La Indicación Geográfica de la sidra de Río Negro avanzó a una nueva etapa administrativa el 27 de octubre de 2026, cuando la Secretaría de Agricultura publicó el aviso previo al reconocimiento definitivo solicitado por la asociación promotora. Según informó Bichos de Campo, el procedimiento abre un período de 30 días para presentar impugnaciones y busca distinguir la sidra elaborada con jugos de manzanas y peras de productores locales.
El pedido fue presentado por la Asociación Consejo de Promoción y Control Provisorio de la IG Sidras de Río Negro-Patagonia, que reúne a elaboradores y promueve el reconocimiento. La publicación del aviso no significa que la Indicación Geográfica ya esté aprobada: el trámite debe completar la etapa de impugnaciones antes de una decisión formal.
La propuesta apunta a identificar sidras elaboradas con jugos de manzanas y peras de productores locales, sin utilizar concentrados y con envasado en origen. El protocolo prevé que puedan acceder al reconocimiento los productores de todo el territorio provincial que cumplan con los requisitos de calidad establecidos.
El envasado en origen es un punto relevante para la cadena local. De acuerdo con la fuente, parte de la producción regional se envía como caldo para su embotellado en plantas de la provincia de Buenos Aires. La iniciativa busca fortalecer el agregado de valor en Río Negro y que una mayor parte del proceso industrial quede vinculada al lugar de origen.
El proyecto plantea que la identidad geográfica de la sidra se apoya en la calidad de la fruta y en las condiciones ambientales de la región. El aviso oficial señala que el propósito del reconocimiento es “promover, defender y proteger la actividad y el sistema de producción”.
El Alto Valle rionegrino concentra una parte importante de la producción de peras y manzanas que abastece tanto al mercado de fruta fresca como a la industria sidrícola. Las características agroclimáticas y los suelos de la región fueron presentados como factores que contribuyen a la calidad de la fruta y de la bebida elaborada a partir de ella.
La Secretaría de Agricultura describió las condiciones locales en estos términos: “En la región, como consecuencia de sus suelos arcillosos, clima continental desértico y su marcada amplitud térmica (de días calurosos y noches frías), se generan condiciones agroclimáticas óptimas para la producción de manzanas y peras”.
El documento técnico también vincula el diferencial de la sidra con la madurez de la fruta y su condición fresca al momento del procesamiento. La indicación no se limita a nombrar una zona: busca establecer criterios verificables para proteger la relación entre el producto y su territorio.
El proyecto formó parte de un programa de asistencia a pymes alimentarias orientado al desarrollo de requisitos técnicos y legales para Indicaciones Geográficas. Ese trabajo se desarrolló durante siete meses, entre diciembre de 2022 y junio de 2023, junto con grupos de productores.
El proceso incluyó revisiones y visitas técnicas, además de trabajo con gobiernos provinciales, municipios, el INTA, el INTI y universidades. Los informes técnicos iniciales datan de 2023 y el trámite actual es el resultado de ese recorrido institucional.
El reconocimiento podría convertirse en una herramienta para diferenciar la sidra regional y ampliar su posicionamiento comercial. La industria también busca extender el consumo más allá de las celebraciones de fin de año, aunque la obtención del sello dependerá de la resolución del procedimiento administrativo.
Por el momento, el estado confirmado es la publicación de la solicitud y la apertura del plazo de impugnaciones. No corresponde afirmar que la Indicación Geográfica ya fue concedida ni que todos los elaboradores podrán usarla sin acreditar el cumplimiento del protocolo.