La empresa pública Parque Arauco logró un hito clave para la provincia de La Rioja al consolidarse en el grupo de las 100 compañías más relevantes del sector energético argentino. El reconocimiento destaca el impacto de una estrategia estatal orientada a impulsar la infraestructura de energía limpia mediante la combinación de recursos eólicos y solares, la capacitación de personal técnico regional y la inversión pública para fortalecer la soberanía energética del territorio.
El posicionamiento ubica al complejo riojano en el mismo mapa productivo que los grandes actores de la industria nacional dedicados al desarrollo del petróleo, gas, transporte e infraestructura eléctrica. La valoración técnica consideró la información financiera de la empresa, sus balances contables y datos oficiales de generación.

Con una capacidad instalada actual de 345 MW, la compañía de capitales provinciales profundiza un modelo de gestión pública enfocado en la producción sostenible. De cara a 2026, la planificación estratégica proyecta desembolsos por cerca de 80 millones de dólares para la construcción de nuevas obras, con el propósito de expandir la potencia renovable y ampliar la participación de la provincia en el mercado eléctrico del país.
El gobernador Ricardo Quintela destacó la magnitud del crecimiento alcanzado por la firma provincial. “Esto demuestra que el Estado también es eficiente en la generación de energía, que beneficiará a todas y todos”, afirmó el mandatario riojano al analizar el avance operativo del complejo.

En esa línea, el jefe provincial resaltó el valor del proyecto para el desarrollo técnico y profesional de la comunidad local. “Para mí es un orgullo, tenemos el gran desafío que es la soberanía energética en la Provincia”, señaló Quintela en relación con el aporte cotidiano de los trabajadores de la región. Asimismo, reafirmó el rumbo de la gestión al sostener: “Seguimos construyendo una provincia con innovación y futuro sostenible”.
El despliegue de nueva infraestructura de generación limpia afianza a La Rioja como un polo de producción eléctrica en el país, impulsando un esquema donde el conocimiento local y la inversión estatal operan como ejes de la transición energética.