La ganadería bubalina en Corrientes busca ampliar su escala productiva y abrir nuevos mercados para la carne de búfalo. La Asociación Búfalos del Iberá organizó el primer Congreso Internacional Bubalino y una exposición en Ituzaingó, Corrientes, con más de 400 participantes, para intercambiar conocimientos y analizar las oportunidades comerciales de una actividad que gana espacio en el nordeste argentino. Según publicó Bichos de Campo el 17 de octubre de 2026, uno de los principales desafíos es mejorar la comercialización y promover el consumo diferenciado de esta carne.
Corrientes concentra aproximadamente la mitad del rodeo bubalino nacional. La actividad se desarrolla, en parte, en establecimientos donde las condiciones del terreno dificultan la producción bovina, por lo que los productores consideran al búfalo una alternativa para aprovechar recursos que de otro modo podrían quedar subutilizados.
Uno de los objetivos del encuentro fue fortalecer la identidad comercial de la carne bubalina. Según la publicación original, parte de la producción se comercializa por los canales tradicionales de carne vacuna, sin una diferenciación clara entre ambas especies.
Fabián Zanatta, integrante de la Asociación Búfalos del Iberá, destacó la respuesta a la convocatoria y la importancia de ampliar el conocimiento de los consumidores sobre el producto.
“El balance es muy positivo, hemos tenido repercusión e interés de la gente. Creo que vamos por buen camino, aunque falta muchísimo por recorrer. Es clave mostrar que podemos consumir la carne de búfalo como tal”, señaló.
La promoción del consumo ocupó un lugar central durante el congreso. En las jornadas se realizaron cocciones de animales enteros a las brasas, con preparaciones de más de 12 horas, que permitieron a los asistentes degustar la carne.
Para los productores, la difusión de sus características y la diferenciación comercial pueden contribuir a generar demanda y ampliar las oportunidades de venta.
El desarrollo de la ganadería bubalina también depende de resolver limitaciones vinculadas con la faena y la comercialización. Entre las cuestiones señaladas durante el encuentro se encuentra la necesidad de contar con habilitaciones sanitarias que permitan ampliar el alcance geográfico de las ventas.
Durante el congreso, autoridades municipales y provinciales se comprometieron a concretar la habilitación de un frigorífico en Ituzaingó para permitir el tránsito provincial y nacional de la producción.
La habilitación fue presentada como un compromiso, no como un hecho consumado. Su concreción es relevante para la cadena porque podría facilitar la llegada de la carne a nuevos mercados.
La ganadería bubalina se presenta como una alternativa para establecimientos que tienen limitaciones para la producción bovina. La adaptación de la especie a determinadas condiciones ambientales permite evaluar su incorporación en campos con recursos que no siempre resultan adecuados para el ganado vacuno.
Héctor Ramos, ingeniero forestal y productor integrante de la Asociación Búfalos del Iberá, estuvo a cargo de la organización del congreso. Sobre los objetivos de la actividad, afirmó que buscó “brindar herramientas y otra opción económica al productor en campos que para la ganadería bovina son considerados marginales”.
Ramos también explicó que, aunque la producción bubalina argentina está concentrada en la carne, existen oportunidades para desarrollar otros productos.
“Sabemos que la actividad bubalina en el país está orientada en un 99% para la producción cárnica, pero un eje importante ha sido el desarrollo de subproductos como lácteos y chacinados”, sostuvo.
Entre las experiencias mencionadas figuran Sabores del Iberá, emprendimiento de Carolina Campos y Fabián Zanatta, y Búfala Negra, impulsado por Sara María Álvarez y Jorge Baibiene. La Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) también participa mediante tareas de investigación y acompañamiento técnico.
El congreso permitió intercambiar experiencias entre productores y especialistas, incluidos investigadores de Brasil. Javier Aspiroz, productor de búfalos en Corrientes, destacó la calidad del intercambio técnico y las observaciones sobre la calidad nutricional y la terneza de la carne.
El médico veterinario Daniel Llano, quien trabaja en Caa Catí, una localidad pionera en la producción bubalina, abordó aspectos de sanidad y manejo. Entre las herramientas que consideró relevantes para mejorar los sistemas productivos mencionó el cerco eléctrico y una mejor disponibilidad de aguadas.
Estas prácticas forman parte de la adaptación de los establecimientos a las necesidades de los animales y pueden contribuir a ordenar el manejo del rodeo.
Desde Misiones, Fernando Tejedor, presidente de la Asociación Búfalos de Misiones, valoró el intercambio entre productores de distintas provincias y la posibilidad de compartir experiencias sobre los desafíos de la actividad.
Sara María Álvarez, titular de Búfala Negra, destacó la oportunidad de ampliar la difusión del producto y fortalecer el consumo.
“Lo que yo noto es que el momento del búfalo es ahora”, expresó.
La productora también planteó la importancia de informar sobre las características de la carne y la leche, así como sobre el aprovechamiento de recursos disponibles en establecimientos rurales.
“El búfalo hoy tiene triple propósito porque es carne, leche y trabajo”, resumió Álvarez.
El congreso dejó planteados varios desafíos para el sector: consolidar el conocimiento técnico, ampliar la demanda, diferenciar la carne bubalina en el mercado y avanzar con las habilitaciones necesarias para comercializar en un territorio más amplio.