a participación de la industria láctea en el precio final tuvo una mejora de 2,9 puntos en marzo en relación al mismo período del año pasado, mientras que los tamberos recuperaron 2,2 puntos. Sin embargo, la comercialización mostró una contracción de 4,9 puntos. Así lo informó el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina, a partir de datos del Instituto Argentino de Profesores Universitarios de Costos (Iapuco).
Según el informe, “la participación del sector primario fue del 34,5% del valor final, mejorando en el interanual 2,2 puntos. La industria recuperó 2,9, llegando al 29,7%; el sector comercial pierde 4,9 puntos de participación, alcanzando el 19,8%; y la participación de Estado alcanza el 16,1% (solo considerando impuestos a la venta)”.
En lo que respecta al precio de la leche, el reporte sostiene que “tuvo una mejora interanual del 53,3%” y que “el valor de salida de fábrica se incrementó en un 55,9%”, mientras que “los precios finales subieron un 43,7%”.
“La facturación total de la cadena de valor lácteo –incluyendo productores, industrias y negocios– fue en marzo de 2020 de $48.661, es decir, un 0,6% por debajo que el mes anterior y 52,1% por encima de marzo de 2019, recordando que la inflación anual (IPC) fue de 48,4%”, afirma.
En cuanto al sector primario, manifiesta que “se mantiene en los últimos trece meses en la zona de números positivos ($1.595 millones)”, mientras que el sector industrial “sale de una zona de pérdida para presentar un superávit de $366 millones, luego de cuatro meses con resultados negativos”.
“Según los datos que elabora el Iapuco mensualmente, la cadena láctea mejoró sus resultados globales en 2019, ya que fueron en términos generales positivos, revirtiendo el valor altamente negativo de 2018, y esta situación se mantiene en el primer trimestre de 2020. De todas formas, desde que contamos con este análisis (2016), los dos principales eslabones de la cadena presentan una pérdida acumulada en moneda constante de $42.735 millones; la distribución de ese resultado es del 32% para el sector industrial y el 68% restante para la producción primaria”, concluye el informe.