La industria forestal argentina tiene oportunidades para atraer inversiones en el Cono Sur, pero necesita reducir costos logísticos y sostener reglas previsibles, según planteó Ignacio Méndez Cunill durante el Foro Regional de Uruforest 2026, realizado en Colonia, Uruguay, del 21 al 24 de octubre. En una entrevista publicada por Argentina Forestal el 25 de octubre, el empresario comparó las condiciones de Argentina con las de Chile, Brasil y Uruguay.
Méndez Cunill es productor y empresario forestoindustrial, integrante del Consejo Foresto-industrial Argentino y director de la Sociedad Rural Argentina. Su diagnóstico combina ventajas naturales y oportunidades de inversión con limitaciones de infraestructura, costos y políticas públicas.
De acuerdo con los datos presentados en el foro y reproducidos por la fuente, Argentina tiene alrededor de 1,3 millones de hectáreas forestadas, frente a 1,1 millones en Uruguay. Sin embargo, produce cinco veces menos celulosa y genera seis veces menos divisas por exportaciones que su vecino, según la comparación citada.
El artículo señala que en áreas aptas del nordeste argentino (NEA) los programas de mejoramiento genético de pino y eucalipto permiten incrementos de hasta 50 metros cúbicos por hectárea al año. También indica que los turnos de cosecha en Argentina son inferiores a 18 años y pueden partir de siete años para pulpa, frente a 30 años en Nueva Zelanda y el sur de Estados Unidos, y 80 años en Canadá.
Méndez Cunill sostuvo que el país dispone de tierras aptas, madera lista para cosechar, costos de tierra y madera relativamente bajos en la región y un alto porcentaje de certificación forestal. A la vez, advirtió que la posición exportadora argentina permanece por detrás de la de sus vecinos.
El empresario describió preocupaciones en los países vecinos. Según su análisis, Uruguay enfrenta cuestionamientos y trabas ambientales, mientras que los aranceles de Estados Unidos afectan a la industria forestal brasileña. También señaló restricciones y conflictos regulatorios vinculados a la actividad forestal en Chile y Uruguay.
Para Méndez Cunill, esas dificultades pueden abrir una oportunidad para que Argentina atraiga inversiones interesadas en operar en el Cono Sur. La posibilidad de aprovecharla, sin embargo, depende de mejoras internas y de condiciones de largo plazo para los proyectos industriales.
Entre los temas que mencionó figuran infraestructura, logística, Ley de Cabotaje y modificaciones normativas. También enumeró el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la reforma laboral y la Ley de Tierras como herramientas que considera relevantes para la tecnificación y la competitividad.
La fuente menciona la instalación de nuevas industrias y las expectativas vinculadas al proyecto de ARPulp para procesar fibra de pino y producir celulosa kraft en Corrientes. La materialización de ese proyecto aparece como una expectativa, no como una planta ya operativa.
El mensaje de la participación argentina en Uruforest fue que la disponibilidad de madera no alcanza por sí sola para consolidar un polo forestoindustrial. La competitividad también requiere bajar costos de transporte, mejorar infraestructura, incorporar tecnología y desarrollar productos con valor agregado.
Uruforest 2026 se llevó a cabo del 21 al 24 de octubre en Colonia, Uruguay, y reunió a referentes de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay para debatir sobre el escenario forestal regional.