a mastitis es la enfermedad más costosa del ganado lechero a nivel mundial y Argentina no es la excepción. Su impacto en los productores, la industria y los consumidores pone en serio riesgo a la cadena láctea en su conjunto. Las principales consecuencias que genera y la importancia de las acciones de prevención y detección.
En el marco de un sector lechero estancado por problemas coyunturales, resulta necesaria una visión a largo plazo que pueda identificar problemas estructurales necesarios de mejorar. A su vez, el sistema de pago de leche por calidad que viene demorando su implementación lleva a plantearse las limitaciones que posee la leche de producción nacional en cuanto a su calidad sanitaria. Según datos oficiales, más de la mitad de la leche producida en el país no cumple con los estándares sanitarios de referencia.
Por este motivo, para dimensionar su impacto negativo, es necesario sensibilizar a los actores de la cadena sobre esta enfermedad y evaluar las pérdidas productivas y económicas evitables ocasionadas por la misma en los tambos y en las industrias lácteas de la Argentina.
- Las pérdidas ocasionadas por la mastitis bovina afectan en forma directa a los tambos, eslabón productor de materia prima para la industria.
- Genera la disminución de la producción láctea.
- Provoca leche descartada, cambios en la composición de la leche y aumento del reservorio de patógenos contagiosos, entre otros.
- Afecta al bienestar animal.
- Reducción del precio de venta.
- Mayores gastos en tratamientos y mano de obra extra.
- Cuantiosas pérdidas. Un tambo promedio típico y representativo de la Argentina pierde más de un mes de facturación al año (38 días) por la presencia de mastitis clínica y subclínica. A nivel país, solo por mastitis subclínica se pierden aproximadamente unos US$86 millones al año, lo equivalente a lo consumido por 1.400.000 argentinos.
La problemática sanitaria relacionada a la mastitis bovina en el país exige promover medidas para su prevención y control por parte de todos los actores involucrados, incluyendo al Estado, contemplando en sus agendas de trabajo este tema trascendental para la cadena láctea en su conjunto.