El Gobierno nacional, a través de la Secretaría de Alimentos y Bioeconomía –perteneciente al Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación–, autorizó la 60º semilla transgénica de su historia. El nuevo maíz fue desarrollado por Monsanto y ya puede comenzar a comercializarse en el país.
La aprobación de este nuevo Organismo Vegetal Genéticamente Modificado (OVGM), publicada en el Boletín oficial, avala a la empresa multinacional a vender los productos y los subproductos derivados del maíz.
Las evaluaciones para su aprobación estuvieron a cargo de la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Los técnicos determinaron que la nueva semilla es resistente al glifosato y a los insectos lepidópteros (las mariposas). “Los riesgos de bioseguridad derivados de este cultivo a gran escala no difieren de los del cultivo de maíz no genéticamente modificado, por lo que este nuevo desarrollo no debería presentar efectos adversos sobre el agroecosistema”, argumentan los especialistas.
A pesar de esto, la resolución aclara que Monsanto “deberá suministrar en forma inmediata a la autoridad competente toda nueva información científico-técnica que surja que pudiera afectar o invalidar las conclusiones científicas en las que se basaron los dictámenes que sirven de antecedente a la presente autorización”.
De acuerdo al dictamen, la medida podría quedar sin efecto si, a criterio de la autoridad competente, existe nueva información que da cuenta de un riesgo potencial en su aplicación.
Se trata de la 60° semilla transgénica en la historia argentina, desde la primera soja RR –tolerante al glifosato– que fue autorizada en 1996.
En los últimos cuatro años se avalaron 25 desarrollos transgénicos, lo que evidencia una aceleración en los procesos de aprobación de los OVGM durante la presidencia de Mauricio Macri.