El expresidente de Toyota Tomio Katsuta y el empresario Ricardo Hara trabajan en un proyecto para llevar más carne argentina a Japón, un mercado que consume alrededor de 600.000 toneladas anuales de carne vacuna. Así lo contaron en una entrevista que publicó Agrofy News, tras una visita al país en agosto y septiembre de 2026.
El desafío es construir confianza en uno de los mercados más exigentes, donde la Argentina paga más arancel que Australia.
Katsuta trabajó 33 años en Toyota y más de una década con proveedores de la automotriz. Vivió 17 años en la Argentina, a la que define como su “segundo país”.
Para explicar su enfoque, Katsuta recordó la evolución de Toyota en el país:
Katsuta atribuye ese crecimiento a las personas antes que a la tecnología. “Primero tenemos que trabajar en equipo”, sostuvo. Exportar carne a Japón, explicó, exige articular productores, industria, empresas y personas.
Hara sumó dos conceptos: confianza y motivación. Frente al avance de la inteligencia artificial y la robotización, propuso volver a poner a las personas en el centro de las organizaciones.

Hara dimensionó la oportunidad con estos datos:
El empresario planteó qué ocurriría si la Argentina lograra apenas el 1% de ese mercado. A su criterio, Japón no debería considerarse un destino marginal frente a los mercados tradicionales de la carne argentina.
Para Katsuta, el freno no es solo económico. “Los japoneses no conocen Argentina”, planteó. La referencia más inmediata es Lionel Messi, pero hay mucho menos conocimiento sobre los alimentos, la cultura y el potencial productivo del país.
Katsuta identificó como obstáculo concreto el precio de entrada al mercado japonés. Señaló estas referencias arancelarias:
En materia arancelaria, la carne vacuna argentina enfrenta un 38,5% de arancel para ingresar a Japón, mientras que Australia accede con una tasa de alrededor del 25%. Esta diferencia representa una desventaja para el producto argentino frente a uno de sus principales competidores en ese mercado.
El comprador japonés encuentra así un producto poco conocido y potencialmente más caro. Para Katsuta, los empresarios pueden darlo a conocer, pero las condiciones de acceso dependen de la política comercial.

Hara explicó un concepto que asegura haber aprendido de Katsuta: “genchi genbutsu”. La expresión puede traducirse como “ir y comprobarlo uno mismo”: acercarse al lugar donde ocurren las cosas y comprender el problema antes de resolverlo.
Katsuta lo aplica a la carne: para entenderla hay que verla y probarla. Con ese criterio, durante la visita de agosto y septiembre de 2026 ambos recorrieron un frigorífico. Según relató Hara, tenían previsto recibir allí a representantes de una compañía gastronómica japonesa con alrededor de 150 restaurantes especializados en carne, junto con un cocinero.
En la recorrida encontraron referencias a las “5S”, una herramienta de los sistemas japoneses de mejora continua. Hara también explicó el ciclo PDCA (planificar, hacer, verificar y actuar) y remarcó que puede aplicarse a una industria, un comercio o una empresa familiar.
“El sistema de producción de Toyota no es tan difícil”, dijo Katsuta. Lo difícil, agregó, es llevarlo a la práctica, porque cada persona debe comprender su responsabilidad y avanzar con el equipo.
La estrategia no se limita a colocar un corte vacuno en una góndola japonesa. “Hay muchas carnes en el mundo”, explicó Hara. Su propuesta es asociar la carne con otros elementos reconocibles del país, como el vino, el tango, el fútbol y figuras como Messi, para competir por experiencia y diferenciación además de precio.
En lugar de esperar que otros desarrollen el mercado, ambos decidieron encarar ellos mismos la importación. Hara lo resumió con una metáfora automovilística: dejar de ser “opinólogos” para ponerse “en la pole position”. La motivación, aseguró, excede el retorno económico inmediato.