La campaña agrícola 2026/27 podría alcanzar 157,9 millones de toneladas de granos en Argentina, aunque el aumento del combustible, los fletes y la mano de obra presiona sobre la capacidad de compra de los productores. El diagnóstico surge de un informe de Coninagro, publicado por TN el 1 de noviembre de 2026, que analiza las perspectivas productivas y la evolución de los costos del sector.
La estimación comprende soja, maíz, trigo, girasol, sorgo y cebada, y representa un crecimiento del 0,5% frente a los 157,1 millones de toneladas registrados en la campaña anterior. Dentro de ese volumen, el maíz aportaría 66 millones de toneladas y la soja, 53,6 millones, con subas proyectadas del 3% y el 7%, respectivamente.
El escenario productivo se desarrolla bajo condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño y a una mayor disponibilidad de agua. Según el reporte de la entidad, esos factores inciden en las decisiones de siembra, especialmente en el caso del maíz.

El análisis de Coninagro compara los precios de siete productos agropecuarios —soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche y yerba— con los valores de insumos, servicios e inversiones. El indicador incorpora herbicidas, fletes, maquinaria y otras 20 variables para observar cuánto pueden adquirir los productores con sus productos.
En septiembre de 2026, los precios disponibles de la soja y el maíz habían aumentado en términos interanuales. La soja llegó a US$371,1 por tonelada, con una mejora del 19%, mientras que el maíz alcanzó US$196,6 por tonelada, un 9% más. Sin embargo, los costos operativos crecieron a un ritmo mayor en varios rubros y deterioraron el poder de compra de ambos cultivos.
El gasoil registró el mayor incremento: subió 58% interanual en septiembre de 2026 y quedó 32% por encima del promedio de los últimos cinco años. Para comprar un litro se necesitaron 4,4 kilos de soja, un 33% más que un año antes y un 23% por encima de la media histórica. En el caso del maíz, el requerimiento fue de 8,4 kilos por litro, con un aumento interanual del 45% y un nivel 35% superior al promedio quinquenal.
El transporte también mostró un encarecimiento. El costo de un flete de 300 kilómetros aumentó 15% interanual. Para cubrirlo hicieron falta 106 kilos de soja, un volumen 7% superior al promedio histórico, y 200 kilos de maíz, un 17% por encima de esa referencia.
La mano de obra rural tuvo una suba interanual del 29%. Según el informe, cubrir ese costo demandó 2,2 toneladas de soja —un 9% más que un año antes— o 4,1 toneladas de maíz, un 19% más.
Entre los insumos agrícolas, el glifosato llegó a US$4,7 por litro, con un aumento interanual del 19%, aunque permaneció 32% por debajo de su promedio histórico. Comprar un litro requirió 12,7 kilos de soja, una relación estable frente al año anterior y 34% más favorable que el promedio de los últimos cinco años. Para el maíz, la cantidad necesaria fue de 23,9 kilos por litro: 9% más que un año antes, pero 27% inferior al promedio quinquenal.
El fosfato monoamónico (MAP) se ubicó en US$990,2 por tonelada, con subas del 4% interanual y del 2% frente al promedio histórico. Como esos incrementos fueron inferiores a los de los granos, mejoró la relación de compra. La urea alcanzó US$624,8 por tonelada, prácticamente sin cambios interanuales y 15% por debajo de su promedio histórico, lo que favoreció la capacidad de compra del maíz frente a ese fertilizante.
De acuerdo con el relevamiento, las proyecciones de una cosecha mayor conviven con una estructura de costos que exige más producción para afrontar determinados gastos. La presión resulta relativamente más intensa para el maíz en combustible, transporte y mano de obra.