta al comparar el proyecto con empresas tradicionales de la zona. La maderera Tapebicuá, uno de los establecimientos de mayor tamaño del país, emplea alrededor de 400 trabajadores, según los datos consignados por Bichos de Campo.
Esto explica una de las principales características de la transformación que atraviesa la forestoindustria: una parte de las nuevas inversiones se orienta hacia procesos de mayor tecnología y productividad, pero con una necesidad de mano de obra significativamente menor.
La instalación de Cambium Timber no resolverá por sí sola las dificultades laborales y económicas que atraviesan los aserraderos tradicionales. Sin embargo, puede abrir una alternativa para colocar materia prima en un segmento industrial diferente.
La elección de Gobernador Virasoro para instalar la fábrica no es casual. La localidad correntina concentra una parte significativa de la actividad forestal y se convirtió en un punto estratégico para la transformación industrial de la madera.
Pero el contexto actual está marcado por una fuerte diferencia entre empresas. Mientras algunas firmas enfrentan problemas para sostener sus estructuras productivas, el Grupo Insud avanza con una inversión destinada a incorporar tecnología para fabricar productos que todavía tienen un desarrollo limitado en la Argentina.
La escena también tiene un antecedente reciente. En la misma ruta 14, trabajadores de Tapebicuá realizaron protestas para reclamar por salarios adeudados y por el futuro de la empresa. La situación expuso las dificultades que atraviesa una parte del sector.
La nueva inversión aparece, de este modo, en un escenario de forestoindustria a dos velocidades: por un lado, establecimientos tradicionales afectados por la caída de la actividad y la presión de los costos; por otro, proyectos orientados a productos de mayor elaboración y con procesos industriales automatizados.
El desafío para la región será lograr que ambos segmentos puedan integrarse. La posibilidad de que Cambium Timber compre tablas a aserraderos locales podría generar un vínculo entre la industria tradicional y la nueva producción de madera estructural.
Para las empresas forestales, esa demanda adicional podría significar una alternativa en un mercado interno que perdió dinamismo. Para Cambium Timber, el acceso a materia prima regional constituye una condición necesaria para sostener una producción industrial de escala.
La nueva planta también representa un intento de avanzar en la industrialización de la madera argentina. En lugar de limitar la cadena al aserrado y la comercialización de tablas, el proyecto incorpora etapas de transformación destinadas a fabricar componentes que pueden utilizarse directamente en la construcción.
El potencial del CLT y de la madera laminada encolada se vincula precisamente con esa posibilidad de utilizar productos forestales como parte de estructuras edilicias de gran tamaño.
La puesta en marcha de Cambium Timber permitirá evaluar hasta qué punto existe en el mercado argentino una demanda suficiente para este tipo de materiales y si la industria local puede desarrollar una cadena competitiva alrededor de ellos.
Por ahora, la inversión ya comenzó a materializarse con la llegada de los equipos y el montaje de la futura planta. El objetivo es que la fábrica esté operativa entre fines de 2026 y comienzos de 2027.
El proyecto no elimina las dificultades que atraviesa la forestoindustria tradicional, pero introduce una nueva pieza en el mapa productivo de Corrientes. La región, que durante décadas construyó su actividad alrededor del cultivo, la cosecha y el aserrado de pinos, busca ahora avanzar hacia productos estructurales de mayor complejidad.
El resultado será seguido de cerca por toda la cadena: la capacidad de Cambium Timber para abastecerse de madera local, generar demanda para los aserraderos y colocar sus productos en la construcción determinará si la inversión consigue convertirse en un nuevo eslabón de crecimiento para la forestoindustria argentina.