Rio Tinto anunció un plan de inversiones de US$4.400 millones para ampliar su capacidad de producción de litio en Argentina hasta alcanzar las 200.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente hacia 2028. La estrategia fue presentada por Simon Trott, CEO global de la compañía, durante una visita a Catamarca, donde participó junto al presidente Javier Milei de la inauguración de la ampliación de Fénix 1B y la nueva operación de Sal de Vida. El programa contempla la expansión de proyectos mineros, la incorporación de proveedores argentinos y la creación potencial de 7.000 puestos de trabajo directos e indirectos.
Según informó Ámbito, en una nota del periodista Sebastián D. Penelli, el ejecutivo confirmó que Argentina ocupa un lugar central en la estrategia internacional de crecimiento de la compañía, especialmente por el potencial de sus recursos de litio y las oportunidades de desarrollo industrial vinculadas con la minería.
“Argentina está en el centro de nuestra estrategia del litio para poder crecer”, afirmó Trott durante un encuentro con periodistas en Catamarca.
El directivo explicó que la compañía busca sostener una expansión anual cercana al 10%, mediante inversiones en nuevos desarrollos, ampliaciones de instalaciones existentes y mejoras operativas.
La inauguración de Fénix 1B y Sal de Vida, ubicadas en el Salar del Hombre Muerto, representa uno de los avances más recientes de ese programa.

Ambas iniciativas demandaron una inversión conjunta de aproximadamente US$1.400 millones y permiten elevar la capacidad productiva de Rio Tinto en Argentina a unas 100.000 toneladas anuales.
Fénix 1B amplía una operación histórica que comenzó a producir litio en 1997, mientras que Sal de Vida incorpora una nueva instalación con capacidad inicial para elaborar 15.000 toneladas anuales de carbonato de litio.
La puesta en funcionamiento de estos desarrollos fortalece la presencia de la empresa en Catamarca y constituye una etapa importante dentro de su estrategia de crecimiento.
Uno de los aspectos destacados por Trott es el impacto que las inversiones podrían tener sobre las economías regionales.
De acuerdo con las proyecciones de la compañía, alrededor del 70% del capital destinado a la expansión se canalizará hacia proveedores locales, principalmente en las regiones donde se desarrollan las operaciones.
Esta participación abre oportunidades para empresas argentinas vinculadas con la construcción, los servicios industriales, el transporte, el mantenimiento y otras actividades relacionadas con la minería.
El CEO también señaló que el crecimiento de las operaciones requerirá ampliar la disponibilidad de trabajadores capacitados.
“Uno de nuestros enfoques es contratar personal local y también capacitarlo para mejorar la calidad de nuestras operaciones. Eso nos beneficia y también a la comunidad, porque genera empleos y oportunidades”, sostuvo.
En ese sentido, la compañía prevé acompañar su expansión con programas de formación destinados a fortalecer las capacidades técnicas necesarias para los nuevos proyectos.
La estrategia busca preparar tanto a los trabajadores como a las empresas proveedoras para participar en operaciones de mayor escala.
El próximo desarrollo central del programa argentino será Rincón, en la provincia de Salta, donde Rio Tinto proyecta una inversión de US$2.500 millones.

La iniciativa contempla ampliar la capacidad del emprendimiento hasta alcanzar 60.000 toneladas anuales de carbonato de litio, con el inicio de producción previsto para 2028.
Una vez completado este proyecto, la capacidad total de la compañía en Argentina llegaría a aproximadamente 160.000 toneladas anuales.
Para alcanzar la meta de 200.000 toneladas, Rio Tinto deberá incorporar capacidad adicional mediante nuevas ampliaciones u otros desarrollos que todavía se encuentran bajo evaluación.
Entre las alternativas analizadas aparece Fénix 2, una posible expansión de las operaciones en la Puna catamarqueña.
Trott adelantó que la compañía espera estudiar ese proyecto y evaluar una eventual decisión de inversión entre 2028 y 2029.
Sin embargo, aclaró que todavía no existe una resolución definitiva sobre su ejecución ni sobre la combinación de iniciativas que permitirá alcanzar la meta productiva.
La empresa también analiza oportunidades de crecimiento en otros minerales, incluido el cobre, aunque por el momento no anunció proyectos específicos ni fechas de inversión en Argentina.
Otro componente de la estrategia de Rio Tinto está relacionado con la incorporación de tecnologías para mejorar los procesos de extracción y procesamiento del litio.
En el caso de Fénix, la compañía utiliza extracción directa de litio (DLE), mientras que Sal de Vida trabaja con un sistema basado en la evaporación de salmuera.
Trott explicó que la elección tecnológica depende de las características de cada yacimiento y de la posibilidad de alcanzar costos competitivos con un uso eficiente de los recursos.
“Queremos producir a los costos correctos, pero también asegurándonos de que tengamos un mínimo uso del agua”, señaló.
La compañía considera que la combinación de tecnologías puede contribuir a optimizar sus operaciones y acompañar el crecimiento de la producción.
Respecto del mercado internacional, Trott sostuvo que las decisiones de inversión se toman con una perspectiva de largo plazo, más allá de las fluctuaciones en los precios del litio.
“Los precios suben, bajan y fluctúan. El mercado crece rápido y los precios pueden bajar. Nosotros miramos el largo plazo y tomaremos decisiones en función de eso”, explicó.
El ejecutivo también destacó que el desarrollo de baterías y sistemas de almacenamiento energético continuará impulsando la demanda de minerales estratégicos.
En paralelo, señaló que la disponibilidad de infraestructura será determinante para sostener el crecimiento de las operaciones mineras.

Las inversiones en caminos, energía y servicios asociados aparecen entre los factores necesarios para acompañar nuevos emprendimientos y mejorar las condiciones de desarrollo de las comunidades cercanas.
Con Fénix 1B y Sal de Vida en funcionamiento, Rincón en desarrollo y Fénix 2 bajo evaluación, Rio Tinto busca consolidar a Argentina como uno de los principales centros de su estrategia global de litio.
La meta de alcanzar las 200.000 toneladas anuales hacia 2028 representa un objetivo de expansión que dependerá de la ejecución de los proyectos previstos y de la incorporación de capacidad productiva adicional.