a previa a una entrevista laboral puede generar ansiedad y estrés en los postulantes. Compartimos algunas pasos que se deben evitar para no perder una oportunidad de empleo.
El primer punto implica la incorporación de las normas y buenos modales. Para comenzar: no se debe llegar tarde a la entrevista ni utilizar un vocabulario vulgar. Averigüe cuál es el código de vestimenta de la empresa y concurra con ropa apropiada.
Es muy importante ser consciente del lenguaje corporal: ser firme en los movimientos, mirar a los ojos al entrevistador en todo momento y generar respuestas con voz clara.
Antes de concurrir a una entrevista es clave investigar sobre la compañía, conocer el portfolio de productos que tiene y entender las áreas críticas del negocio.
Este punto es sumamente importante, dado que lo peor que se puede hacer es demostrar desconocimiento de lo que sucede en la compañía a la que se quiere ingresar. El entendimiento de la empresa es fundamental para poder repreguntar de manera inteligente y transmitir interés y curiosidad por el puesto laboral que se pretende.
Evite intentar dominar la entrevista y no escuchar al interlocutor. Adularse tampoco le asegurará un puesto.
Debe calmar la ansiedad y focalizarse en el trabajo, en entender a la compañía, demostrar logros y generar empatía. Se aconseja evitar hablar de sueldos, vacaciones, beneficios y modalidad de home office hasta que el proceso esté avanzado y la empresa lo contacte en caso de ser seleccionado.
No hable mal de su actual empleador o de trabajos anteriores. Una entrevista no es el lugar apropiado para realizar comentarios de ese tipo, ya que causan una mala impresión.
Exagerar datos o mentir sobre empleos anteriores son factores que podría