El 5 de octubre de 2026, el medio TN informó que el consumo de carne aviar en la Argentina superó la barrera histórica de los 50 kilos por habitante al año, consolidándose de este modo como el alimento cárnico predilecto en la mesa de los hogares locales. Los datos estadísticos difundidos reflejan un cambio estructural en las preferencias de los consumidores, impulsado por una relación competitiva frente a otras opciones proteicas tradicionales como la carne bovina y la porcina.
Los referentes de la industria avícola explicaron que el crecimiento en la demanda interna es el resultado de inversiones sostenidas en sanidad, genética y eficiencia en la cadena de transformación de granos en proteína animal. A pesar de los desafíos macroeconómicos y los costos de producción vinculados a la alimentación de los planteles, el sector avícola mantuvo un abastecimiento regular que permitió sostener precios relativos accesibles en las bocas de expendio de todo el país.
El informe periodístico detalló que la avicultura nacional continúa ganando espacio en el mercado doméstico gracias a la versatilidad del producto y a la rápida capacidad de respuesta del complejo productivo ante las fluctuaciones de la demanda. Este hito ubica a la Argentina entre los países con mayor consumo per cápita de carne aviar a nivel global, ratificando el rol estratégico de la cadena avícola en la seguridad alimentaria nacional.