Son varios los ejemplos de lanzamientos fallidos de alimentos a base de yerba mate, siendo uno de los más recordados el de la multinacional Coca-Cola con Nativa, bebida cuya participación de mercado no llegó al 1% en el primer año.
Carlos Coppoli, subgerente de Marketing del Instituto Nacional de la Yerba Mate, sostuvo que “hay bastante desarrollo de bebidas a base de yerba en el exterior que tienen mucho éxito”, mientras que “en la Argentina está muy arraigado que no hay otras posibilidades de consumo. Todos los productos que se hicieron acá tuvieron que ver con la mezcla de sabores y las hierbas y no productos autónomos con yerba por fuera del mate”.
Sin embargo, a pesar de las malas experiencias en el pasado, dicha entidad impulsa una campaña para incorporar la yerba en otros alimentos y, de esa manera, extender sus posibilidades de consumo. “Siempre podemos incorporar frutas al tereré, hacer batidos de frutas con mate, licuados, helados de palito, postres, tragos y muchas cosas más”, sostienen desde el instituto.
Uno de los productos a base de yerba mate que ganó mayor reconocimiento a nivel global es el gin de Renato Giovannoni, que comercializó 200.000 botellas en 17 países. “El argentino está habituado a tomar mate, eso está incorporado. Lo que pasa es que hay que tener paciencia ante las presiones económicas para continuar algo nuevo”, señaló.
Asimismo, Giovannoni expresó que los productos a base de yerba mate son aceptados, pero que “el problema es que si se hace algo que no tiene gusto a mate, es mejor usar otra cosa. Uno no tiene que pensarlo como una moda, sino como un producto que pueda durar cien años”.
Otro caso icónico es el del helado de Jauja en El Bolsón, donde se pueden disfrutar 110 gustos atípicos, entre ellos uno que se llama mate cocido con tres de azúcar. Juan José Mansilla, gerente comercial de la empresa, sostuvo que “el sabor es mate cocido y se ha convertido en un hito por el nombre. La gente quiere probarlo, pero no lo eligen en el tiempo. Les parece simpático, pero no es precisamente la bebida de todos los días”.
Jauja produce alrededor de trecientos kilos por año de ese gusto de helado, una cifra mucho menor a la alcanzada por el dulce de leche, cuya producción anual es de 15.000 kilos. Pese a ello, Mansilla indicó que “el producto se mantiene todo el año porque es icónico y tracciona que la gente venga a probarlo”.
Por su parte, Karla Johan, sommelier de mate desde hace muchos años, lanzó en el 2017 una cerveza a base de yerba mate. “La idea no fue hacer una bebida muy amarga, sino que, por ejemplo, un turista se amigue con el mate a través de la cerveza, pero también que la gente no la compre solo una vez por curiosidad, sino que la elija siempre”, afirmó.
De esa manera, junto al sommelier Martín Boan, lanzaron Mate Beer el 30 de noviembre del año pasado, fecha en que se conmemora el Día Nacional del Mate. La cerveza es rubia, del estilo Golden Ale, con reflejos verdes de la yerba mate, y se comercializa en botellas de 330 mililitros.
“Acá hay dos cosas: cada vez más lo green y las calorías sanas cobran más lugar en la elección. También aparece algo que tiene que ver con la diferenciación para hacer algo distinto y rentable”, sostuvo Martín Blanco, director de Moebius Marketing.
En esa línea, Blanco explicó que “hay un código mundial de que lo verde tiene que ver con lo natural. Sin embargo, en ese camino de producción empiezan a aparecer productos que buscan la diferenciación y apuntan a la argentinidad para asentar su reputación y no necesariamente el negocio”.