El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y representantes del Gobierno Nacional analizaron el martes 15 de septiembre de 2026 una serie de cambios destinados a modernizar la gestión del organismo y fortalecer los mecanismos de control, fiscalización y trazabilidad de la cadena yerbatera. La reunión extraordinaria del Directorio se realizó en el marco del proceso de actualización administrativa del INYM e incluyó propuestas para digitalizar expedientes, coordinar controles con el Senasa, reemplazar la estampilla física de la Tasa de Inspección y Fiscalización por un sistema codificado y reunir la normativa vigente en un único compendio.
La agenda abordada por el Directorio apunta a modificar distintos procedimientos que forman parte de la administración cotidiana del sector yerbatero. El eje común de las iniciativas analizadas es la incorporación de herramientas digitales y la simplificación de mecanismos administrativos que actualmente requieren soportes físicos o la consulta de diferentes disposiciones.
Uno de los principales proyectos analizados fue la implementación del sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE) dentro del INYM. La incorporación de esta herramienta permitiría avanzar hacia la digitalización de los expedientes y agilizar los trámites administrativos e institucionales del organismo.
El cambio supone trasladar buena parte de la circulación documental a un entorno digital y busca facilitar la gestión de los expedientes, tanto en los procedimientos internos como en las relaciones institucionales. El material difundido por Agronoa señala que la iniciativa forma parte del proceso de modernización administrativa que está siendo analizado por el Directorio.
Otro de los puntos incluidos en la reunión fue la posibilidad de establecer un convenio entre el INYM y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
La propuesta contempla articular acciones relacionadas con la ejecución, fiscalización, registro, inspección y control de la materia prima utilizada en la actividad yerbatera. También se busca coordinar mecanismos vinculados con el cumplimiento del Código Alimentario Argentino en el caso de la yerba mate elaborada.
La eventual cooperación entre ambos organismos tendría como objetivo ordenar las tareas de control que intervienen en diferentes etapas de la cadena. El planteo analizado no implica, según la información disponible, la puesta en marcha inmediata de un nuevo esquema, sino la evaluación de un convenio para coordinar las funciones vinculadas con fiscalización y control.
La trazabilidad aparece como uno de los componentes centrales de esta discusión. El seguimiento de la materia prima y de los productos elaborados requiere mecanismos que permitan identificar y controlar las distintas etapas del circuito productivo y comercial.
En este sentido, la incorporación de sistemas digitales podría aportar nuevas herramientas para registrar información y facilitar las tareas de inspección.
La reunión también incluyó una propuesta vinculada con la Tasa de Inspección y Fiscalización, uno de los mecanismos utilizados dentro del sistema de control de la actividad.
Actualmente, la certificación del pago de esa tasa se realiza mediante una estampilla física adherida a los envases. La alternativa analizada plantea reemplazar ese mecanismo por un sistema digital basado en un sello codificado incorporado a los paquetes envasados.
El objetivo de la modificación sería reducir los costos asociados al sistema actual y, al mismo tiempo, conservar las posibilidades de trazabilidad y control.
La utilización de un código permitiría trasladar a un soporte digital parte de la información que hoy se encuentra vinculada con la estampilla física. Para la cadena yerbatera, este cambio podría representar una modificación en uno de los mecanismos visibles que acompañan a los envases comercializados.
Sin embargo, la información difundida sobre la reunión no especifica todavía cómo sería el funcionamiento técnico del nuevo sistema, qué tecnología utilizaría el código ni cuándo podría comenzar a aplicarse. Se trata, por el momento, de una propuesta bajo análisis dentro del proceso de modernización del INYM.
La agenda institucional también incorporó un aspecto menos visible, pero relevante para el funcionamiento de la actividad: la organización de la normativa vigente.
El INYM trabaja en el desarrollo de un compendio que reúna en un único cuerpo las normas dictadas por el Directorio del organismo relacionadas con el sector yerbatero.
La intención es depurar, consolidar y simplificar el conjunto de disposiciones actualmente vigentes. De esta manera, productores, industriales, operadores y demás integrantes de la cadena podrían contar con una referencia unificada para consultar las normas aplicables a la actividad.
El proyecto busca resolver una dificultad habitual en organismos que acumulan disposiciones a lo largo del tiempo: la existencia de normas emitidas en diferentes momentos y bajo distintos contextos que pueden encontrarse dispersas en múltiples instrumentos.
La elaboración de un compendio permitiría concentrar esas disposiciones y facilitar su consulta. El material difundido no precisa todavía cuándo estaría terminado ni cuál sería el mecanismo previsto para su actualización futura.
Los temas tratados durante la reunión extraordinaria forman parte de un proceso más amplio de modernización de la gestión del INYM.
La digitalización de expedientes, la coordinación con Senasa, la actualización del sistema de certificación y la reorganización normativa tienen un punto en común: modificar herramientas administrativas que intervienen en la relación entre el organismo y los diferentes actores de la cadena.
La incorporación del GDE apunta principalmente a la gestión documental. La eventual articulación con Senasa se concentra en los controles sobre la materia prima y la elaboración. El posible reemplazo de la estampilla busca modernizar la certificación de la tasa y mantener mecanismos de trazabilidad. Finalmente, el compendio normativo apunta a facilitar el acceso a las reglas que regulan la actividad.
La reunión también permitió un intercambio entre los funcionarios nacionales presentes y los integrantes del Directorio del INYM. De acuerdo con la información difundida por Agronoa, ese diálogo tuvo entre sus objetivos conocer las inquietudes de los integrantes de la cadena yerbatera y brindar precisiones sobre las herramientas de gestión que se encuentran en proceso de implementación.
No se informaron en el material de origen decisiones definitivas sobre la puesta en marcha de cada una de las iniciativas. Por eso, los cambios analizados deben ser considerados como líneas de trabajo y propuestas en evaluación, más que como medidas ya implementadas.
El proceso se desarrolla, además, sobre distintos niveles de gestión. Mientras la digitalización documental depende de la organización interna del propio instituto, una eventual coordinación con Senasa requerirá definir los términos del convenio entre ambos organismos. Del mismo modo, la sustitución del sistema de estampillas demanda establecer las características del mecanismo digital y sus condiciones de control.
Si las iniciativas avanzan, los integrantes de la cadena yerbatera podrían encontrar modificaciones en diferentes aspectos de su relación con el organismo.
Los trámites administrativos tenderían a incorporar una mayor utilización de documentación electrónica. Las tareas vinculadas con la materia prima podrían contar con mecanismos de fiscalización coordinados entre el INYM y Senasa. La certificación de la Tasa de Inspección y Fiscalización podría pasar de un soporte físico a un sistema basado en códigos y, finalmente, la normativa del sector podría quedar reunida en un documento de consulta unificado.
El alcance definitivo de esos cambios dependerá de las decisiones que adopte el organismo y de los acuerdos que eventualmente se formalicen con las autoridades nacionales.
Por ahora, la reunión del 15 de septiembre dejó planteada una agenda de modernización que combina tecnología, control y ordenamiento administrativo. El objetivo declarado es avanzar hacia procedimientos más ágiles sin resignar las herramientas de fiscalización y trazabilidad que requiere una cadena productiva que involucra a productores, secaderos, molinos, fraccionadores y comercializadores.
La evolución de estas propuestas será uno de los aspectos a seguir dentro de la gestión del INYM, particularmente por el impacto que pueden tener sobre los procedimientos que utilizan diariamente los distintos actores del sector yerbatero.
El próximo paso estará dado por la definición de los mecanismos concretos para implementar cada iniciativa: desde la incorporación efectiva del GDE hasta el eventual convenio con Senasa, el desarrollo del sistema de certificación digital y la finalización del compendio de normas. Por el momento, todos esos instrumentos forman parte de una agenda de trabajo que busca adaptar la gestión del organismo a un esquema con mayor presencia de herramientas digitales y procedimientos integrados.