ara el legendario magnate, fundador y CEO de Berkshire Hathaway, Warren Buffett, el único rol principal que deben cumplir las compañías es el de ganar dinero para sus accionistas. En un marco de consenso corporativo para “hacer el bien haciendo el bien”, el magnate sienta postura y se manifiesta en contra de la responsabilidad social empresaria.
Mientras Berkshire Hathaway invierte alrededor de US$30 mil millones en turbinas e infraestructuras eólicas en Iowa, su CEO enciende la polémica. El plan de Warren Buffett implica la conversión de este estado en “la capital eólica del mundo, la Arabia Saudita del viento”. Pero la idea del magnate no estaría basada en una búsqueda moral contra los combustibles fósiles, sino en el bien de sus accionistas. “Es hora de que las empresas dejen de actuar como árbitros morales, activistas sociales y SJW (guerreros de la justicia social) y, en cambio, centren sus esfuerzos en su responsabilidad principal: ganar dinero para sus accionistas”, sentencia Buffett.
Por estos días, muchas compañías afirman querer ser más activas socialmente. Sin embargo, para el empresario esta posición es errónea. “¿Cómo saben que su idea de “hacer el bien” es realmente buena?”, se pregunta.
Según Buffett, las empresas son agentes de sus accionistas y, como tales, se encuentran en el deber de invertir sobre la base de estos intereses. “Este es el dinero de los accionistas. En lugar de que las empresas actúen como árbitros morales, la responsabilidad sobre la modificación del sistema de mercado debe recaer en la política del gobierno”, manifiesta. “La responsabilidad social de las empresas es la de aumentar sus ganancias”, concluye Buffett.
Lo cierto es que la grieta en el mundo de los negocios continúa abierta: por un lado, las compañías que se centran en obtener la mayor cantidad de dinero posible; por el otro, las que desean generar conciencia social, incluso si eso se produce a expensas de las ganancias.