El laboratorio argentino CDV puso en funcionamiento su tercera planta industrial en el Parque Industrial de Pilar, una ampliación que demandó una inversión de US$100 millones y que permitirá elevar hasta 450 millones de dosis anuales la capacidad proyectada de producción de vacunas veterinarias. La nueva instalación comenzó su etapa productiva en septiembre de 2026, luego de haber obtenido la habilitación del SENASA en diciembre de 2025, y representa para la compañía un paso central en su estrategia de abastecimiento del mercado argentino y expansión hacia destinos internacionales. La información fue publicada por Bichos de Campo.
La puesta en marcha de la denominada Planta 3 se produce además después de un mes de intensa actividad regulatoria para la empresa. Durante agosto, CDV atravesó tres auditorías externas, entre ellas las correspondientes a las recertificaciones de Buenas Prácticas de Manufactura de sus Plantas 1 y 2 y una auditoría internacional vinculada con Brasil.
El nuevo establecimiento ya comenzó con sus primeras actividades productivas y tiene previsto iniciar la formulación de productos destinados al mercado argentino durante el último trimestre de 2026. Al mismo tiempo, la compañía proyecta incorporar nuevas líneas y desarrollos para distintas especies.
La nueva planta cuenta con 14.650 metros cuadrados construidos sobre un predio de 30.450 metros cuadrados en el Parque Industrial de Pilar. Su diseño fue realizado bajo estándares de World Class Manufacturing (WCM) e incorpora criterios vinculados con bioseguridad, calidad, seguridad laboral, bienestar animal y sostenibilidad.
Además, la instalación fue desarrollada bajo las normas de Buenas Prácticas de Manufactura (GMP) y las directrices del Pharmaceutical Inspection Co-operation Scheme (PIC/S), referencias regulatorias utilizadas por la industria farmacéutica y veterinaria.
El objetivo de la ampliación es multiplicar la escala productiva de CDV. Con las tres plantas en funcionamiento, la empresa proyecta alcanzar una capacidad total de 450 millones de dosis de vacunas veterinarias por año.
La expansión contempla tanto el abastecimiento de vacunas para animales de producción como el avance sobre nuevos desarrollos destinados a otras especies, entre ellas mascotas y cerdos.
La compañía explicó, según consignó Bichos de Campo, que la puesta en marcha de Planta 3 supone pasar de una inversión centrada en infraestructura a una capacidad industrial efectiva, mediante la transferencia de procesos, el escalamiento de la producción y la incorporación de nuevas tecnologías.
En ese sentido, CDV planteó que el nuevo establecimiento permitirá “comenzar a transformar una inversión de infraestructura, tecnología y conocimiento en capacidad industrial concreta: transferir procesos productivos, escalar la elaboración de vacunas, incorporar nuevas tecnologías y preparar una plataforma capaz de responder a las exigencias regulatorias de distintos mercados del mundo”, de acuerdo con la declaración difundida por Bichos de Campo.
El inicio de las operaciones representa el cierre de un proceso de inversión que la compañía venía desarrollando desde hace varios años.
Juan Roo, gerente general de CDV, sostuvo que la puesta en funcionamiento de la tercera planta fue el resultado de una inversión que comenzó a prepararse más de cuatro años atrás.
En declaraciones citadas por Bichos de Campo, Roo afirmó: “Que la Planta 3 ya esté operando es el resultado concreto de una inversión que veníamos preparando hace más de 4 años y que consolida nuestra capacidad para abastecer al mercado local y a los más de 70 países en los que tenemos o tendremos presencia en el corto plazo”.
La referencia a más de 70 países muestra que la ampliación industrial está vinculada no solamente con el mercado interno, sino también con una estrategia de crecimiento exportador. Para concretar ese objetivo, la capacidad productiva debe complementarse con el cumplimiento de los requisitos regulatorios de cada destino.
Por eso, la actividad de auditoría se convirtió en uno de los componentes centrales de la etapa que atraviesa la empresa.
Durante agosto, CDV atravesó tres auditorías externas. El proceso incluyó las recertificaciones de Buenas Prácticas de Manufactura correspondientes a las Plantas 1 y 2 y una auditoría internacional relacionada con Brasil.
Según la información publicada por Bichos de Campo, el proceso involucró a 16 auditores y la revisión de más de 350 documentos destinados a verificar el cumplimiento de los requisitos de fabricación y calidad aplicables a las vacunas veterinarias.
La empresa prevé que la actividad regulatoria continúe durante el próximo año. De acuerdo con lo informado, están previstas 17 auditorías internacionales vinculadas con procesos de registro y habilitación en distintos mercados.
Cada una de estas instancias representa una condición necesaria para que las vacunas producidas en la Argentina puedan ingresar a nuevos destinos. Por eso, el incremento de capacidad industrial se complementa con una agenda de certificaciones, registros y controles que debe acompañar la expansión internacional.
Roo vinculó ambos procesos —la puesta en marcha de la planta y el calendario de auditorías— con el nivel de exigencia de la actividad. En su declaración a Bichos de Campo, destacó: “A eso se suma un mes de gran exigencia, con tres auditorías externas que reflejan el nivel de estándares con el que trabaja todo el equipo de CDV para Argentina y el mundo”.
La ampliación de CDV se produce en un segmento en el que la capacidad industrial y el acceso a mercados están estrechamente vinculados. Una mayor escala de producción permite responder a una demanda más amplia, pero también requiere mantener estándares regulatorios compatibles con los países compradores.
En el caso de Planta 3, la empresa apunta a integrar ambos objetivos. Por un lado, comenzar con la formulación de productos destinados al mercado argentino durante el último trimestre de 2026. Por otro, utilizar la nueva infraestructura como plataforma para avanzar sobre mercados externos.
La compañía también busca diversificar su producción. Hasta ahora, una parte importante de su actividad está vinculada con las vacunas para animales de producción, mientras que la ampliación abre espacio para nuevos desarrollos y productos orientados a mascotas y porcinos.
El proyecto incorpora además una dimensión tecnológica. La planta fue diseñada para trabajar bajo estándares internacionales y con herramientas destinadas a sostener procesos de producción de mayor escala, en un contexto donde la industria veterinaria debe responder a exigencias crecientes de calidad y bioseguridad.
La puesta en marcha de la Planta 3 posiciona a CDV en una nueva etapa de crecimiento. La inversión de US$100 millones, la ampliación de superficie industrial y la capacidad proyectada de 450 millones de dosis anuales modifican la escala con la que la compañía pretende operar durante los próximos años.
El desafío inmediato será transformar esa capacidad instalada en producción efectiva, completar los procesos regulatorios y ampliar la presencia en mercados internacionales.
Las 17 auditorías internacionales previstas para el próximo año anticipan, en ese sentido, una agenda exigente. Cada habilitación puede abrir el acceso a nuevos destinos, pero también implica adaptar documentación, procesos y controles a los requerimientos de cada mercado.
Con la tercera planta ya operativa, CDV inicia una nueva fase en la que infraestructura, tecnología, producción y regulación avanzarán en paralelo.
La compañía espera que ese proceso permita atender las necesidades del mercado argentino y, al mismo tiempo, ampliar su llegada internacional. El resultado dependerá de la capacidad de poner en plena producción la nueva infraestructura y de completar las habilitaciones necesarias para comercializar sus vacunas en los distintos destinos.