Las exportaciones de carne vacuna argentina tienen oportunidades en Europa, Estados Unidos, China e Israel, pero necesitan más volumen y calidad para responder a la demanda. Así lo planteó el exportador Fausto Brighenti al hacer un balance de la feria SIAL de París, según publicó Bichos de Campo el 26 de octubre de 2026. El empresario identificó la disponibilidad de novillos pesados y la producción de más kilos por animal como uno de los principales límites para ampliar los negocios.
Brighenti describió un mercado internacional activo, con importadores que buscan proveedores alternativos y cortes diferentes de los tradicionales. En particular, señaló que la situación de Brasil en el mercado europeo abrió espacio para que compradores exploren otras opciones de abastecimiento, incluida la carne de Argentina y Uruguay.
El exportador sostuvo que el desafío no consiste solamente en conseguir compradores, sino en disponer de hacienda suficiente para sostener los envíos. La posibilidad de aprovechar la demanda depende de aumentar los kilos producidos y mejorar la calidad, además de reunir volumen con continuidad.
La búsqueda de cortes congelados y de productos menos habituales para la oferta argentina podría ampliar las alternativas comerciales. Sin embargo, Brighenti advirtió que todavía no está claro cuánto tiempo se mantendrá la oportunidad abierta por los cambios en el mercado brasileño.
En la feria SIAL de París, los exportadores también analizaron las exigencias europeas contra la deforestación y el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. El desafío es asegurar que la carne argentina pueda cumplir con los requisitos ambientales que demandan los compradores de ese mercado.
Brighenti destacó el trabajo con el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) y la Asociación de Productores Exportadores Argentinos (APEA). Entre los objetivos mencionados se encuentran la promoción de la carne argentina y el desarrollo de esquemas de integración entre productores para reunir hacienda, organizar la faena y concretar exportaciones.
Estados Unidos registró un año dinámico para el negocio argentino, con una nueva cuota de importación que el país logró completar y planteos para ampliar el acceso. China impulsó subas de precios a comienzos de 2026 a partir de su propio cupo de importación, mientras que Israel incrementó sus compras y los valores pagados en un contexto de tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Al describir la situación de los destinos, Brighenti afirmó: “Todos los destinos en este momento están muy firmes, con sus pequeños serruchos estacionales o por cuestiones geopolíticas o por decisiones que van surgiendo durante el año”.
El empresario también señaló que la demanda por cortes congelados y no tradicionales puede contribuir a integrar más animales al circuito exportador y aprovechar mejor las distintas partes de la res. Aun así, el comportamiento de los mercados dependerá de decisiones comerciales, acontecimientos internacionales y disponibilidad de carne.
La conclusión del exportador es que el crecimiento de las ventas externas requiere ampliar la oferta ganadera. Producir más kilos por animal y contar con más novillos pesados permitiría responder a distintos destinos con mayor continuidad y aprovechar las oportunidades comerciales sin perder competitividad.
La demanda internacional constituye una oportunidad, pero no garantiza por sí sola un aumento sostenido de las exportaciones. La capacidad de la ganadería argentina para responder con volumen, calidad y regularidad será determinante para transformar el interés de los compradores en negocios concretos.