La industria automotriz de Brasil produjo 271.100 vehículos en agosto de 2026, el mayor volumen mensual desde octubre de 2019, con un crecimiento interanual del 9,4%. Sin embargo, el dato positivo tiene una particularidad: dos tercios del incremento acumulado corresponden a vehículos ensamblados con kits provenientes de China, según informó El Economista.
El resultado marca una fuerte recuperación de la producción brasileña frente al mismo período del año pasado. Entre enero y agosto, la fabricación alcanzó 1,898 millones de unidades, un aumento del 8,5% interanual. En contraste, la industria automotriz argentina acumula una caída del 17,1% en el mismo período.
Pero detrás del crecimiento brasileño aparece un cambio en la composición de la producción. Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea), buena parte del incremento proviene de unidades que llegan desde China en formatos CKD y SKD, es decir, vehículos que ingresan completamente desarmados o parcialmente ensamblados para completar su producción en Brasil.
"Esta cifra de producción merece celebrarse, ya que refleja el fortalecimiento del mercado interno a pesar de la caída de las exportaciones. No obstante, cabe señalar que dos tercios de las casi 150.000 unidades adicionales producidas este año corresponden a modelos SKD y CKD, mientras que sólo un tercio son modelos fabricados íntegramente en el país", advirtió Igor Calvet, presidente de Anfavea.

El dato permite dimensionar el fenómeno. El incremento interanual de la producción fue de 148.000 vehículos. De ese total, apenas 47.000 unidades correspondieron a modelos fabricados en Brasil mediante procesos productivos completos, mientras que otras 101.000 fueron producidas bajo los formatos CKD y SKD.
"se fabricaron 47.000 unidades a nivel nacional, lo que implicó procesos de producción completos, además de 101.000 unidades en formato CKD y SKD. Estas últimas también se producen en el país, pero bajo un formato que requiere menos intensidad y tecnología, y que tiene un menor impacto en la cadena de suministro", explicó Calvet.
La expansión de los modelos chinos también se refleja en las inversiones y operaciones que distintas automotrices están desarrollando en territorio brasileño. BYD, GWM y Chevrolet ya cuentan con producción o ensamblaje de vehículos electrificados en el país, mientras que Leapmotor, perteneciente al Grupo Stellantis, y Geely avanzan con sus respectivos proyectos. Omoda & Jaecoo también confirmó que ensamblará vehículos en Brasil.
El fenómeno tiene además un impacto directo sobre el comercio regional. Las exportaciones brasileñas de vehículos alcanzaron 39.800 unidades en agosto, un incremento del 2,2% respecto de julio y el segundo mes consecutivo de crecimiento.
Sin embargo, el resultado continúa lejos de los niveles del año pasado. Las exportaciones fueron 31,7% menores que en agosto de 2025, mientras que en el acumulado de 2026 la caída llega al 22,9%.
Anfavea atribuye buena parte de este retroceso a la pérdida de participación de Brasil en mercados regionales, entre ellos Argentina, Uruguay y Chile.

"En gran medida por un descenso de 36,6% en los envíos a Argentina, Uruguay y Chile, que reciben cada vez más unidades procedentes de China", destacó la entidad.
Así, el récord de producción brasileña muestra dos caras. Por un lado, Brasil recupera volumen y alcanza su mejor nivel mensual desde 2019. Por otro, una parte cada vez más importante de ese crecimiento depende de vehículos y componentes provenientes de China.
El desafío para la industria brasileña será determinar si este modelo de ensamblaje puede transformarse en una plataforma para aumentar la producción local y desarrollar proveedores, o si termina consolidando una mayor dependencia de vehículos y tecnología importados.