Campaña agrícola: más agua y calor exigen reforzar la protección fungicida

El monitoreo sanitario, la protección fungicida y la calidad de aplicación serán claves para resguardar el rendimiento ante condiciones cálidas y húmedas

Campaña agrícola: más agua y calor exigen reforzar la protección fungicida
jueves 22 de octubre de 2026 - 14:00

La disponibilidad de agua genera expectativas de buenos rendimientos para la campaña agrícola, pero también plantea desafíos sanitarios. En las regiones donde se combinan lluvias frecuentes, humedad elevada y temperaturas cálidas, las condiciones pueden favorecer el desarrollo de enfermedades y aumentar la necesidad de proteger los cultivos.

En ese contexto, el monitoreo, la elección oportuna de fungicidas y la calidad de aplicación adquieren un papel central. El objetivo es preservar el área foliar y evitar que los problemas sanitarios comprometan el potencial productivo construido durante la campaña.

El fenómeno de El Niño no tiene un impacto uniforme en todo el país. Sus efectos sobre las lluvias y las temperaturas varían según la región, por lo que el seguimiento de las condiciones climáticas y la evaluación de cada lote resultan fundamentales para ajustar las decisiones agronómicas.

La premisa es clara: si aumenta la disponibilidad de agua y se presentan temperaturas favorables para el desarrollo de enfermedades, la protección del cultivo debe ocupar un lugar prioritario en la estrategia de manejo.

El riesgo sanitario en una campaña de alto potencial

Las decisiones de siembra, nutrición y manejo agronómico contribuyen a construir el rendimiento esperado. Sin embargo, ese potencial puede verse afectado si la sanidad del cultivo no se atiende a tiempo.

Los ambientes cálidos y húmedos pueden favorecer distintas enfermedades, aunque el riesgo concreto depende del cultivo, el patógeno, el estado fenológico, las condiciones ambientales y los antecedentes de cada lote. Por eso, el monitoreo permanente y el diagnóstico preciso son herramientas esenciales para determinar cuándo y cómo intervenir.

En este escenario, la protección fungicida permite integrar la prevención y el manejo sanitario dentro de una estrategia orientada a preservar el área foliar durante las etapas decisivas del cultivo.

Desde Rizobacter, Juan Pablo Timpone, gerente global de Tecnologías de Aplicación, señala que los tratamientos fungicidas deben considerarse parte de una inversión que comienza con la implantación y se desarrolla a lo largo de toda la campaña. Proteger la sanidad implica resguardar el potencial de rendimiento acumulado y los kilos que todavía están en juego.

La decisión de aplicar debe contemplar tanto la evolución de las condiciones climáticas como el estado sanitario del cultivo y el momento agronómico. La disponibilidad de agua, por sí sola, no determina la aparición de enfermedades ni la necesidad de un tratamiento: cada situación requiere una evaluación específica.

Aplicar fungicidas no garantiza una protección eficiente

La selección del fungicida y la oportunidad de intervención son factores determinantes, pero el resultado también depende de la calidad con la que el producto llega al objetivo.

Una aplicación eficiente requiere que las gotas alcancen la superficie vegetal y logren una cobertura adecuada. Cuando el cultivo presenta un desarrollo foliar abundante, penetrar y distribuir la mezcla de manera uniforme puede resultar más complejo.

Una cobertura insuficiente puede dejar sectores del follaje con menor protección, especialmente en situaciones de alta presión sanitaria. Por eso, la calidad de aplicación debe entenderse como una parte integral de la estrategia de manejo y no solamente como una cuestión operativa.

Entre las variables que intervienen se encuentran el tamaño y la cantidad de gotas, el volumen de caldo, las condiciones ambientales y la composición de la mezcla. Estos factores deben evaluarse en conjunto para mejorar la llegada y distribución del producto sobre el blanco.

La calibración del equipo y el ajuste de las condiciones de trabajo también forman parte del proceso. La elección correcta del tratamiento necesita acompañarse de una pulverización que responda a las características del cultivo y del ambiente.

Adyuvantes agrícolas: cómo contribuyen al comportamiento de las gotas

Los adyuvantes pueden utilizarse para modificar determinadas propiedades de las mezclas y acompañar el desempeño de las aplicaciones fitosanitarias. Su contribución depende de la formulación, los productos con los que se combinan y las condiciones en las que se realiza el tratamiento.

Rizobacter presenta Rizospray Wet, un adyuvante siliconado que, según la compañía, está desarrollado para favorecer la estabilidad y la eficiencia de las aplicaciones. Entre las características destacadas por la empresa se encuentran el manejo de la estabilidad de las emulsiones, el control de la espuma y la reducción de la evaporación.

La compañía también señala que su incorporación a tratamientos fungicidas busca contribuir a la cobertura, el esparcimiento y la distribución de las gotas sobre la superficie vegetal, aspectos relevantes para alcanzar un follaje amplio.

El uso de estos productos debe ajustarse a las recomendaciones de etiqueta y a la compatibilidad con los fitosanitarios empleados. Su incorporación no reemplaza el diagnóstico sanitario, la selección del fungicida adecuado ni la calibración de los equipos de pulverización.

Qué muestran los ensayos sobre la calidad de aplicación

La calidad de aplicación puede evaluarse mediante variables como el comportamiento de las gotas, la cobertura y la distribución de la mezcla sobre el objetivo. Para determinar el aporte de un adyuvante, también es importante considerar las características y el alcance de los ensayos disponibles.

De acuerdo con la información difundida por Rizobacter, las evaluaciones realizadas con Rizospray Wet junto con herbicidas permiten observar aspectos de su comportamiento en aplicaciones agrícolas. Esos resultados corresponden a tratamientos herbicidas y no deben interpretarse, por sí solos, como una demostración de eficacia agronómica en aplicaciones fungicidas.

Para establecer el desempeño de un tratamiento contra enfermedades, es necesario considerar evidencia específica de la combinación utilizada, además de las condiciones de aplicación y las características del cultivo.

En definitiva, una estrategia de protección eficiente integra el seguimiento climático, el monitoreo sanitario, el diagnóstico, la elección del producto y la calidad de pulverización. En campañas con condiciones favorables para el crecimiento, prestar atención a cada uno de estos componentes permite resguardar mejor el potencial productivo.

 

 

 

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