Aldo Graziani lleva 40 años vinculado con la gastronomía y la cultura y transformó aquel primer bar familiar de tres mesas frente a Radio Mitre en un ecosistema empresarial que hoy combina restaurantes, vinos, música y eventos. Según informó Forbes Argentina, el empresario de 55 años proyecta nuevas aperturas y alianzas, con especial atención en Mendoza, donde prepara Astor Club, un espacio que reunirá gastronomía, vinos y espectáculos.
La historia comenzó cuando Graziani era adolescente y ayudaba a su madre en un pequeño bar ubicado frente a Radio Mitre. Su tarea consistía, entre otras cosas, en llevar cafés a los estudios de la emisora. Ese emprendimiento familiar luego se trasladó a Plaza Serrano, donde funcionó hasta 1993 y se convirtió en un espacio musical que anticipó el formato de los actuales clubes de jazz.
“Empecé en un barcito chiquitito con mi mamá enfrente de Radio Mitre, un barcito de tres mesas con el que prácticamente trabajábamos todo el día con la radio. Yo era el pibe que entraba al estudio con el café”, recordó Graziani, según informó Forbes Argentina.

Después llegó una etapa de formación en algunos de los restaurantes más reconocidos de Buenos Aires. Graziani ingresó a Cholila, el restaurante de Francis Mallmann en Puerto Madero, donde pasó por distintos puestos hasta llegar a asistente de gerencia. En ese período también trabajó junto a un joven Germán Martitegui.
Su recorrido continuó por Gran Bar Danzón, donde fue manager durante cinco años, y luego por Casa Cruz. Entre 2007 y 2010 se incorporó al Hotel Faena como ejecutivo a cargo del área de vinos, experiencia que terminó convirtiéndose en uno de los pilares de su posterior desarrollo empresarial.
En 2011 llegó el salto definitivo. Graziani abrió el primer Aldo’s en San Telmo y comenzó a construir una marca propia. El proyecto atravesó distintas etapas y luego se trasladó a Palermo, mientras el empresario sumaba nuevos negocios vinculados con la gastronomía y el entretenimiento.
Uno de ellos fue Bebop Club, que con el tiempo se convirtió en una de las principales apuestas de su grupo. El club se instaló en el antiguo espacio de Casa Cruz en Palermo y actualmente recibe más de 80.000 personas por año, con aproximadamente 60 shows mensuales.

La propuesta también se amplió más allá del local. El equipo de Bebop comenzó a producir conciertos en grandes salas y llevó a la Argentina artistas internacionales como Kurt Elling, Samara Joy y Dee Dee Bridgewater.
El negocio del vino se transformó en otro eje de crecimiento. Graziani desarrolló Aldo's Vinos y Jarilla Wines, dos distribuidoras orientadas al canal gastronómico y comercial. Entre ambas manejan más de 250 etiquetas y abastecen a unas 750 cuentas activas en AMBA y la Costa Atlántica.
La expansión continuó con una nueva estrategia: asociarse con desarrollos hoteleros. Graziani comenzó a operar espacios gastronómicos de Almarena, vinculados a la cadena Meliá, y abrió Áncora en Puerto Retiro.
A su vez, trasladó la marca principal al bajo porteño con Aldo’s Brasserie, dentro de Almarena Madero Urbano Affiliated by Meliá. El establecimiento cuenta con restaurante, bar, deck exterior, cava y un salón para eventos.

“Nuestra operación arranca a las 7 de la mañana con el desayuno y sigue todo el día. En estos tres meses el restaurante ya se sustenta solo. Las perspectivas son muy buenas”, explicó Graziani.
Ahora el empresario mira hacia Mendoza, donde prepara Astor Club, un proyecto de 1.000 metros cuadrados distribuidos en tres niveles y desarrollado junto con un pool de 20 socios.
El espacio tendrá capacidad para unas 300 personas y combinará gastronomía, vinos, eventos y música. La propuesta pondrá especial énfasis en los vinos argentinos y los terruños mendocinos, además de incorporar una experiencia de cena-show de tango orientada tanto al turismo nacional como internacional.
La apertura está prevista para septiembre u octubre, con una ampliación progresiva de los servicios.
Para Graziani, la permanencia de sus marcas es uno de los principales logros de su trayectoria. “La primera decisión de abrir el primer restaurante fue tirarse a la pileta y tomar un riesgo, pero generó una marca que hoy ya tiene 15 años y está viva”, señaló.

Su recorrido combina así gastronomía, cultura, entretenimiento y vino en un modelo que continúa incorporando nuevos negocios y formatos.
Aunque reconoce que la industria atraviesa un período complejo por la caída del consumo y el aumento de los costos, Graziani mantiene una mirada de largo plazo sobre sus proyectos.
“Es un momento difícil, pero nada es eterno y en algún momento va a cambiar. Hay que seguir jugando el partido con las cartas que tenemos”, afirmó.
A cuatro décadas de sus primeros días llevando cafés en una radio, el empresario continúa apostando por crear espacios que integren gastronomía, música y experiencias alrededor del vino, con nuevas inversiones que buscan ampliar el alcance de sus marcas.