Omri Casspi pasó de jugar una década en la NBA a construir una carrera en el capital de riesgo. A los 38 años, el exbasquetbolista israelí lidera Swish Ventures, una firma con sede en Tel Aviv que acaba de levantar US$250 millones para su tercer fondo y que llevará sus activos bajo administración a cerca de US$800 millones, según informó Forbes.
La estrategia de Casspi se concentra principalmente en infraestructura de inteligencia artificial y ciberseguridad, con inversiones en compañías tecnológicas que todavía se encuentran en etapas tempranas de desarrollo.
Uno de los casos que mejor explica su método es Cognition AI, la startup fundada por Scott Wu y Steven Hao. Casspi conoció a Wu en enero de 2024, durante un partido de los Golden State Warriors en San Francisco. Al día siguiente, después de conversar con el emprendedor durante una caminata por Palo Alto, decidió invertir en la compañía.
En ese momento, Cognition tenía una valuación de US$150 millones. Ahora, según trascendió, la empresa se encuentra cerca de cerrar una nueva ronda de US$1.000 millones que podría elevar su valuación hasta US$47.000 millones.
El resultado forma parte de una cartera poco habitual para un fondo que invierte en etapas iniciales. De las 20 compañías que integran Swish Ventures, ocho ya alcanzaron valuaciones superiores a US$1.000 millones.
El nuevo fondo de US$250 millones fue respaldado por inversores entre los que aparecen Sequoia Capital, grandes fondos de pensiones estadounidenses y endowments de universidades y fundaciones. Swish planea utilizar el capital para participar principalmente en rondas seed y Serie A de unas 12 compañías.
Casspi estima realizar inversiones promedio de aproximadamente US$20 millones por empresa, por encima de los montos comprometidos en sus vehículos anteriores.
Su filosofía de inversión está directamente vinculada con la competitividad que desarrolló como deportista. “Queremos invertir en personas que sobresalen de forma excepcional en alguna capacidad concreta, que hasta cierto punto tienen una ventaja injusta dentro de su industria y poseen una mentalidad despiadada”, explicó.
La relación entre el deporte y los negocios es central en su manera de analizar a los emprendedores. “Hay muchísimas similitudes entre ser deportista y ser emprendedor”, señaló Casspi. “Hay desacuerdos y discusiones, y es algo parecido a lo que pasa en un vestuario. Al final del día, todos ponen las manos juntas, salen a la cancha y tienen que ganar como equipo”, agregó.
Casspi llegó a la NBA en 2009 y se convirtió en el primer jugador israelí en disputar la liga. Durante sus diez años en la competencia pasó por siete equipos y acumuló un promedio de 7,9 puntos por partido. En salarios, obtuvo alrededor de US$18 millones.
Pero una de las experiencias que más influyó en su futuro empresarial fue su paso por los Golden State Warriors durante la temporada 2017-18. Allí compartió vestuario con figuras como Stephen Curry, Kevin Durant y Andre Iguodala, quienes conversaban sobre inversiones y startups.
Ese contacto con empresarios de Silicon Valley y ejecutivos tecnológicos llevó a Casspi a considerar el capital de riesgo como una segunda carrera. En 2022 creó su primer fondo, Sheva, por US$36 millones. Su primera inversión fue Upwind Security, una compañía de ciberseguridad fundada por Amiram Shachar.

Upwind pasó de una valuación de US$65 millones en su ronda seed a US$1.500 millones en su Serie B. Ahora, según trascendió, se encuentra cerca de una nueva inversión de US$300 millones que podría llevar su valuación a US$3.800 millones.
Entre las empresas de la cartera de Swish que ya superaron los US$1.000 millones también aparecen Eon, especializada en respaldo de datos en la nube, y Applied Compute, creada por exempleados de OpenAI.
Casspi también sumó como socio a Ori Streichman, con quien lanzó Swish Ventures en 2024. Streichman tenía antecedentes como ajedrecista de alto nivel y experiencia en una unidad de inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel.
La firma mantiene además un fuerte vínculo con el ecosistema tecnológico israelí: cerca de la mitad de sus compañías tiene sede en Israel o desarrolla allí operaciones relevantes. Casspi incluso anticipa que durante la próxima década podría surgir en Tel Aviv una startup con una valuación de US$100.000 millones.
Su trabajo no se limita a aportar capital. El exjugador utiliza sus contactos para acercar startups a potenciales clientes, inversores y talento. También organiza encuentros entre emprendedores y ejecutivos tecnológicos y participa en la contratación de profesionales para las compañías de su cartera.
“Tuve la enorme suerte de jugar junto a futuros miembros indiscutidos del Salón de la Fama, y cuando ves de cerca el éxito al máximo nivel, reconocés un patrón y, en esencia, querés encontrar ese mismo patrón en los fundadores”, afirmó.
“Para nosotros, los fundadores son nuestras estrellas y estamos ahí para apoyarlos. El protagonismo es de ellos, obviamente, y nuestro trabajo consiste en hacer las cortinas y aparecer en los momentos que importan”, concluyó.