La Habana. Cuba avanza en una de las transformaciones energéticas más importantes de su historia reciente gracias a un programa de cooperación con China que prevé la instalación de más de 90 parques solares en todo el país. La iniciativa, que ya permitió la puesta en marcha de decenas de complejos fotovoltaicos durante los últimos meses, busca ampliar la generación de energía renovable, reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados y fortalecer la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
El proyecto cobra especial relevancia en un contexto marcado por las dificultades de abastecimiento energético que enfrenta la isla. La disminución en el ingreso de combustibles importados y las restricciones comerciales externas impulsaron a las autoridades cubanas a acelerar la incorporación de fuentes alternativas de generación eléctrica.
Según datos oficiales difundidos por medios internacionales, China ya contribuyó a la construcción de 75 parques solares de un total previsto de más de 90 instalaciones. Esta expansión permitió elevar significativamente la participación de la energía solar dentro de la matriz eléctrica cubana y consolidar una de las transiciones energéticas más rápidas registradas en la región.

La estrategia energética cubana apunta a diversificar las fuentes de generación y reducir la dependencia de centrales alimentadas con derivados del petróleo. En ese marco, la incorporación de nuevos parques fotovoltaicos permitió sumar más de 1.000 megavatios de capacidad instalada gracias al financiamiento y suministro de equipamiento proveniente de China.
Los avances fueron especialmente notorios durante los últimos meses. Desde comienzos de 2025 se incorporaron decenas de instalaciones a la red nacional, incrementando la capacidad de generación eléctrica durante las horas de mayor radiación solar.
Uno de los hitos alcanzados ocurrió en febrero de 2026, cuando Cuba logró generar por primera vez alrededor de 900 megavatios mediante energía solar. El registro fue interpretado por las autoridades como una señal del crecimiento sostenido de la infraestructura renovable y de su capacidad para abastecer una parte cada vez más significativa de la demanda nacional.
Además de la rapidez de ejecución, otro aspecto destacado del programa es la velocidad con la que algunos parques comenzaron a operar. En determinados casos, las instalaciones fueron conectadas a la red eléctrica apenas semanas después de la llegada de los componentes necesarios para su construcción.

La alianza energética entre ambos países trasciende la construcción de parques solares. El plan contempla también el envío de equipamiento destinado a reforzar la infraestructura eléctrica y la instalación de miles de sistemas fotovoltaicos en viviendas aisladas, centros sanitarios y otras instituciones consideradas prioritarias.
Para Beijing, la cooperación con Cuba representa una oportunidad para ampliar su presencia en el Caribe y consolidar vínculos estratégicos con uno de sus principales socios políticos en la región. Para La Habana, en tanto, la iniciativa constituye una herramienta clave para avanzar hacia una mayor seguridad energética.
Las autoridades cubanas sostienen que el crecimiento de la generación renovable permitirá disminuir progresivamente la necesidad de importar combustibles, un factor que históricamente condicionó el funcionamiento del sistema eléctrico de la isla.
Los planes en marcha contemplan la construcción de hasta 92 parques solares hacia 2028. De concretarse esa meta, la capacidad total de generación alcanzaría aproximadamente 2.000 megavatios, una cifra comparable con la capacidad asociada actualmente a fuentes convencionales basadas en combustibles fósiles.
Especialistas del sector energético destacan que cada nuevo megavatio de capacidad solar contribuye a reducir la necesidad de importar combustibles y fortalece la autonomía del sistema eléctrico. Al mismo tiempo, la expansión de las energías renovables ayuda a disminuir emisiones contaminantes y acompaña las tendencias globales de transición energética.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, definió el desarrollo de la infraestructura solar como un paso fundamental para fortalecer la soberanía energética del país. Mientras continúan las obras y nuevos parques se incorporan a la red nacional, la isla apuesta a que la energía solar se convierta en uno de los pilares de su crecimiento económico y de la modernización de su sistema eléctrico.
De acuerdo con información publicada por El Cronista, el avance de los proyectos financiados por China ya está modificando el panorama energético cubano y podría consolidar a la isla como uno de los casos más relevantes de expansión de energía solar en América Latina durante los próximos años.