La cosecha de trigo 2026/27 podría alcanzar 23,8 millones de toneladas en Argentina, según la primera estimación de producción de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), publicada por Bichos de Campo el 22 de octubre de 2026. La proyección mejoró en 2,8 millones de toneladas frente al cálculo de un mes antes y, si se concreta, sería la segunda mayor de los últimos 17 años.
El volumen esperado quedaría por debajo del récord de 28,5 millones de toneladas de la campaña 2025/26. En septiembre, la estimación se ubicaba en 21 millones de toneladas. La mejora se apoya en las condiciones de los cultivos y las perspectivas regionales, aunque el resultado final dependerá de la evolución del clima durante la definición del rendimiento.
La estimación contempla 6,95 millones de hectáreas sembradas, de las cuales unas 210.000 no llegarían a cosecharse. El rendimiento promedio nacional se calcula en 35,3 quintales por hectárea, una marca que, de alcanzarse, sería la tercera mejor desde 2010.
Santa Fe podría promediar cerca de 40 quintales por hectárea y Buenos Aires, 39,2. Para Córdoba se proyectan 33,6 quintales por hectárea, un resultado favorable aunque inferior al de la campaña anterior. En Entre Ríos, la primera estimación alcanza 35 quintales; en Santiago del Estero, donde ya comenzó la cosecha, se esperan 27 quintales, con lotes que podrían superar los 30.
La BCR advirtió que las condiciones de octubre siguen siendo una fuente de incertidumbre. Tras un comienzo de campaña con buenas reservas de humedad, septiembre registró escasez de precipitaciones y octubre sumó bajas temperaturas, nubosidad y lluvias por debajo de lo esperado.
A ese panorama se agregaron heladas agronómicas entre el 18 y el 19 de octubre de 2026. Según la información publicada, hasta entonces no se habían reportado daños de consideración. Sin embargo, los especialistas mantienen cautela por los posibles efectos del frío y de la menor radiación solar sobre el llenado de los granos.
Las temperaturas bajas pueden prolongar esa etapa y reducir la demanda de agua del cultivo, mientras que la falta de radiación podría limitar su desarrollo. Los técnicos consultados por la entidad señalaron que todavía es difícil determinar cuál de esos factores tendrá mayor incidencia.
La estimación de 23,8 millones de toneladas marca una mejora significativa respecto del cálculo de septiembre, pero no equivale a una cosecha confirmada. La superficie efectivamente cosechada y los rindes finales dependerán de la evolución del cultivo hasta completar el ciclo.
Para el mercado agrícola, el volumen final será relevante por su incidencia en la oferta nacional del cereal. Por ahora, la referencia técnica disponible es la proyección de la GEA-BCR, basada en 6,95 millones de hectáreas sembradas y un rendimiento medio esperado de 35,3 quintales por hectárea.