Víctor Giordana comenzó hace más de 40 años con un tractor prestado para trabajar apenas 40 hectáreas y hoy preside VG Agronegocios, una empresa con operaciones en tres provincias que siembra 22.500 hectáreas por campaña, engorda alrededor de 5.500 animales al año, produce 16.500 litros diarios de bioetanol y cuenta con 900 hectáreas de olivos, según informó Clarín en una nota de Esteban Fuentes.
Con base de operaciones en Jesús María, Córdoba, la compañía desarrolló un modelo que integra diferentes actividades y busca agregar valor a una parte de su propia producción. La agricultura constituye el principal negocio, seguida por la ganadería y la olivicultura.

Actualmente, VG Agronegocios trabaja 22.500 hectáreas, de las cuales aproximadamente el 65% son propias y el resto corresponde a campos alquilados. Su producción agrícola se distribuye entre diferentes regiones de Córdoba y Santiago del Estero.
En el este santiagueño produce soja, maíz y sorgo, aunque en los últimos años incorporó trigo y girasol a las rotaciones. Uno de los factores que modificó la estrategia fue la expansión de la chicharrita del maíz, que llevó a reemplazar parte de la superficie del cereal por sorgo y sumar otros cultivos.

La tecnología ocupa un lugar central en el esquema. La empresa realiza cerca del 70% de las tareas de siembra, cosecha y pulverización con maquinaria propia y utiliza herramientas de agricultura de precisión para mejorar la eficiencia productiva y el manejo de los suelos.
Una de las claves del modelo es que parte de los granos no termina directamente en el mercado. Desde hace una década, la firma cuenta con una planta de bioetanol que procesa alrededor de 40 toneladas de maíz por día y produce unos 16.500 litros diarios de etanol, que son comercializados a petroleras.
El proceso genera además unas 40 toneladas diarias de burlanda húmeda. Ese subproducto es utilizado como alimento en el feedlot de la propia empresa, lo que permite integrar la agricultura, la producción energética y la ganadería dentro de un mismo circuito.

La actividad ganadera se concentra principalmente entre Santiago del Estero y Córdoba. En territorio santiagueño, VG Agronegocios posee tres establecimientos con sistemas silvopastoriles dedicados a cría y recría, mientras que la terminación se realiza en el feedlot ubicado en Córdoba.
La empresa también incorporó tecnología para resolver uno de los desafíos productivos del norte argentino: conservar el excedente de pasturas para utilizarlo durante los meses de menor disponibilidad. Para eso sumó una encintadora que permite trabajar con rollos húmedos de gatton panic con niveles de humedad de entre 50% y 60%.
La estrategia permitió mejorar las reservas y modificar la carga animal. Luego de la recría, los terneros son enviados al feedlot de Jesús María, donde la empresa termina novillos de unos 500 kilos y vaquillonas de más de 450 kilos destinados a exportación.

Los cambios también alcanzaron los indicadores reproductivos. Con un manejo que permite adelantar la parición, la firma registra niveles de preñez de entre 91% y 92% y un destete cercano al 82%. Ahora, uno de sus principales objetivos es intensificar todavía más la producción ganadera.
La diversificación se extiende a Chilecito, La Rioja, donde VG Agronegocios posee una finca de 900 hectáreas de olivos adquirida a Cargill en 2006. La compañía reconvirtió progresivamente las plantaciones hacia un esquema superintensivo que alcanza unas 2.000 plantas por hectárea y permite mecanizar la cosecha.
La firma avanzó además sobre la industrialización. Primero instaló una fábrica de aceitunas de mesa y posteriormente desarrolló una planta propia de aceite de oliva. Actualmente, sus aceitunas se exportan principalmente a Brasil y Estados Unidos. El próximo proyecto en La Rioja será incorporar la producción de pasas de uva.

Detrás de la expansión aparece una política de inversión sostenida. Giordana aseguró que durante 42 años reinvirtió recursos propios o recurrió al crédito para continuar creciendo, independientemente de los distintos escenarios políticos y económicos.
“Siempre invertimos. En algunos me fue mejor, a otros fue muy peor, pero esa es la clave de invertir permanentemente e ir creciendo”, afirmó Giordana, según informó Clarín en la nota firmada por Esteban Fuentes.
Hoy sus cuatro hijos, Varina, Victoria, Román y Giuliano, ya participan de la compañía. Para el empresario, el crecimiento no depende solamente de la escala, la inversión o la incorporación de tecnología, sino también de construir relaciones a largo plazo.

“Generar confianza lleva mucho tiempo y perderla puede ser un ratito”, sintetizó Giordana al referirse al principio que busca transmitir a la próxima generación de la empresa.