Prestige Auto evalúa producir vehículos smart en Argentina como parte de un plan para sumar nuevos proyectos industriales a su planta de Virrey del Pino, en La Matanza, donde actualmente fabrica la Mercedes-Benz Sprinter. Daniel Herrero, CEO de la compañía, confirmó que la alternativa está bajo análisis y anticipó que podría haber una definición antes de finalizar 2026, según informó El Economista.
El proyecto podría convertirse en un nuevo paso dentro de la estrategia industrial de Prestige Auto, que busca incrementar el volumen de producción, ampliar las exportaciones y aprovechar la capacidad instalada de la histórica planta bonaerense.
“Y lo de smart también, es una opción de producir smart acá, lo estamos evaluando”, afirmó Herrero en declaraciones publicadas por El Economista.
La compañía analiza comenzar de manera progresiva con el ensamblaje de un nuevo vehículo para luego avanzar hacia la producción, aunque todavía no se confirmó qué modelo podría incorporarse ni los volúmenes involucrados.
La posibilidad aparece después del desembarco comercial de smart en Argentina y en un escenario marcado por los cupos para importar vehículos electrificados. Para Herrero, el esquema actual podría impulsar a las compañías a buscar alternativas de fabricación nacional.

“Es que para mí es la evolución, y como está armado el cupo de importación yo creo que estás gradualmente vas a tener que fabricar acá. Es necesario buscar alternativas de producción local”, sostuvo.
La evaluación de un nuevo proyecto coincide con la expansión de la producción de Mercedes-Benz Sprinter. Prestige Auto pasó de proyectar unas 14.000 unidades a fabricar alrededor de 20.000 vehículos, apoyada principalmente en el crecimiento de las exportaciones.
Según explicó Herrero, las ventas externas de Sprinter aumentaron más de 40% y la compañía ya cuenta con órdenes de compra desde Brasil por 10.000 unidades para 2027.
El próximo objetivo es extender la línea de producción para alcanzar entre 22.000 y 24.000 unidades anuales, con dos turnos de trabajo. Prestige Auto también avanza en la apertura de nuevos mercados internacionales.
Estados Unidos y África ya fueron aprobados como destinos y la empresa atraviesa los correspondientes procesos de homologación de motorizaciones. La estrategia apunta a utilizar las exportaciones como una herramienta para ganar escala y reducir los costos industriales.
Para Herrero, el futuro de la industria automotriz argentina debería concentrarse especialmente en aquellos segmentos en los que el país puede alcanzar una mayor competitividad.
“No es negocio fabricar autos y SUV en Argentina, el negocio es fabricar utilitarios”, aseguró el ejecutivo.
Su planteo apunta a aprovechar la capacidad industrial argentina para producir series específicas de vehículos comerciales que no necesariamente resultan rentables para las fábricas europeas por cuestiones de escala.

“Argentina puede ser la fábrica de trajes a medida para Mercedes-Benz Alemania, produciendo lotes específicos de 5.000 o 10.000 unidades que a ellos no les resulta rentable fabricar allá”, señaló Herrero.
Dentro de esa estrategia también aparece una mayor vinculación con sectores como la minería y el petróleo, donde existe demanda de vehículos preparados para condiciones de trabajo específicas.
Prestige Auto tiene previsto incorporar para prueba de mercado una Sprinter doble cabina automática 4x4, diseñada como alternativa a las pick-ups full size utilizadas en esas actividades. El vehículo puede transportar siete personas y cargar hasta 2.500 kilos.
La expansión industrial enfrenta, sin embargo, desafíos vinculados con los costos internos. Herrero advirtió que la combinación de un tipo de cambio estable y salarios ajustados por inflación encarece la producción medida en dólares y obliga a mejorar permanentemente la eficiencia.
También cuestionó el impacto de Ingresos Brutos sobre la cadena productiva y planteó la posibilidad de desarrollar mecanismos tributarios que incentiven las exportaciones incrementales.
En paralelo, Prestige Auto sigue de cerca el avance de las automotrices chinas en América Latina. Herrero consideró que la competencia continuará aumentando y sostuvo que las marcas tradicionales deberán diferenciarse a través del servicio, la relación con sus clientes y el valor agregado.

El ejecutivo también respaldó modificaciones en los cupos para vehículos electrificados. Actualmente, explicó, determinados productos deben afrontar un arancel del 35%, una carga que amplía la diferencia entre los precios internacionales y los valores disponibles en Argentina.
Un esquema con un cupo sin aranceles o una estructura tributaria gradual podría, según su visión, mejorar la competencia y reducir esa brecha.
Mientras avanza ese debate, la posible producción de smart aparece como uno de los proyectos que Prestige Auto podría definir antes de fin de año. De concretarse, permitiría sumar una nueva actividad a Virrey del Pino, una planta que hoy tiene a la Sprinter como eje de su producción y que busca ganar volumen a través de nuevos mercados y proyectos industriales.