a vorágine informativa de estos tiempos nos lleva a consumir falsas noticias sobre los efectos negativos de los agroquímicos en la salud de las personas, los animales domésticos y el medio ambiente en general. Una adecuada comprensión de las Buenas Prácticas Agrícolas en las pulverizaciones resulta clave para desterrar estos mitos.
Si bien el uso de fitosanitarios no está necesariamente asociado a la generación de daño a la salud y al ambiente, no podemos dejar de considerar que, como muchas otras actividades, la posibilidad de riesgo está latente y hay que saber manejarlo.
En este sentido, la Red BPA (Buenas Prácticas Agrícolas) brinda pautas con el objetivo de mejorar la calidad de las aplicaciones, disminuir el nivel de conflictividad y generar confianza en la sociedad.
Compartimos los factores más relevantes a la hora de llevar a cabo una buena pulverización:
1- Operarios capacitados y matriculados. Una buena aplicación de fitosanitarios requiere de conocimientos complejos, como el manejo general del equipo pulverizador, las características técnicas de los diferentes tipos de aplicaciones y sobre los efectos de las mismas. Toda persona que maneje un equipo debe haber recibido previamente una capacitación adecuada y acompañada por el otorgamiento de una matrícula habilitante.
2- Equipo aplicador en adecuadas condiciones. Los informes suministrados por las empresas que se dedican a la verificación de los equipos pulverizadores indican altos índices de fallas en los diversos componentes. A fin de lograr el nivel de calidad deseado en las aplicaciones, todos los equipos deben ser sometidos en forma regular a un proceso de mantenimiento.
3- Receta fitosanitaria. Toda aplicación debe estar avalada por un profesional de la agronomía responsable de la misma. Esto implica su visita al lote, la constatación de la necesidad de la aplicación, una adecuada elección del/los fitosanitario/s a aplicar, definición de las dosis y clarificación de las condiciones de aplicación.
4- Aviso previo. La aplicación en zonas de amortiguamiento debe contar con un aviso previo de 48 horas al municipio correspondiente, a fin de que éste adopte las medidas necesarias de prevención y control. También es necesaria la presencia de un verificador en todas las aplicaciones por parte de las autoridades locales. La señalética informativa y las mangas de viento son importantes para informar sobre los riesgos a toda la población.