La siembra de caña de azúcar podría reducir significativamente sus requerimientos de material vegetal con Uninod, una tecnología desarrollada por Grupo Arcor y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), presentada el 30 de octubre de 2026. El sistema permite implantar una hectárea con entre 80% y 90% menos caña semilla que los métodos convencionales, según publicó La Voz.
La innovación modifica el procedimiento tradicional de multiplicación del cultivo: en lugar de utilizar segmentos de tallos con varias yemas, trabaja con cada yema como una unidad biológica individual, protegida y preparada para su implantación en el lote.
El desarrollo demandó casi una década de investigación, ensayos y pruebas en condiciones productivas. Su objetivo es reducir el volumen de material necesario para renovar los cañaverales y simplificar las operaciones de cosecha, transporte y distribución.
En los sistemas convencionales, la implantación de una hectárea requiere alrededor de 12 toneladas de caña semilla cuando el trabajo es manual. En los procedimientos mecanizados, el volumen puede alcanzar las 15 toneladas.
Con Uninod, esa necesidad se reduce a entre una y dos toneladas por hectárea. La diferencia representa un ahorro de material vegetal de entre el 80% y el 90%, de acuerdo con los datos difundidos por las organizaciones desarrolladoras.
El cambio se basa en la reproducción vegetativa de la caña de azúcar. Cada yema tiene capacidad para originar una nueva planta, por lo que el proyecto propone trabajar directamente con esa unidad, en lugar de trasladar grandes cantidades de tallos.
“Uninod nació de una pregunta muy sencilla: si cada nueva planta se origina desde una yema, ¿por qué necesitamos plantar toneladas de caña?”, explicó Enrique Valenti, gerente de Producción Agrícola del Ingenio La Providencia.
El procedimiento convencional consiste en cortar los tallos de caña, dividirlos en segmentos que contienen varias yemas y distribuirlos dentro de los surcos.
Uninod individualiza cada yema y le incorpora un recubrimiento biodegradable que la protege de la deshidratación y de posibles daños durante la manipulación.
Esta preparación permite seleccionar el material, conservarlo, transportarlo y organizar su distribución de acuerdo con las características de cada establecimiento.
“Cambia la lógica de la implantación: pasamos de distribuir grandes volúmenes de tallos a trabajar con unidades individuales que podemos plantar con precisión”, señaló Hernán Salas, director técnico de la EEAOC.
Durante los ensayos se evaluaron distintas densidades de implantación, con alternativas de seis, ocho y 12 unidades por metro lineal.
La tecnología también permite integrar tres operaciones —surcado, implantación y tapado— en un único proceso mecanizado. Esta modalidad busca mejorar la uniformidad del cultivo y disminuir los desplazamientos de maquinaria dentro del establecimiento.
La reducción del material vegetal necesario para la siembra tiene consecuencias que exceden la implantación del cultivo.
Al movilizar menos caña semilla, disminuyen las necesidades de cosecha, carga, transporte y descarga. También se reducen los viajes y el consumo de combustible asociados con el traslado de los tallos.
El menor volumen permite, además, utilizar equipos de menor porte, con potencial para reducir la compactación del suelo y facilitar el ingreso de maquinaria a los lotes.
Otro efecto se relaciona con el aprovechamiento industrial de la producción. La caña que se reserva para renovar las plantaciones no puede destinarse a elaborar azúcar, bioetanol y otros derivados.
Por lo tanto, al disminuir los requerimientos de material para la implantación, una mayor proporción de la cosecha queda disponible para su procesamiento industrial.
Grupo Arcor desarrolla su actividad cañera a través del Ingenio La Providencia, ubicado en Tucumán. La empresa cultiva 5.000 hectáreas propias de caña de azúcar.
La producción permite al grupo alcanzar el autoabastecimiento del 100% del azúcar utilizado en sus plantas de alimentos y golosinas. El excedente se destina a la exportación de azúcar cruda, blanca, orgánica y mascabo.
En materia de propiedad intelectual, Uninod cuenta con patentes otorgadas en Argentina y Brasil. También continúan los trámites para proteger el desarrollo en otros países de América Latina.
La siguiente etapa anunciada por las organizaciones desarrolladoras contempla el escalamiento industrial y la búsqueda de acuerdos de licenciamiento para ampliar su utilización comercial.
De concretarse esa expansión, la tecnología podría incorporarse a otros establecimientos cañeros y modificar una de las operaciones que demanda mayor volumen de material vegetal dentro del sistema productivo.