El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó este 17 de septiembre un caso de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5 en un predio de aves de traspatio ubicado en Carlos Spegazzini, provincia de Buenos Aires, luego de que se notificara la muerte de ejemplares. Ante la detección, el organismo sanitario estableció un área de prevención de 3 kilómetros alrededor del establecimiento para realizar tareas de biocontención y vigilancia epidemiológica.
El caso fue identificado a partir de una denuncia sanitaria por mortandad de aves en el predio. Frente a la sospecha, agentes del Senasa concurrieron al lugar, realizaron una intervención sanitaria y tomaron muestras para determinar la causa del cuadro. Los análisis de laboratorio permitieron confirmar la presencia del virus de influenza aviar de alta patogenicidad del subtipo H5.
La detección activó un protocolo de vigilancia en la zona afectada. Como primera medida, el organismo delimitó un perímetro de tres kilómetros en torno al establecimiento donde se produjo el hallazgo. Dentro de esa superficie se desarrollarán acciones destinadas a contener el riesgo sanitario, relevar establecimientos y detectar posibles vínculos epidemiológicos.
Uno de los principales objetivos de la intervención será determinar si existen otros establecimientos o aves que hayan tenido contacto con el foco identificado. Para eso, el Senasa llevará adelante un rastrillaje epidemiológico que permitirá reconstruir posibles nexos y evaluar si el virus pudo haberse desplazado hacia otras unidades productivas.
Las tareas de prevención cobran especial importancia en los establecimientos de traspatio, donde suelen convivir distintas especies de aves y las condiciones de manejo pueden ser diferentes de las que existen en sistemas comerciales. En este contexto, el control de los movimientos, la higiene y la separación de las aves domésticas respecto de las silvestres constituyen herramientas centrales para reducir las posibilidades de propagación.
El organismo sanitario indicó que la confirmación del caso no modifica el estatus sanitario de la Argentina como país libre de influenza aviar altamente patógena. El hallazgo, por lo tanto, se encuentra bajo un esquema de intervención y vigilancia oficial, mientras se realizan las investigaciones correspondientes para determinar su alcance.
La influenza aviar es una enfermedad que afecta principalmente a las aves y puede producir cuadros de distinta gravedad. En el caso confirmado en Carlos Spegazzini, la detección se produjo luego de la aparición de mortalidad en aves de traspatio, lo que permitió activar el procedimiento sanitario correspondiente.
A partir de la detección, el Senasa reforzó el llamado a los productores avícolas para extremar las medidas de bioseguridad en sus establecimientos. El objetivo es disminuir las posibilidades de ingreso y circulación del virus, especialmente mediante el control de personas, vehículos, instalaciones, equipos e insumos.
Entre las recomendaciones se encuentra el registro y control periódico del ingreso de personas y vehículos a las unidades productivas. Limitar los movimientos innecesarios y conocer quiénes ingresan a los establecimientos permite reducir posibles vías de introducción de agentes infecciosos.
También se aconseja incrementar las tareas de limpieza y desinfección de las instalaciones, herramientas, equipos e insumos utilizados en la actividad. Estas prácticas deben formar parte de una rutina permanente de bioseguridad y no limitarse únicamente a situaciones en las que exista una sospecha sanitaria.
Otro de los puntos señalados por el organismo es la necesidad de impedir el contacto entre aves domésticas y aves silvestres. Estas últimas pueden actuar como vehículos de dispersión de virus de influenza aviar y, por ese motivo, evitar el acceso a los espacios donde se encuentran las aves de producción constituye una de las medidas preventivas relevantes.
El refuerzo de la bioseguridad alcanza tanto a los establecimientos comerciales como a las producciones de menor escala. En particular, la vigilancia de las aves de traspatio permite detectar tempranamente situaciones que podrían requerir una intervención sanitaria.
La confirmación de un virus H5 de alta patogenicidad representa un evento que requiere vigilancia porque puede afectar a poblaciones de aves y generar pérdidas productivas cuando alcanza establecimientos avícolas. Por esa razón, los sistemas sanitarios mantienen mecanismos de notificación, diagnóstico y respuesta ante la aparición de signos compatibles con la enfermedad.
En este caso, el punto de partida fue la mortandad registrada en un predio de Carlos Spegazzini. La notificación permitió que el Senasa tomara muestras y realizara los análisis necesarios antes de confirmar el diagnóstico. A partir de ese resultado se puso en marcha el esquema de prevención en el área delimitada.
El trabajo epidemiológico que se realizará en los próximos días será relevante para establecer si se trata de un evento circunscripto al establecimiento donde se detectaron las aves afectadas o si existen conexiones con otros puntos de la zona. El rastrillaje permitirá reunir información sobre posibles contactos y orientar las medidas sanitarias posteriores.
El Senasa recordó además que la influenza aviar no se transmite por el consumo de carne aviar ni de huevos, de acuerdo con la información difundida por el organismo. La recomendación sanitaria se concentra en la prevención, la vigilancia y la notificación temprana de casos sospechosos.
Ante la aparición de mortandad de aves o signos compatibles con influenza aviar, la comunicación inmediata a las autoridades sanitarias resulta fundamental para activar los mecanismos de diagnóstico y control. La detección temprana permite delimitar rápidamente el área de intervención y realizar una investigación epidemiológica antes de que un eventual foco pueda extenderse.
El caso de Carlos Spegazzini vuelve a poner el foco sobre la necesidad de sostener las medidas de bioseguridad y vigilancia en toda la cadena avícola. Mientras el Senasa avanza con el rastrillaje dentro del perímetro preventivo de tres kilómetros, el organismo recomienda a los productores mantener controles estrictos sobre los movimientos, reforzar la higiene y evitar el contacto de las aves de producción con ejemplares silvestres.
La investigación sanitaria permitirá determinar el alcance del episodio y establecer si existen otros nexos epidemiológicos asociados al establecimiento donde se confirmó la presencia del virus. Hasta entonces, las autoridades mantienen las medidas preventivas previstas para estos casos y llaman a fortalecer la vigilancia en las unidades productivas.