La trazabilidad de la carne argentina enfrenta un desafío ante el reglamento europeo contra la deforestación: según Luis Viera, gerente de Exportaciones de Rafaela Alimentos, solo alrededor de la mitad de la hacienda que compra habitualmente la industria podría certificarse para ese destino. El ejecutivo hizo la advertencia durante una entrevista con Bichos de Campo en la feria SIAL de París, publicada el 28 de octubre de 2026.
La normativa europea alcanzaría a los productos que ingresen a la Unión Europea desde el 1 de enero de 2027. Aunque su aplicación todavía era futura al publicarse la entrevista, los importadores ya solicitaban garantías sobre la trazabilidad para reducir el riesgo de retenciones aduaneras o sanciones.
“El 50% de lo que hoy estamos comprando normalmente para exportar a Europa no lo vamos a poder exportar”, afirmó Viera. La cifra no implica necesariamente que todos esos campos presenten problemas ambientales: el industrial señaló que también hay productores no registrados, que desconocen el sistema o que tienen dificultades para reunir la información requerida.
Para la industria frigorífica, el cumplimiento documental es clave para sostener el acceso al mercado europeo. Viera advirtió que, si la hacienda no reúne los requisitos, los frigoríficos deberán buscar otros destinos, que en algunos casos ofrecen precios inferiores. Eso podría repercutir en el valor que la industria paga por los animales y en los incentivos para invertir en la producción.
El ejecutivo anticipó que podría haber un período de conflicto mientras los productores completan la información. También aclaró que la certificación no supone necesariamente un premio económico: funciona como condición para vender en ese mercado. “Es un problema serio. Si no lo tenemos resuelto, el negocio en Europa se cae”, sostuvo.
La dificultad europea se suma a cambios en otros destinos. Según Viera, una cuota de 300.000 toneladas para la carne brasileña en Estados Unidos modificó la competencia y presionó sobre los precios de algunos cortes. Parte de la oferta brasileña que antes se dirigía a China buscó colocación en el mercado estadounidense.
El exportador señaló que la carne para industria destinada a Estados Unidos había cotizado unos US$1.500 por tonelada por encima de los valores que mencionó en la entrevista, de entre US$6.000 y US$6.100 por tonelada. Para cortes de la rueda, ubicó los valores por debajo de US$9.000 por tonelada.
Europa mantiene mejores posibilidades para ciertos cortes de calidad. Viera ubicó los valores de la cuota Hilton entre US$20.000 y US$22.000 por tonelada, con variaciones semanales. En cambio, sostuvo que China puede pagar aproximadamente la mitad por productos comparables, por lo que perder acceso a Europa implicaría resignar valor y no solo redireccionar embarques.
A los requisitos de exportación se agregan factores de competitividad local que Viera enumeró: el atraso cambiario frente a los costos, el aumento de tarifas, el transporte y las retenciones a las exportaciones. Las distancias entre algunas plantas frigoríficas y los puertos también elevan los costos logísticos.
El ejecutivo considera que la industria frigorífica tiene capacidad instalada que no utiliza plenamente, pero necesita más animales para incrementar la faena y las exportaciones. “Yo le veo un buen futuro al sector en la medida en que podamos crecer en el stock ganadero”, afirmó, y planteó la necesidad de políticas coordinadas entre productores e industria.
La adaptación al reglamento europeo requiere mejorar la trazabilidad y completar la información necesaria para demostrar el cumplimiento. Al mismo tiempo, el sector deberá ampliar la oferta de hacienda y preservar la competitividad para aprovechar los mercados que pagan mejores valores por la carne argentina.