La nueva Ley Provincial de Carnes de Río Negro establecerá un sistema específico para la captura, faena y comercialización de carne proveniente de fauna silvestre, con la creación de la figura del cazador profesional para controlar especies consideradas invasoras, como el jabalí y el ciervo colorado. La norma, que entrará en vigencia dentro de 90 días, también contempla un manejo limitado y sustentable del guanaco, una especie autóctona cuya caza continuará prohibida, según explicó el secretario de Ganadería rionegrino, Norberto Tabaré Bassi, en declaraciones al programa Al Final de Todo, de LU5, reproducidas por LM Neuquén / Más Producción.
El cambio forma parte de una reforma más amplia del régimen sanitario provincial. La nueva legislación reemplaza una normativa que tenía alrededor de 35 años de antigüedad y busca facilitar la habilitación de establecimientos de pequeña escala para que productores familiares, emprendedores y establecimientos rurales puedan incorporar sus productos al circuito formal.
El objetivo declarado por el Gobierno provincial es establecer condiciones sanitarias básicas para evitar la comercialización clandestina de alimentos de origen animal y, al mismo tiempo, reducir las exigencias burocráticas para pequeños productores.
La reforma abarca no solo carnes provenientes de animales domésticos y silvestres, sino también lácteos, huevos y productos vinculados con la actividad pesquera y del litoral marítimo.
Uno de los principales puntos de la nueva normativa es la diferenciación entre especies introducidas que se convirtieron en invasoras y aquellas que forman parte de la fauna autóctona.
En el primer grupo aparecen el jabalí y el ciervo colorado, cuya expansión poblacional genera problemas para los ecosistemas y, en determinadas zonas, para las actividades productivas. Para estas especies se habilitará un esquema de captura a través de personas que cuenten con una autorización oficial.
El guanaco tendrá un tratamiento completamente diferente. Se trata de una especie autóctona y, por ese motivo, la nueva legislación no habilita una caza generalizada ni establece un permiso para que cualquier persona pueda capturarlo.
Bassi remarcó, según consignó LM Neuquén / Más Producción, que “hay que hacer una diferenciación muy grande, porque una cosa son las especies introducidas, como son el jabalí y el ciervo colorado, que se han transformado en especies invasoras y es necesario un control. Y otra cosa muy distinta es el guanaco, porque sí es una especie autóctona”.
El funcionario aclaró que para el guanaco solo se contempla una eventual intervención en áreas específicas donde los estudios determinen una elevada concentración de animales y exista un esquema de manejo que asegure la conservación de la especie.
La nueva legislación no habilitará a cualquier persona a capturar jabalíes y luego comercializar su carne. El procedimiento tendrá varias etapas y requerirá la intervención de organismos provinciales.
En primer lugar, el establecimiento rural donde se realice la extracción deberá estar registrado ante la Subsecretaría de Fauna. Una vez definido el lugar de captura, podrán actuar cazadores que cuenten con el correspondiente carné de cazador comercial.
Las piezas obtenidas deberán trasladarse con autorización de la autoridad de fauna hasta un establecimiento habilitado por la Secretaría de Ganadería, donde se realizará el procesamiento de la carne.
La intención es evitar que la captura y la comercialización queden fuera de los controles oficiales. El sistema permitirá conocer el origen de los animales y establecer un circuito sanitario para el producto que llegue al consumidor.
Bassi aclaró en la entrevista citada por LM Neuquén / Más Producción que “tampoco cualquier persona va a poder ir, cazar un jabalí y comercializar la carne”.
La diferencia con el esquema informal que existe en algunas zonas rurales es precisamente la incorporación de controles sobre el origen de la pieza, el traslado y el establecimiento donde se realiza la faena.
Otro de los ejes de la reforma será la posibilidad de habilitar pequeñas salas de faena distribuidas en diferentes localidades de la provincia.
El criterio responde a una cuestión sanitaria y logística. Si la carne de animales silvestres debe recorrer grandes distancias entre el sitio de captura y el establecimiento de procesamiento, aumentan los costos y las dificultades para sostener un circuito formal.
La nueva normativa busca generar una red de establecimientos de menor escala que permita acercar la faena a las zonas donde se realiza la captura.
La intención, explicó Bassi a LM Neuquén / Más Producción, es evitar “un traslado muy grande de donde se captura hasta la sala donde se procesa”.
El esquema también pretende que esos establecimientos puedan operar bajo tránsito provincial, una condición que permitiría comercializar la carne no solamente dentro de la localidad donde se encuentra la sala, sino también en distintos puntos de Río Negro.
Según el funcionario, “lo importante es que estas salas puedan ser habilitadas con tránsito provincial, para que la carne se comercialice, no solo en la localidad, sino que se pueda comercializar en distintos puntos de la provincia”, de acuerdo con la entrevista reproducida por LM Neuquén / Más Producción.
La medida puede resultar especialmente relevante para emprendimientos familiares y pequeños productores que hasta ahora enfrentaban dificultades para ingresar al circuito formal por las exigencias de infraestructura y los costos asociados.
La creación del régimen para cazadores profesionales está vinculada principalmente con la necesidad de controlar especies consideradas invasoras.
El jabalí presenta una expansión especialmente significativa en diferentes sectores de Río Negro. La normativa apunta a generar un mecanismo que permita transformar parte de ese control poblacional en un producto comercializable, pero bajo condiciones sanitarias definidas por el Estado.
Entre las zonas donde se espera un mayor impacto de la medida aparecen sectores del noreste rionegrino, particularmente el Valle Inferior, el valle de Conesa y Río Colorado.
En esas regiones, la presencia del jabalí constituye uno de los principales motivos para la implementación del nuevo esquema.
El ciervo colorado, por su parte, tendrá una incidencia mayor en la región andina. La posibilidad de contar con establecimientos habilitados para procesar su carne permitiría incorporar una actividad que hasta ahora se encontraba limitada por las dificultades para completar el circuito sanitario y comercial.
La nueva ley no convierte automáticamente a ambas especies en recursos de libre aprovechamiento. Por el contrario, establece un sistema que requiere la intervención de las autoridades de fauna y ganadería.
La situación del guanaco es uno de los aspectos que mayor debate generó alrededor de la reforma.
A diferencia del jabalí y el ciervo colorado, el guanaco es una especie nativa y, por lo tanto, la provincia mantendrá restricciones específicas para su manejo.
El esquema previsto contempla intervenciones únicamente en zonas puntuales donde exista una carga poblacional considerada elevada y los estudios correspondientes determinen que es posible realizar un aprovechamiento sin poner en riesgo la continuidad de la especie.
El eventual manejo podría incluir tanto la utilización de la fibra como de la carne, pero siempre bajo criterios de sustentabilidad.
Bassi fue categórico al explicar el alcance de esta posibilidad. “No es que cualquier persona va a poder ir a un campo, cazar un guanaco y se lo lleva para comer. Eso va a seguir prohibido y no se va a habilitar para nada”, afirmó el funcionario, según LM Neuquén / Más Producción.
La posibilidad de aprovechamiento estará concentrada, además, en un número reducido de establecimientos, principalmente ubicados en la región sur de la provincia.
La ley también establece áreas donde la intervención sobre fauna silvestre estará directamente prohibida. Entre ellas se encuentran las denominadas zonas intangibles, que incluyen áreas protegidas y parques nacionales.
Más allá del debate sobre la fauna silvestre, la reforma tiene como uno de sus objetivos principales ampliar la cantidad de productores que puedan comercializar alimentos dentro del circuito legal.
La legislación anterior, identificada como Ley N.º 2534, había quedado limitada frente a la diversidad de actividades que se desarrollaron en las últimas décadas. Según explicó Bassi, el régimen anterior no ofrecía suficiente flexibilidad para habilitar establecimientos pequeños ni contemplaba de manera integral productos como lácteos y huevos.
La nueva norma incorpora un marco más amplio para los establecimientos que procesen alimentos de origen animal y busca reducir los obstáculos administrativos que afectan especialmente a los emprendimientos de menor escala.
El secretario de Ganadería explicó que la normativa apunta a que los productores puedan acceder a una habilitación formal sin enfrentar una estructura burocrática diseñada exclusivamente para grandes establecimientos.
En ese sentido, el cambio tiene una doble finalidad: mejorar el control sanitario y facilitar la formalización de la producción.
Para los consumidores, el objetivo es que los alimentos provenientes de establecimientos pequeños cuenten con garantías mínimas de inocuidad. Para los productores, implica una posibilidad de acceder a mercados que antes podían quedar restringidos por la falta de habilitaciones adecuadas.
Aunque la Legislatura provincial ya aprobó la nueva Ley de Carnes, todavía resta desarrollar la reglamentación que determinará cómo funcionará cada uno de los mecanismos previstos.
La norma entrará en vigencia dentro de 90 días, período durante el cual los organismos provinciales deberán establecer los procedimientos necesarios para la habilitación de salas de faena, el registro de establecimientos, las condiciones para los cazadores comerciales y los mecanismos de control de la carne de fauna silvestre.
La implementación será clave para determinar el alcance real de la reforma. El desafío será combinar el control poblacional de especies invasoras con un sistema sanitario que permita aprovechar comercialmente sus carnes sin generar nuevos riesgos.
En el caso del guanaco, la prioridad será diferente: cualquier intervención deberá quedar limitada a situaciones específicas y garantizar la perdurabilidad de la especie.
Así, Río Negro busca establecer un nuevo marco para una actividad que hasta ahora se desarrollaba en buena medida fuera de los circuitos formales. El modelo propuesto intenta convertir la faena controlada y la comercialización legal en herramientas para pequeños productores y emprendedores, mientras refuerza el control sobre las especies invasoras y mantiene restricciones para la fauna autóctona.
El resultado dependerá de la reglamentación que se defina durante los próximos meses y de la capacidad del Estado provincial para controlar cada etapa del circuito: desde la captura y el traslado hasta la faena y la venta al consumidor.