E
n el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia de coronavirus, la cadena de abastecimiento se vio obligada a modificar su manera de funcionar.
En este sentido, Mauro Sperperato y Luis Mogni, integrantes de Synapsis y Somera SAS, señalaron que “el abastecimiento del agro respecto a productos terminados e ingredientes activos que tienen en su mayoría su fuente de origen en cuatro regiones fuertemente afectadas por el COVID-19 (China/India, Europa, Estados Unidos y Brasil) genera una incertidumbre no menor”.
En esa línea, remarcaron que es importante que las empresas, los productores y los comercializadores entiendan que “aunque las plantas de producción se reactiven en China, queda un tramo largo de logística multimodal para llegar al campo y poder contar con los productos o principios activos necesarios para controlar una plaga, erradicar una maleza o promover la nutrición vegetal”.
Si bien hay variables que no podemos manejar, como el clima y el impacto de las decisiones económicas, sí podemos actuar en la toma de decisiones de la cadena de abastecimiento. En virtud de ello, para Sperperato y Mogni es primordial profundizar sobre los siguientes aspectos:
- Planificar en base a escenarios. “Trabajar sobre hipótesis de diferentes probabilidades de ocurrencia de los impactos de COVID-19 en la producción, el traslado de mercaderías y los cierres de fronteras. Trabajar en equipo, tomando decisiones colectivamente con el apoyo de expertos en las distintas áreas de impacto, incluyendo a los usuarios de nuestra tecnología”, expresaron.
- Anticipar la toma de decisiones. “Los tiempos de logística, los lead time usuales, se extenderán considerablemente por problemas relacionados al movimiento mismo de mercaderías, así como a las dificultades administrativas y burocráticas de los puertos, aduanas y organismos de control sanitario y económico en los distintos puntos de la cadena logística”, subrayaron.
- Segmentación de órdenes de compra. “Segmentar las órdenes de compra en pedidos más pequeños y traerlos en embarques separados que reduzcan el riesgo de desabastecimiento debido a que alguno de ellos quede detenido en algún puerto, ya que no contamos con el plan B a través de la vía área”, indicaron.
- Revisar el camino logístico. “Evitar puertos en zonas de alto riesgo –por ejemplo, la ciudad de Santos en Brasil–, reducir la consolidación y los redespachos. Aunque el costo pueda ser mayor, será el costo de la seguridad de abastecer los mercados. No hay peor costo que perder la venta y la satisfacción del usuario”, explicaron.
- Comunicación fluida. “Mantener comunicación fluida con actores de la cadena para saber qué está pasando en el día a día y cuáles son las proyecciones futuras, a fin de poder reaccionar a tiempo a las variaciones que podamos estimar”, expresaron.
“Parece que hemos entrado en un nuevo mundo en el que nadie conoce el futuro, pero lo podemos estimar asignando probabilidades a cada decisión que nos sea requerida. Claramente, vamos a requerir de toda nuestra inteligencia y nuestra capacidad colectiva para lograr un abastecimiento exitoso”, concluyeron.