Tanto en la alimentación de bovinos lecheros como de aquellos para carne, existen diferencias a nivel metabólico y productivo si éstos son suministrados con granos de cereales enteros, partidos, molidos o copos de maíz.
Aníbal Fernández Mayer, especialista en Nutrición Animal del INTA Bordenave, explicó cuáles son los aspectos que inciden en el aprovechamiento. En primer lugar, manifestó que un animal joven –es decir, que tiene menos de 250 kilos de peso vivo– masca más que un ejemplar de mayor peso; por eso mismo, si a un animal joven se lo alimenta con granos enteros, lo más probable es que logre mascar gran parte de ellos, lo que incrementa el aprovechamiento.
Por el contrario, el técnico recomendó partir, moler o aplastar los granos si los animales son suministrados con otros cereales, como el sorgo, la cebada, el trigo o la avena, debido a que por el menor tamaño de los granos, éstos poseen una elevada tasa de pasaje por el orificio ruminal, por lo que se encuentra una gran cantidad de ellos en las heces, lo que hace que el nivel de pérdidas sea de entre un 25% y un 35%.
Asimismo, Fernández Mayer destacó que cuando el grano de maíz es de menor tamaño –por ejemplo, punta de espiga– se comportará de forma parecida al sorgo, la cebada, la avena o el trigo, por lo que también se aconseja molerlos o partirlos para disminuir las mermas en las heces.
Además, subrayó que se debe tener en cuenta que conforme se aumentan los niveles de fibra en la dieta –sea mediante rollos, rastrojos o silajes–, el grano entero está más tiempo en el rumen, por lo que hay más posibilidades de que sea masticado.
Por otro lado, el especialista explicó que cuando el porcentaje de granos suministrado es igual o mayor al 0,5% del peso vivo, no es necesario molerlos en caso de que pertenezcan a cereales de tamaño grande. Esto se debe a que es muy difícil que las mermas de almidón sean mayores al 15%.
Por último, mencionó que si el nivel de grano es mayor al 1,5% o al 2% del peso vivo se recomienda suministrarlo entero a fin de evitar posibles empachos o acidosis, lo que suele suceder con frecuencia en los engordes a corral cuando el nivel de los granos constituye más del 50% o 60% de la materia seca de la dieta.